INTRODUCCIÓN: 
Desde que llegué a Santiago en el año 2001, como Arzobispo Metropolitano, me percaté enseguida de tres grandes valores o virtudes del alma santiaguera y los he proclamado, sin ambages, en múltiples ocasiones.
En primer lugar, noté que Santiago tenía “dolientes” y que había gente que pensaba en la ciudad y en el municipio. Descubrí que había hombres y mujeres que se preocupaban por Santiago y hacían por Santiago; más aún, gente que pensaba antes en los intereses de Santiago que en los suyos propios, que buscaba sinceramente el desarrollo de todos.
En segundo lugar, noté, también, que los santiagueros no se sentaban a esperar la ayuda del Gobierno para solucionar sus problemas, sino que se ponían de pie para buscar soluciones por ellos mismos y, cuando no podían, acudían al Gobierno. Pero todavía más: en este caso no esperaban que lo hiciera todo el Gobierno, sino que llevaban, junto a su solicitud, su propio aporte.
Caractericé en varias ocasiones esta actitud de la siguiente manera: cuando Santiago va a pedir algo al Gobierno, le dice algo así: “Queremos esta obra para Santiago y aquí tiene tanto como contribución para que complete la suya”.
En tercer lugar, noté, que en la zona de Santiago las tierras están más repartidas que en otras regiones del país, que el sentido de solidaridad y de justicia social están más avanzados en los productores de riquezas y de empleos que en otros lugares de la nación.
Lo que no sabía era que, antes de que lo notara, ya había datos sobre este hecho, que se remontan al lejano 1509 y al 1963, siendo el Profesor Juan Bosch, Presidente de la República.
Me parece interesante traer a la memoria estos documentos históricos y proponerlos a la consideración de todos para un conocimiento más profundo del alma de Santiago y de su tradición, invitando al mismo tiempo a seguir comprometiéndonos con dichos valores y virtudes.
1. EL PROCURADOR DE LA VILLA. “También había un cargo muy especial e importante en el Santiago del siglo XVI. Era el de procurador de la Villa. El nombramiento de Procurador -encargado de obtener ventajas de la Corona para su comunidad- era un derecho que se reservaba al pueblo. Santiago también luchó por mantener este derecho frente a las ambiciones políticas de los bandos en pugna en la Colonia. (El de Pasamonte y el de los Colones).
Cada bando pretendía el nombramiento de alguno de sus parciales, que garantizara la defensa de intereses de su grupo ante el rey. El desarrollo detallado del proceso, que se libró contra la elección de un procurador de Santiago, merece un estudio particular, pues retrata el antecedente de las maniobras políticas a que tan aficionados hemos sido los dominicanos, a través de nuestra historia. Como nuestras luchas por las libertades, este maquiavelismo, también tiene casi medio milenio de antigüedad” (Dr. Carlos Dobal, Santiago en los albores del siglo XVI, UCMM 1985, pág. 110).
Consta que ya para 1509 había un procurador representante de la Villa, cuyo nombre es Juan Carrillo (1509-1518; le suceden Francisco de Ceballos (1518), Francisco de Quixada (1519) y Francisco de Soria (1521).
Considero que de 1961 a esta parte la Asociación para el Desarrollo Integral (Apedi) y el Consejo para el Desarrollo Estratégico de la Ciudad y el Municipio de Santiago (CDES) se pueden colocar dentro de la mejor tradición del rol del “Procurador de la Villa de Santiago”. No me atrevería, sin embargo, a decir que sean los únicos. Mi afirmación es simplemente aseverativa, no excluyente.
2. PROFESOR JUAN BOSCH. Cito ahora una parte del discurso pronunciado por el Profesor Juan Bosch, Presidente Constitucional de la República Dominicana, en el acto en que se dejaron iniciados los trabajos de construcción de la infraestructura del Instituto Superior de Agricultura (ISA), publicado por el periódico “Listín Diario”, el 16 de agosto 1963. Estos párrafos hablan claramente sobre los tres valores y virtudes, que he destacado sobre Santiago. Son muy dicientes al respecto.
“La persona que gobernó y que explotó a la República Dominicana durante tantos años, extrajo gran parte de sus riquezas de industrias originalmente agrícolas y pecuarias, es decir, de la agricultura y de la ganadería y, sin embargo, no se preocupó de que los jóvenes dominicanos se prepararan para ser buenos maestros rurales...
Así sucedió, sin embargo, y ahora comienza la República, como si acabara de nacer, a tener un Instituto Superior de Agricultura, gracias al esfuerzo, en primer lugar, de un grupo de personas (iba a decir jóvenes, pero no todas son jóvenes) de Santiago, encabezados por Tomás A. Pastoriza y por algunos industriales conocidos, que crearon la Asociación para el Desarrollo y empezaron a construir en la mentalidad de los hombres progresistas de Santiago, la idea de que este país debe desarrollarse, no solamente por obra del Gobierno, sino fundamentalmente por la voluntad de sus ciudadanos.
Esta Asociación para el Desarrollo logró el respeto internacional y el respeto del Gobierno dominicano, y detrás de ese respeto debía venir y ha venido la ayuda que en este momento está llegándole, para que empezara aquí un Instituto Superior de Agricultura…
¿Por qué ha ocurrido que haya sido Santiago precisamente donde se haya producido esta tan importante manifestación de espíritu progresista de gente que no espera dádivas del Gobierno, ni de ningún gobierno, para empezar a trabajar? Se ha dado por tradición, en primer lugar.
Santiago se mantuvo durante siglos, solo, aislado; durante siglos tuvo que hacerle frente a su destino con sus propias fuerzas. No había caminos para comunicar a la ciudad con los puertos de mar, no había telégrafo.
La población de Santiago fue creciendo con la sensación de que tenía que valerse ella misma por sus propias manos, lo mismo frente a los ataques de los piratas, que frente a las invasiones haitianas hace 150 años; que frente a la ocupación española, hace ahora 100 años.
Santiago no esperó nunca ayuda. Cuando le llegó la hora de responder “presente” al desafío del destino, Santiago estuvo presente para combatir hasta destruirse a sí mismo o para construir en beneficio de la República. Esa circunstancia histórica hizo de los santiagueros un pueblo hecho a luchar. La Asociación para el Desarrollo, creada aquí en Santiago, no es sino el fruto de ese árbol, del árbol de la conciencia santiaguera.
Santiago tuvo también una gran conciencia, o tal vez sea más apropiado decir un gran instinto democrático. Aquí no se le cerraba el camino a los “hijos de Machepa”, si tenían condiciones llegaban a donde tenían que llegar.
Cuando Luperón se hizo presente en el sitio de Santiago, hace ahora 100 años era soldado. Cuando el sitio terminó, pocos días después era General. Los santiagueros le reconocieron la categoría de héroe que trajo al mundo y le mantuvieron esa categoría siempre.
No en balde Santiago en este momento puede presentar a la República el ejemplo de una generación empeñada en desarrollar industrialmente al país, y desarrollarlo no sólo para el provecho de los industriales sino para el provecho de los que trabajan en las industrias. Tenemos el ejemplo que quiero señalar.
La nueva fábrica de cigarrillos de los hermanos León Asensio tiene como accionistas a sus propios trabajadores. Eso quiere decir que esos industriales nuevos de Santiago también están avanzados en el concepto moderno de lo que significa la justicia social.
Santiago no espera dádivas. No las espera a la hora del peligro armado, ni las espera a la hora de crear obras como éstas, no las espera a la hora de educar.
Otro ejemplo, ya en este terreno de la educación, es el de la creación de una Universidad Católica. Yo soy Presidente de la República y la Universidad Católica de Santiago no le ha pedido ayuda al Gobierno. Al decir que soy Presidente de la República, indico que nadie mejor que yo sabe esto.
Está trabajando y sabe que tendrá la ayuda del Gobierno, porque la obra de la ciudadanía, la obra seria, la obra responsable, tiene que ser respaldada por el Gobierno. Pero ellos no comenzaron pidiendo ayuda al Gobierno; comenzaron edificando la obra.
Al frente de ella está monseñor Polanco Brito, aquí presente, cuya mentalidad nueva en ese sentido corresponde a la mentalidad moderna de los León Asencio y de los Pastoriza, creadores de la Asociación para el Desarrollo, y de los que en Santiago, jóvenes o viejos están pensando en hacer, no en pedir”.
CONCLUSIÓN CERTIFICO: que los textos del Dr. Carlos Dobal y del Profesor Juan Bosch para avalar mi trabajo sobre el Procurador de la Villa de Santiago responden a fuentes originales.
DOY FE, en Santiago de los Caballeros, a los 16 días del mes de noviembre del año del Señor 2010.
† Monseñor Ramón de la Rosa y Carpio es el arzobispo de Santiago
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