INTRODUCCIÓN
Cuando el Gran Teatro del Cibao celebró sus quince años de fundación, tuvimos una misa de acción de gracias. Estuvieron presentes su directora, doña Gina Rodríguez, miembros de la Fundación del Teatro, su personal de trabajo y otros representativos de la sociedad santiaguera.
Transcribo aquí la homilía que pronuncié ese día, 19 de agosto 2010.
1. Acción de gracias. La acción de gracias es el motivo de esta convocatoria. Así, en los textos bíblicos, que hemos escogido para hoy, se nos invita a dar gracias por todo.
El Gran Teatro del Cibao es una obra buena. Damos gracias por estos 15 años, donde esta obra buena ha estado realizado una gran tarea a lo largo de este tiempo. Y no solamente esto. La acción de gracias es también un acto de nobleza.
Recordemos cómo los niños nacen egoístas. Los niños sólo quieren recibir y hay que educarlos para la acción de gracias. Cuando una persona es egoísta, no es capaz de agradecer. No creció.
Este teatro hoy quiere dar gracias por 15 años de vida. Quiere mostrar, no solamente la madurez de 15 años de crecimiento, sino la madurez de la acción de gracias. Es una acción de gracias, como decía Doña Gina, dirigida a todos los que han trabajado aquí; y a Dios, porque detrás de todo lo bueno que existe, detrás de cualquier acción humana, detrás de toda tarea, está Dios, presente y colaborando.
Además la gratitud es fiesta. Las personas que no agradecen son secas. No tienen alegría. Cuando se agradece la vida, uno se alegra al mismo tiempo. Cuando las personas son pesimistas no dan gracias, son siempre negativas. Esta es una fiesta para Santiago y por eso es bueno dar gracias.
2. La belleza. Al pensar en un teatro como éste y sus quince años de fundación, además de la acción de gracias, uno vuelve la mirada al ser humano mismo, porque esta es una obra humana para el servicio del ser humano, de los santiagueros y santiagueras y de toda la región. Al pensar en el ser humano, pensaba en las características de todo ser, a saber, en lo verdadero, lo bueno y lo bello, ya que en todo ser hay verdad, bondad y belleza.
Toda realidad es verdadera, es objetiva. Es una característica del ser que no podemos dejar de lado.
Tratamos de reflejar lo verdadero, pero, también lo bueno. Todos nacemos buenos, con muchas cualidades en el caso de los seres humanos. Pero toda creatura es buena; y, porque es buena, es útil. Por eso en cualquier creatura, del universo, hemos de celebrar lo bueno de ella, aunque la utilicemos mal. Una cosa es la utilización y otra cosa es la bondad, que existe en todas las creaturas. Todos los seres somos, igualmente bellos. Aunque parezcamos feos, somos bellos, porque existe belleza en cada uno de nosotros. Hemos sido hechos así.
Una de las dimensiones del ser, que menos se tiene en cuenta, es la belleza. Sin embargo, la belleza es fundamental y todos la buscamos. La buscamos, aunque no pensemos siempre en ella. Un teatro como éste es un cultor de la belleza. La belleza es clave. Ella es realización del ser humano. Cuando no se tiene en cuenta la belleza, algo está faltando para tener una visión completa de las cosas.
Por todas partes, por donde quiera que vamos, hay belleza. Los que sólo ven en lo bueno lo utilizable de las cosas van dejando de lado la belleza y la van destruyendo, tal vez sin darse cuenta. Los hombres y mujeres, que defienden la ecología, no solamente defienden el equilibrio de la naturaleza, sino también la belleza que hay en las realidades de la vida. Los seres humanos, cuando se meten en los bosques sólo para aprovechar utilidad que tiene un árbol o un conjunto de árboles, van a destruir, al menos, parte de la belleza que hay allí.
Por eso hoy damos gracias a Dios, porque tenemos una institución que cultiva la belleza. Al cultivar la belleza, está cultivando una parte del ser humano. Además, un teatro como éste lo hace no de manera ocasional, sino sistemática.
El Teatro del Cibao ciertamente no es el único cultor de la belleza en Santiago, pero sí es un agente muy importante. Por ello tenemos que dar gracias a Dios, creador de la belleza.
Decía hace poco a los periodistas que cuando una sociedad solamente ve en las cosas y los seres humanos lo bueno, como algo solamente utilizable, es inmadura, igual que el que no agradece. Cuando los seres humanos somos capaces de pagar por lo bello, porque la belleza encierra gratuidad, estamos dando signos de generosidad y madurez.
Lo bello nos hace felices. Por eso todos los que trabajan por la belleza, los que trabajan por el Gran Teatro del Cibao, merecen nuestros aplausos, porque están contribuyendo a nuestro desarrollo integral, como seres humanos.
Doña Gina Rodríguez hacía alusión a la cultura; este Teatro cultiva la belleza. Por tanto es promotor de cultura. Al cultivar la belleza no solamente cultivamos esa dimensión del ser humano. También cultivamos la verdad, porque una parte del ser humano es la belleza y negar lo bello que hay en nosotros sería negar una parte de la verdad. Lo bello, igualmente, es bueno. He ahí otras razones para dar gracias.
Por eso esta acción de gracias es un reconocimiento de la verdad. Reconocemos que aquí hay una verdad. La acción de gracias es un aplauso por lo verdadero y por lo bueno que aquí se hace. La acción de gracias es bella ella misma. Este acto es bello y ha sido organizado hermosamente. Hace parte de lo que somos y queremos ser.
3. Trabajos, esfuerzos y combates. Sin lugar a dudas que en estos 15 años ha habido mucho trabajo, muchos esfuerzos y combates. Los que han laborado aquí podrán dar testimonio de esa otra cara de la realidad. Celebramos 15 años, pero para poder llegar a estos 15 años y para que el teatro se mantenga bien, tiene que haber pasado por muchas pruebas y dificultades.
Hoy damos gracias por los trabajos, por los esfuerzos, por los combates tenidos. Creo que con razón, Doña Gina y todos los que trabajan en el teatro pueden decir con el salmista: “Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste”. Y podrán agregar: “Te damos gracias, Señor, porque en estos 15 años hemos podido trabajar en la belleza, pero no ha sido fácil y hemos tenido que poner de nuestra parte. Te agradecemos también el que hayas estado junto a nosotros en estas luchas y hayamos podido salir vencedores”.
4. La Catedral y el Gran Teatro. Nosotros todos también, agradecemos el cultivo de la belleza. Porque la belleza es parte del ser humano, pero es también parte de la manifestación de Dios. En la Iglesia trabajamos la teología de la belleza. No solamente trabajamos la verdad, no solamente trabajamos el bien; nos ven, ciertamente, como cultores de la verdad y como cultores del bien, pero también somos cultores de la belleza. Para nosotros son tres caminos para llegar a Dios y para que el ser humano se realice plenamente.
El Papa Benedicto XVI insiste mucho sobre el tema de la belleza y nos invita a que hagamos las cosas bellamente. Una Iglesia tiene que ser bella. Una construcción tiene que ser bella. Por eso no podemos tener una Catedral fea ni descuidada.
Tenemos que cuidarla bien, porque una Catedral bien cuidada ayuda a la realización de los seres humanos, igual que los actos de caridad, de amor, que hacemos o igual que las enseñanzas que damos. Por eso nuestras iglesias deben estar dotadas de belleza y las celebraciones deben ser hermosas y bellas, porque el ser humano es bello y hermoso, pues Dios lo hizo así.
Podemos decir también, extendiendo esta idea de la Catedral, que este Teatro es una Catedral de la belleza. Aquí se cultiva la belleza. Este teatro ayuda a Santiago en todos los sentidos, es bello y es bueno. Por eso, repetimos, debemos dar gracias a Dios y a todos los que colaboran con Santiago. Podemos decir: ¡Felicidades, Gran Teatro, felicidades a todos los que colaboran con él y felicidades por estos 15 años. ¡Felicidades y que sigan cultivando la belleza!
CONCLUSIÓNCERTIFICO que el texto arriba transcrito corresponde a mi homilía, pronunciada en el Gran Teatro del Cibao, al conmemorar el 15º aniversario de la inauguración de este centro de cultura.
DOY FE, en Santiago de los Caballeros, a los 15 días del mes de septiembre del año del Señor 2010.
† Monseñor Ramón de la Rosa y Carpio es el arzobispo de Santiago
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