INTRODUCCIÓN

El cúmulo de noticias e informaciones en los comienzos del tercer milenio es abrumador. Se hace imposible recibirlas todas y menos aún analizarlas y constatar su veracidad o no.
Esto último se torna aún más difícil, si a ello se añade la manipulación creciente actual de dichas noticias e informaciones, como, por ejemplo, titulares que no corresponden al cuerpo de la noticia, el sensacionalismo para venderlas mejor, el interés por difundir unas sí y otras no. Aquella confianza plena de que el periodista ofrecía la verdad y sólo la verdad, dolorosamente, se va perdiendo poco a poco.
Es común oir a los comunicadores hablar de “prensa amarilla” e incluso de “periodismo pornográfico”, es decir, aquel que se ha prostituído.
Así hay noticias de “alto perfil”, de las cuales casi la totalidad de los medios se hacen eco; y otras de “bajo perfil”, que no tienen resonancia para el negocio de la comunicación, pero que serían muy importantes para que el público consumidor de informaciones se hiciera un juicio más completo y veraz acerca de los acontecimientos.
Quiero ofrecer ahora dos noticias que la mayoría de la gente, que ha oído acerca de “escándalos de sacerdotes”, quisiera conocer para tener una visión justa y equilibrada de los casos. Son, precisamente, dos informaciones, que no recibieron amplia información.
1. Carta al New York times
He aquí íntegro el texto del padre Martín Lasartes, salesiano misionero en África, dirigida al New York Times:
“Soy un simple sacerdote católico. Me siento feliz y orgulloso de mi vocación. Hace veinte años que vivo en Angola como misionero.
Me da un gran dolor por el profundo mal que personas que deberían de ser señales del amor de Dios, sean un puñal en la vida de inocentes. No hay palabra que justifique tales actos. No hay duda que la Iglesia no puede estar, sino del lado de los débiles, de los más indefensos. Por lo tanto todas las medidas que sean tomadas para la protección, prevención de la dignidad de los niños, serán siempre una prioridad absoluta.
Veo en muchos medios de información, sobre todo en vuestro periódico, la ampliación del tema en forma morbosa, investigando en detalles la vida de algún sacerdote pedófilo. Así aparece uno de una ciudad de USA, de la década del 70, otro en Australia de los años 80 y así de frente, otros casos recientes… Ciertamente todo condenable! Se ven algunas presentaciones periodísticas ponderadas y equilibradas, otras amplificadas, llenas de preconceptos y hasta odio.
¡Es curiosa la poca noticia y desinterés por miles y miles de sacerdotes que se consumen por millones de niños, por los adolescentes y los más desfavorecidos en los cuatro ángulos del mundo!
Pienso que a vuestro medio de información no le interesa que yo haya tenido que transportar, por caminos minados en el año 2002, a muchos niños desnutridos desde Cangumbe a Lwena (Angola), pues ni el gobierno se disponía y las ONG’s no estaban autorizadas; que haya tenido que enterrar decenas de pequeños fallecidos entre los desplazados de guerra y los que han retornado; que le hayamos salvado la vida a miles de personas en México mediante el único puesto médico en 90,000 kilómetros cuadrados, así como con la distribución de alimentos y semillas; que hayamos dado la oportunidad de educación en estos 10 años y escuelas a más de 110,000 niños.
No es de interés que con otros sacerdotes hayamos tenido que socorrer la crisis humanitaria de cerca de 15,000 personas en los acuartelamientos de la guerrilla, después de su rendición, porque no llegaban los alimentos del Gobierno y la ONU.
No es noticia que un sacerdote de 75 años, el P. Roberto, por las noches recorra la ciudad de Luanda curando a los chicos de la calle, llevándolos a una casa de acogida, para que se desintoxiquen de la gasolina, que alfabeticen cientos de presos; que otros sacerdotes, como el P. Stefano, tengan casas de pasaje para los chicos que son golpeados, maltratados y hasta violentados y buscan un refugio. Tampoco que Fray Maiato con sus 80 años, pase casa por casa confortando los enfermos y desesperados.
No es noticia que más de 60,000 de los 400,000 sacerdotes, y religiosos hayan dejado su tierra y su familia para servir a sus hermanos en una leprosería, en hospitales, campos de refugiados, orfanatos para niños acusados de hechiceros o huérfanos de padres que fallecieron con Sida, en escuelas para los más pobres, en centros de formación profesional, en centros de atención a cero positivos… o sobretodo, en parroquias y misiones dando motivaciones a la gente para vivir y amar.
No es noticia que mi amigo, el P. Marcos Aurelio, por salvar a unos jóvenes durante la guerra en Angola, los haya transportado de Kalulo a Dondo y volviendo a su misión haya sido ametrallado en el camino; que el hermano Francisco, con cinco señoras catequistas, por ir a ayudar a las áreas rurales más recónditas hayan muerto en un accidente en la calle; que decenas de misioneros en Angola hayan muerto por falta de socorro sanitario, por una simple malaria; que otros hayan saltado por los aires, a causa de una mina, visitando a su gente. En el cementerio de Kalulo están las tumbas de los primeros sacerdotes que llegaron a la región… Ninguno pasa los 40 años.
No es noticia acompañar la vida de un sacerdote “normal” en su día a día, en sus dificultades y alegrías consumiendo sin ruido su vida a favor de la comunidad que sirve.
La verdad es que no procuramos ser noticia, sino simplemente llevar la Buena Noticia, esa noticia que sin ruido comenzó en la noche de Pascua. Hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece.
No pretendo hacer una apología de la Iglesia y de los sacerdotes. El sacerdote no es ni un héroe ni un neurótico. Es un simple hombre, que con su humanidad busca seguir a Jesús y servir a sus hermanos. Hay miserias, pobrezas y fragilidades como en cada ser humano; y también belleza y bondad como en cada criatura…
Insistir en forma obsesionada y persecutoria en un tema perdiendo la visión de conjunto crea verdaderamente caricaturas ofensivas del sacerdocio católico en la cual me siento ofendido.
Sólo le pido amigo periodista, busque la verdad, el bien y la belleza. Eso lo hará noble en su profesión”.
2. Noticia de “Gaudium press”
Bajo el título de “Justicia Norteamericana demuestra inocencia de otro sacerdote acusado falsamente”, se difundió la siguiente información:
“Denver (Jueves, 15-07-2010, Gaudium Press) Fue hace alrededor de un año cuando una mujer acusó ante un tribunal americano a monseñor William Higgins, por supuestos abusos cometidos en la década del 60. Mons. Higgins fue un sacerdote de la arquidiócesis de Denver -Colorado, EE.UU.- que murió en 1967 a la edad de 77 años. Tras una extensiva investigación, fue establecido que todos los cargos contra el religioso eran falsos, y la demanda fue voluntariamente retirada, el pasado 24 de junio.
"Cuando recibimos esta queja el año pasado, respondimos inmediatamente", explicó la portavoz diocesana, Jeanette DeMelo. "Nosotros tomamos la acusación de forma seria a pesar de que el sacerdote murió hace 42 años, y de que los cargos no eran plausibles".
Tras el ofrecimiento de ayuda de la arquidiócesis, y el rechazo de la misma por parte de la presunta víctima, se siguió la demanda: "Fue durante la usualmente extensiva investigación y el formal proceso de descubrimiento del litigio civil que las quejas de la demandante fueron halladas falsas y los cargos probados como infundados", dijo DeMelo. Entonces, la querellante desistió de la demanda. Mons. Charles Chaput
Sobre el particular, el arzobispo de Denver, Mons. Charles Chaput, O.F.M. Cap., dijo sentirse "entristecido", en declaración publicada en el site de la Arquidiocesis: "Los cargos falsos hacen un inexcusable daño al buen nombre del sacerdocio, a su reputación ganada en años de servicios a los demás, y a los fieles laicos católicos y a otros dedicados sacerdotes".
"Estamos tristes de que ese tipo de imputaciones hayan sido hechas, pero queremos que todos sepan que pueden estimar a Mons. Higgins y mantenerlo en sus oraciones como un hombre recto", expresó el Arzobispo.
Monseñor Higgins ejerció su ministerio en la Arquidiócesis de Denver por más de 50 años.
En diciembre de 1986, el órgano de la arquidiócesis, el Denver Catholic Register, publicaba un panegírico hecho por uno de sus hermanos en el sacerdocio, que así se expresaba:
"Monseñor Higgins fue un producto de su tiempo, un hombre de letras, algo así como un experto en el Cardenal Newman [ndR.: Próximo a ser beatificado por Benedicto XVI], a quien citaba a menudo por su autoridad y ejemplo. Él atravesó la vida con pulcritud y es recordado por muchos por sus prisas, su recursividad y su sotana, flotando graciosamente a su alrededor, con la determinación en su rostro y en sus pasos".
CONCLUSIÓN:CERTIFICO que los dos textos transcritos en mi artículo “Noticias de bajo perfil” corresponden fielmente a sus fuentes originales.
DOY FE, en Santiago de los Caballeros, a los 12 días del mes de agosto del año del Señor 2010.
† Monseñor Ramón de la Rosa y Carpio es el arzobispo de Santiago
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