INTRODUCCIÓN

1. MEDITA, SATIAGO, en este día, en el origen de tu nombre. Es el de un discípulo y apóstol de Jesucristo. El 25 de julio del 1495, con gozo, tus fundadores te llamaron así: Santiago.
Recuerda el valor que desde antiguo se da a los nombres. Ellos significan a las personas que los reciben, indican su identidad y el aprecio que se les tiene.
Pero ya Santiago no encierra sólo la importancia de sus orígenes. Su nombre, al paso de los siglos, se ha cargado de unos valores, de una cultura, de una tradición. Su nombre es historia.
Todo esto se expresa, cuando con sano orgullo se dice: “Santiago es Santiago”. Lo repiten los santiagueros y más allá de su ciudad y región. Es una señal de valoración de Santiago y de amor por él.
Cuando hablamos sólo mal de Santiago, olvidamos cuán valioso es él y su gente. El que olvida los errores de su historia, los repetirá en algún momento. Pero el que sólo ve las sombras de su pueblo o de otro, también se equivoca.
Si un santiaguero niega o deja de lado el nombre que le dio su origen y los valores religiosos, históricos y culturales que en él encierra está negando y dejando de lado su identidad, la que le viene dada, en primer lugar, por su nombre propio.
2. MEDITA, SATIAGO, cómo tú eres ciudad de Jesucristo desde hace más de 500 años, porque el Evangelio te llegó por el Apóstol, que te dio el nombre.
En las entrañas de su cultura Santiago lleva valores cristianos. Ellos iluminaron su quehacer histórico, en las buenas y en las malas, en la prosperidad y en adversidad, en los días buenos y en difíciles. Ellos dieron valentía a los héroes, sostén a las familias, espíritu productivo a los campesinos, aliento a los empresarios, inspiración a los artistas, entrega a los sacerdotes y maestros.
Con razón un santiaguero se puede dirigir a Dios y decirle con Moisés: “Mi fuerza y mi canción es el Señor. Él es mi salvación. Él es el Dios de mis padres, a quien yo lo alabaré” (Éxodo 15, 7).
Santiago y su gente están fundados sobre un Apóstol. A él se explican literalmente las enseñanzas de San Pablo en la Carta a los Efesios 2, 19-20: “Ya no son ustedes extranjeros ni forasteros, sino que son ciudadanos de Dios y miembros de la familia de Dios.
Están edificados sobre los cimientos de los apóstoles y profetas y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular”.
Así todo santiaguero, hay que decirlo sin ambages, piense en ello o no, está ligado, necesariamente de una manera u otra, a la Iglesia Católica y a los valores cristianos, los cuales tienen su fundamento en los Apóstoles y en Cristo.
3. MEDITA, SATIAGO, en la vida del Apóstol que te dio el nombre y sigue aprendiendo de él cómo estaba lleno de ambición de poder y luego se transformó en servidor generoso. Buscó ser el más grande, mediante el tráfico de influencia, el de su propia madre. Sin embargo es llamado hoy el Mayor, porque se hizo un servidor de pueblos.
El asunto fue así, según relata Mateo 20, 20-28: Su Madre se acerca a Jesús, es decir, al que tiene poder, y le dice: “Manda que estos hijos míos se sienten uno a tu derecha y otro a tu izquierda”. Cuando los otros diez oyeron esta propuesta “se indignaron contra los dos hermanos”. La ambición de poder divide y crea rivalidades.
Jesús no aceptó ni el tráfico de influencia materno ni la ambición desmedida de Santiago y Juan. Al contrario, los corrigió y de paso dio enseñanzas a los otros diez, diciéndoles: “No ha de ser así entre ustedes, sino que él quiera llegar a ser grande entre ustedes, será su servidor”.
En verdad hay que reconocer que en la historia pasada en Santiago de los Caballeros hubo santiagueros que buscaron poder y dinero sólo para su bien y grandeza personal, como aconteció al Apóstol. Pero también hay una larga lista de santiagueros ilustres que sirvieron a su ciudad. Esos son los verdaderos grandes de Santiago y los recordamos con cariño y gratitud.
También hoy, hay hombres y mujeres que siguen las huellas del Santiago servidor de pueblos y del bien común. Pero quisiéramos que fueran más los que, al acercarse al poder, es decir, al gobierno, para la realización de alguna obra en la Ciudad, en la Provincia o en la Región, pensaran más en el bien común de Santiago que en sus propios intereses.
4. MEDITA, SATIAGO, en el sobrenombre que dio Jesús al Apóstol de quien tú recibes tu nombre: lo llamó “hijo del trueno” (Marcos 3, 17). Además de ambicionar poder, fue violento en la primera etapa de su vida.
Lucas 9, 51-56 narra la siguiente escena: Jesús iba a subir a Jerusalén y envió mensajeros delante de sí para que le prepararan posada.
Estos entraron en un pueblo de Samaria, pero no los recibieron, porque tenían intención de ir a Jerusalén. Es bueno recordar que judíos y samaritanos eran enemigos, se odiaban y no se hablaban entre sí. Al ver esta actitud “sus discípulos Santiago y Juan dijeron: “Señor, ¿quiéres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?
¡Cuánta energía y fuerza había en este “hijo del trueno”! Pero estaba orientada, en ese momento, hacia la destrucción.
También el Santiago de República Dominicana está cargado de energías y recursos, que debe orientar siempre a obras constructivas y productivas.
De hecho lo ha estado haciendo a lo largo de su historia de muchas maneras: ha dado dirigentes a la región y al País, en él han surgido empresarios agrícolas e industriales, ha sabido crear fuentes de trabajo de diferentes tipos.
Debe seguir siendo un lugar que produzca oportunidades de vida, que puedan ofrecerse incluso a gente de otros lugares.
Si los santiagueros truenan alguna vez no debe ser para lanzar rayos y centellas destructores, sino para defender sus derechos legítimos, para clamar por el bien común y para encauzar sus mejores energías y potencialidades.
5. MEDITA, SATIAGO, cómo el Rey Herodes “echó mano a algunos de la Iglesia para maltratarlos. Hizo morir por la espada a Santiago, el hermano de Juan. Al ver que esto le gustaba a los judíos, llegó también a prender a Pedro” (Hechos de los Apóstoles 12, 1-2). Con ello pretendía Herodes borrar a Santiago y todo lo que él significaba.
También Santiago de los Caballeros ha sido víctima a lo largo de su historia de violencias, fuerzas negativas de dentro o de fuera, que han buscado destruirlo.
Lo amenazan, desde su interior, la delincuencia, el crimen organizado, el sicariato, la inseguridad social, la compra y venta de conciencias.
El cuerpo de Santiago quedó sin vida y está sepultado en Santiago de Compostela, pero su mensaje y sus valores están en pie, siguen vivos e influyendo de muchas maneras. Herodes no pudo destruirlo.
Tampoco a ti, Santiago, la violencia actual te destruirá. Causará daños, ciertamente, pero su triunfo no puede ser total ni definitivo.
Igual que el Apóstol Mártir, más tarde o más temprano, saldrán victoriosos sobre ella tu gente y tus valores. No tengas miedo.
Los nuevos Herodes no podrán aplastar al Santiago, que lleva el nombre del Apóstol decapitado.
6. MEDITA, SATIAGO, en que eres el Primer Santiago de América. Eres un hermano mayor. Este hecho te asigna una responsabilidad histórica en la Región, en el País e, incluso, en el mundo entero de cara a los demás Santiago del Orbe.
Por eso, los ojos de todos están vueltos hacia ti y esperan que tú seas un modelo de ciudad con proyecciones presentes y futuras dentro de un Plan Estratégico, seas un ejemplo de organización provincial con programas adecuados de desarrollo, y seas corazón de una región, a la que anima, fecunda y le sirve de inspiración.
Todos esperan que los santiagueros sigan dando su apoyo al país con sus iniciativas de progreso y con hombres y mujeres de empuje. Que sea eso, un hermano mayor, con el que se pueda contar.
7. MEDITA, SATIAGO, Y CAMINA, avanza, crece, combate el buen combate, porque el Apóstol que te da el nombre es un caminante. Se le representa o bien de pie con los signos de los caminantes o bien montado a caballo.
Fue a llevar el Evangelio y sus valores desde Jerusalén a España, hasta los límites de la Galicia actual, considerada en ese entonces el confín de la tierra, y retornó a Jerusalén, donde fue decapitado.
Pero sus huesos volvieron a la Península Ibérica y están enterrados en Santiago de Compostela. Todavía hoy, cientos y miles de hombres y mujeres, de toda Europa y el mundo, recorren “el Camino de Santiago”.
Sí, Santiago de los 30 Caballeros en República Dominicana, sigue recorriendo tu camino, realizando tu misión, sin detenerte, de cara al futuro, sea a pie, a caballo, en coche o en cualquier otro medio honesto para caminar y avanzar, antiguo o moderno.
CONCLUSIÓN
CERTIFICO que mi trabajo “MEDITA, SANTIAGO, Y CAMINA” corresponde al texto de la Homilía que pronuncié con motivo de la celebración de las Fiestas Patronales de Santiago Apóstol, el domingo 25 de julio de 2010, en el 515º Aniversario de la Fundación de la Ciudad de Santiago de los Caballeros, República Dominicana.
DOY FE, en Jarabacoa, a los 28 días del mes de julio del año del Señor 2010.
† Monseñor Ramón de la Rosa y Carpio es el arzobispo de Santiago
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