Sábado, 04 de febrero de 2012 | 2:11 am

Cinco preguntas, cinco respuestas (3 de 5)

Sábado 03 de Julio de 2010 Monseñor Ramón de la Rosa y Carpio
Imprimir PDF
(0 votos)
AddThis Social Bookmark Button
INTRODUCCIÓN

Me parece útil y conveniente ofrecer en cinco artículos las cinco respuestas que dio el Papa Benedicto XVI a iguales preguntas que le hicieron cinco sacerdotes de los cinco continentes, en representación de los más de quince mil sacerdotes, presentes el jueves 10 de junio del año 2010, en la Vigilia de la Clausura del Año Sacerdotal, en la Plaza de San Pedro.

Las preguntas se podían resumir en estas temáticas:

1.- Sacerdote y parroquias en el mundo actual (América)
2.- Sacerdote y teología hoy (África)
3.- Sacerdote y celibato (Europa)
4.- Sacerdote y Eucaristía (Asia)
5.- Sacerdote y vocaciones sacerdotales (Oceanía)

En esta tercera entrega, tomaremos la tercera temática: Sacerdote y celibato.

1.- La Pregunta

“Padre Santo, soy don Karol Miklosko y vengo desde Europa, precisamente desde Eslovaquia, y soy misionero en Rusia. Cuando celebro la Santa Misa me encuentro a mí mismo y comprendo que allí encuentro mi identidad y la raíz y energía de mi ministerio.

El sacrificio de la Cruz me revela al Buen Pastor, que lo da todo por el rebaño, por cada oveja, y cuando digo: “Éste es mi cuerpo … esta es mi sangre" dada y derramada en sacrificio por vosotros, entonces comprendo la belleza del celibato y de la obediencia, que prometí libremente en el momento de la ordenación. Aún con las naturales dificultades, el celibato me parece obvio, mirando a Cristo, pero me siento trastornado al leer tantas críticas mundanas a este don. Le pido humildemente, Padre Santo, que nos ilumine sobre la profundidad y sobre el sentido auténtico del celibato eclesiástico”.

2.- La Respuesta

“Gracias por las dos partes de su pregunta. La primera, en la que muestra el fundamento permanente y vital de nuestro celibato; la segunda que muestra todas las dificultades en las que nos encontramos en nuestro tiempo.

Es importante la primera parte, es decir: el centro de nuestra vida debe ser realmente la celebración cotidiana de la Santa Eucaristía; y aquí son centrales las palabras de la consagración: “Esto es mi cuerpo, esta es mi Sangre”; es decir, hablamos in persona Christi.

Cristo nos permite usar su “yo”, hablamos en el “yo” de Cristo, Cristo nos “atrae hacia sí” y nos permite unirnos, nos une con su “yo”.

Y así, a través de esta acción, este hecho de que Él nos “atrae” a sí mismo, de forma que nuestro “yo” queda unido al suyo, realiza la permanencia, la unicidad de su Sacerdocio; así Él es realmente siempre el único Sacerdote, y aún muy presente en el mundo, porque nos “atrae” en sí mismo y así hace presente su misión sacerdotal. Esto quiere decir que somos atraídos al Dios de Cristo: es esta unión con su “yo” que se realiza en las palabras de la consagración.

También en el “yo te absuelvo” – porque ninguno de nosotros podría absolver de los pecados – es el “yo” de Cristo, de Dios, el único que puede absolver.
Esta unificación de su “yo” con el nuestro implica que somos “atraídos” también a su realidad de Resucitado, que seguimos adelante hacia la vida plena de la resurrección, de la que Jesús habla a los saduceos en Mateo, capítulo 22: es una vida “nueva”, en la que ya estamos más allá del matrimonio (cfr Mt 22,23-32). Es importante que nos dejemos penetrar siempre de nuevo por esta identificación del “yo” de Cristo con nosotros, de este ser “sacados” hacia el mundo de la resurrección.

En este sentido, el celibato es una anticipación. Trascendamos este tiempo y sigamos adelante, y así nos “atraemos” a nosotros mismos y a nuestro tiempo hacia el mundo de la resurrección, hacia la novedad de Cristo, hacia la vida buena y verdadera.

Por tanto, el celibato es una anticipación hecha posible por la gracia del Señor, que nos “atrae” a sí hacia el mundo de la resurrección; nos invita siempre de nuevo a trascendernos a nosotros mismos, este presente, hacia el verdadero presente del futuro, que se convierte en presente hoy. Y aquí estaos en un punto muy importante.

Un gran problema de la cristiandad en el mundo de hoy es que no se piensa ya en el futuro de Dios: parece suficiente solo el presente de este mundo.

Queremos tener solo este mundo, vivir solo en este mundo. Así cerramos las puertas a la verdadera grandeza de nuestra existencia.

El sentido del celibato como anticipación del futuro es precisamente abrir estas puertas, hacer más grande el mundo, mostrar la realidad del futuro que es vivido por nosotros ya como presente. Vivir, por tanto, así como en un testimonio de la fe: creemos realmente que Dios existe, que Dios tiene que ver con mi vida, que puedo fundar mi vida sobre Cristo, sobre la vida futura.

Y conozcamos ahora las críticas mundanas de las que usted ha hablado. Es verdad que para el mundo agnóstico, el mundo en el que Dios no tiene nada que ver, el celibato es un gran escándalo, porque muestra precisamente que Dios es considerado y vivido como realidad. Con la vida escatológica del celibato, el mundo futuro de Dios entra en las realidades de nuestro tiempo. ¡Y esto debería desaparecer! En un cierto sentido, puede sorprender esta crítica permanente contra el celibato, en un tiempo en el que está cada vez más de moda no casarse.

Pero este no casarse es algo totalmente, fundamentalmente distinto del celibato, porque el no casarse se basa en la voluntad de vivir solo para sí mismos, de no aceptar ningún vínculo definitivo, de tener la vida en todo momento en una autonomía plena, decidir en cada momento qué hacer, qué tomar de la vida; es por tanto un "no" al vínculo, un "no" a la definitividad, un tener la vida solo para sí mismo. Mientras que el celibato es precisamente lo contrario: es un "sí" definitivo, es un dejarse tomar de la mano por Dios, entregarse en las manos del Señor, en su “yo”, y es por tanto un acto de fidelidad y de confianza, un acto que supone también la fidelidad del matrimonio; es precisamente lo contrario de este "no", de esta autonomía que no quiere obligarse, que no quiere entrar en un vínculo; es precisamente el "sí" definitivo que supone, confirma el "sé" definitivo del matrimonio.

Y este matrimonio es la forma bíblica, la forma natural del ser hombre y mujer, fundamento de la gran cultura cristiana, de las grandes culturas del mundo. Y si desaparece esto, se destruirá también la raíz de nuestra cultura. Por ello el celibato confirma el "sí" del matrimonio con su "sí" al mundo futuro, y así queremos seguir y hacer presente este escándalo de una fe que pone toda su existencia en Dios.

Sabemos que junto a este gran escándalo, que el mundo no quiere ver, están también los escándalos secundarios de nuestras insuficiencias, de nuestros pecados, que oscurecen el verdadero y gran escándalo, y hacen pensar: “¡Pero no viven realmente fundados en Dios!”. ¡Pero hay mucha fidelidad! El celibato, precisamente las críticas lo muestran, es un gran signo de la fe, de la presencia de Dios en el mundo. Oremos al Señor para que nos ayude a hacernos libres de los escándalos secundarios, para que se haga presente el gran escándalo de nuestra fe: ¡la confianza, la fuerza de nuestra vida, que se funda en Dios y en Jesucristo!”

CONCLUSIÓN

CERTIFICO que he buscado ser fiel en la transcripción de los textos, que he citado en mi tercer artículo sobre “Cinco preguntas, cinco respuestas”.

DOY FE, en Santiago de los Caballeros a los 29 días del mes de junio del año del Señor 2010.
† Monseñor Ramón de la Rosa y Carpio es el arzobispo de Santiago

Comentarios (0)

Escribir Comentario
Blogs.ElCaribe.com.do se reserva el derecho de no publicar comentarios que contengan palabras no apropiadas y/o frases denigrantes por razones de raza, sexo, religion entre otras.
Nombre

Comentario

(Número máximo de caracteres permitidos: 500)
Le restan caracteres.
Enviar comentario
 

ARCHIVO | MONS. RAMON B. DE LA ROSA Y CARPIO

► 2011 (41) 2010 (49) ► 2009 (20)

ULTIMAS COMENTADAS

Buscar solución | teo dominguez ha comentado: "la solucion es votar por hipol..."
Margarita Cedeño | teo dominguez ha comentado: "dejalos tranquilos, que el sum..."
Claraboyas | juan carlos lorenzo ha comentado: "Me encanto esta sección todas..."
Muerte de las Mirabal motivó el fin del terror | SILVIA GABRIELA MIRABAL ha comentado: "EL SABER DEL VIL ASESINATO D..."
De bienales e instalaciones | el mismo del otro dia ha comentado: "estoy completamente de acuerdo..."
¿Cuál revolución democrática? | teo dominguez ha comentado: "te sacaste la lotto, pues en m..."
Inseguridad | Angel Romero ha comentado: "Extendiendo el tema de la inse..."
Un código de bárbaros | Oliver Brito ha comentado: "Los siete años de vigencia de..."
Carta a Sonia Pierre | Viterbo De Los Santos ha comentado: "Excelente!..."
Un código de bárbaros | Mario Pérez ha comentado: "Es importante y urgente que de..."
inicio/Articulistas/Mons._Ramón_B._de_la_Rosa_y_Carpio/Cinco_preguntas,_cinco_respuestas_3_de_5