Sábado, 04 de febrero de 2012 | 1:18 am

Hace cincuenta años

Sábado 20 de Febrero de 2010 Monseñor Ramón de la Rosa
Imprimir PDF
(0 votos)
AddThis Social Bookmark Button
INTRODUCCIÓN


1. CARTA PASTORAL DE ENERO 1960
. La primera Carta Pastoral de los Obispos dominicanos con motivo de la fiesta de Nuestra Señora de la Altagracia ocurrió hace justamente cincuenta años: 1960-2010.

Su tema central fue la defensa de la vida y de los derechos humanos frente a los atropellos de la dictadura de Trujillo, acogiendo el grito y clamor de  madres que sufrían por sus hijos apresados, torturados y asesinados.

Después de una larga motivación teológica-doctrinal la Carta Pastoral dice textualmente:

“En efecto, ¿a quién pertenece el derecho a la vida, bien radical, de todo ser que aparece sobre la faz de la tierra, sino únicamente a Dios, autor de la vida?

De este derecho primordial brotan todos los demás derechos inherentes a la naturaleza humana, dado que todo hombre está ordenado a la procreación y a la vida social, puesto que así es como logra alcanzar su perfección y su fin último, que es Dios.

De aquí, el derecho a formar una familia, siguiendo cada cual, en la elección del cónyuge respectivo, los dictados de una sana conciencia, recta y libre.

De aquí, el derecho al trabajo, como medio honesto de mantener el hogar y la familia, y del cual no puede privarse a nadie.

De aquí,  el derecho al comercio, para intercambiar productos naturales o artificiales, que debe ser protegido por el Estado con medidas razonables y leyes justas.

De aquí, el derecho a la emigración, según el cual, cada persona o familia puede abandonar, por causas justificadas, su propia nación para ir a buscar mejor trabajo en otra nación de recursos más abundantes o gozar de una tranquilidad que le niega su propio país.

De aquí, el derecho a la buena fama, tan estricto y severo que no se puede pública ni privadamente, no sólo calumniar, sino también disminuir el buen crédito que los individuos gozan en la sociedad bajo fútiles pretextos  o denuncias anónimas, que sabe Dios en qué bajos y rastreros motivos pueden inspirarse.

No queremos, amadísimos Hermanos, entretenernos en señalar y comentar brevemente los demás derechos naturales que acompañan a los arriba aludidos, pues es bien sabido cómo todo hombre tiene derecho a la libertad de conciencia, de prensa, de libre asociación, etc., etc.

Reconocer estos derechos naturales, tutelarlos y conducirlos a su plena perfección material y espiritual, es misión sublime de la Autoridad civil y de la Autoridad eclesiástica, trabajando cada cual desde su propia esfera y con sus medios propios.

Lo contrario a eso, constituiría una ofensa grave a Dios, a la dignidad misma del hombre –hecho a imagen y semejanza del Creador -, y acarrearía numerosos e irreparables males a la sociedad.

Par evitar y alejar de nuestra querida Patria los males que lamentamos, y para conseguir toda suerte de bienes espirituales y materiales, a los cuales todo hombre tiene perfecto derecho, elevamos a la Santísima  Virgen de la  Altagracia nuestras preces más fervorosas, a fin de que Ella continúe siendo la esperanza y el vínculo de unión entre los dominicanos, especialmente en estos momentos de congoja y de incertidumbre.

De todo corazón pedimos que, todos, Clero y fieles, supliquen a Dios durantes estas celebraciones religiosas en honor de Nuestra Señora de la Altagracia para que en su benignidad conceda sus abundantes dones y consuelos a los que, especialmente se hallen en más grave peligro o en más grave dificultad.

Con estas oraciones comunes imploramos a Dios misericordioso que la auspiciada concordia y paz llegue a establecerse, y que los sagrados derechos de la convivencia humana, que tanto contribuyen al bien de la verdadera sociedad, sean por todos debidamente reconocidos, legítima y felizmente ejercidos.

Antes de concluir la presente Carta, no podemos sustraernos al grato deber de comunicaros que, acogiendo paternalmente vuestros llamamientos –que hacemos nuestros- , hemos dirigido, en el ejercicio de nuestro pastoral ministerio, una carta oficial a la más alta Autoridad del país, para que,  en un plan de recíproca comprensión, se eviten excesos, que, en definitiva, sólo harían daño a quien los comete, y sean cuanto antes enjugadas tantas lágrimas, curadas tantas llagas y devuelta la paz a tantos hogares.

Seguros del buen resultado de esta intervención, hemos prometido especiales plegarias para obtener de Dios, que ninguno de los familiares de la Autoridad experimente jamás, en su existencia, los sufrimientos que afligen ahora a los corazones de tantos padres de familia, de tantos hijos, de tantas madres y de tantas esposas dominicanas”.

En Carta dirigida  al mismo Rafael L. Trujillo Molina, enviando la copia de la Pastoral de ese mismo día, se le dice también textualmente:
“Nos honramos, por tanto, en ofrecer a V.E. nuestra colaboración mientras le pedimos intervenir, con todo el peso de su autoridad de Benefactor de la Patria ante las Autoridades del Gobierno, para que sean cuanto antes enjugadas tantas lágrimas, curadas tantas llagas y devuelta la paz a tantos hogares.

Pedimos a Dios recompense su intervención, para que la venerada madre y la distinguida esposa de V.E. no experimenten nunca, en su larga existencia, los sufrimientos que aflige ahora a los corazones de tantas madres y de tantas esposas dominicanas.  La Virgen de Altagracia, de cuya férvida devoción ha dado V.E.  tantas públicas pruebas, ilumine su mente y guíe sus pasos, a fin de que a todos sea restituida la libertad, tranquilidad y paz, a las que todos únicamente aspiran”.

De todos es conocida la reacción del régimen ante la Carta de los Obispos:  persecución abierta por la prensa escrita y radial, con amenazas y con represiones físicas y morales, dirigidas tanto a Obispos, como a sacerdotes y seminaristas y fieles cristianos laicos.

2. CARTA PASTORAL DE ENERO 2010. Tomando de nuevo la situación dominicana entre sus manos y acogiendo el clamor del pueblo dominicano en la actualidad, los Obispos en su Carta Pastoral con motivo de la fiesta de Nuestra Señora de Altagracia de este año 2010, dicen textualmente en los No. 37-41:

“La realidad, marcada por grandes cambios de alcance global, impacta de un modo medular “la cultura, la economía, la política, las ciencias, la  educación, el deporte, las artes y también, naturalmente, la religión”; que a la vez “ha traído aparejada una crisis de sentido” .

Esto se manifiesta de un modo particular en el enraizamiento de un creciente individualismo que debilita los vínculos comunitarios y que lleva a dejar “de lado la preocupación por el bien común para dar paso a la realización inmediata de los deseos de los individuos”, que afecta de un modo especial a la familia.

La “dictadura del relativismo”, tal como la llama el Papa Benedicto XVI, va creando un nuevo tipo de mentalidad que se expresa en el afán de dinero y de poder; en el pragmatismo y el consumismo, y de una economía de mercado que sólo ha servido para excluir a millones de personas, aumentando  “la brecha entre los ricos y los pobres”; y todo eso ha ido debilitando los valores humanos, familiares, sociales, éticos y morales, generando a la vez inseguridad, delincuencia, violencia, crimen y corrupción, que amenazan la sana convivencia y la identidad de nuestra sociedad.

A todo eso tenemos que añadir el flagelo de la drogadicción que parece arroparnos y la crisis familiar que es lo más preocupante “en este cambio de época”.

También, cabe mencionar el comportamiento amoral de los partidos políticos, que apartándose de los principios ideológicos, se han convertido en una maquinaria de oferta y demanda clientelar, generando un clima de corrupción jamás observado en nuestro país y que pone en peligro la existencia misma de los partidos”.

La reacción a los pronunciamientos actuales de los Obispos no son, ciertamente, los mismos de la Era de Trujillo, porque no hay atropellos físicos, pero sí hay ataques verbales para desprestigiarlos y descalificarlos.

3. SERMÓN DE MONTESIONS EN 1511. Antes que las Cartas Pastorales de los Obispos, hace ya casi 500 años, en 1511, los Padres Dominicos salieron en defensa de los indígenas frente a los atropellos, de la clase dirigente de la Isla.

Justamente a este propósito dicen los Obispos dominicanos en su citada Carta del 21 de enero 2010 en los #18 y 19:

“Es reconocida la obra educativa y evangelizadora de la comunidad dominica, y particularmente la defensa de los indios, quienes sufrían horrible opresión.  Así se agigantaron las figuras de Fray Pedro de Córdova y Fray Antón de Montesinos.

Al pronunciar este último, con el total consentimiento y apoyo de su comunidad dominica, el famoso Sermón de Adviento, escenificó uno de los episodios más hermosos y conmovedores de nuestra historia en procura de la defensa de los derechos humanos.

Dicho Sermón del 21 de diciembre de 1511 repercutió en la Corte  Española de entonces, creándose leyes a favor de los indios, marcó un hito en la historia de la defensa de los derechos humanos y aún resuena hoy como una admonición, siempre presente, para todos los opresores del ser humano.

El intrépido Montesinos comenzó identificándose con Juan el Bautista al decir “yo soy la voz que grita en el desierto”, frente a la conducta y la insensibilidad de algunos españoles; y con voz fuerte y profética les decía: “¿con qué derecho y con qué justicia tienen en tan cruel y horrible servidumbre a estos indios?”.

La reacción de las autoridades locales a este pronunciamiento fue adversa, contrastando con la firmeza de la Comunidad de los Dominicos, que decidió repetir el mismo Sermón el domingo siguiente”.

CONCLUSIÓN

CERTIFICO  que, dados los testimonios recibidos del pasado, sacerdotes y obispos han sido defensores de los derechos humanos de los habitantes de esta isla a lo largo de su historia cinco veces centenaria.

DOY FE, en Santiago de los Caballeros a los 12 días del mes de febrero del año del Señor 2010.
† Monseñor Ramón de la Rosa y Carpio es arzobispo de Santiago

Comentarios (2)

Juan
Amén. Amén. Amén. Y muchas gracias, Padre.
Name *
Enviar comentario
Cancelar
Juan A. Hernandez
Dios le oiga y se apiade de nosotros. Amen
Name *
Enviar comentario
Cancelar
Escribir Comentario
Blogs.ElCaribe.com.do se reserva el derecho de no publicar comentarios que contengan palabras no apropiadas y/o frases denigrantes por razones de raza, sexo, religion entre otras.
Nombre

Comentario

(Número máximo de caracteres permitidos: 500)
Le restan caracteres.
Enviar comentario
 

ARCHIVO | MONS. RAMON B. DE LA ROSA Y CARPIO

► 2011 (41) 2010 (49) ► 2009 (20)

ULTIMAS COMENTADAS

Buscar solución | teo dominguez ha comentado: "la solucion es votar por hipol..."
Margarita Cedeño | teo dominguez ha comentado: "dejalos tranquilos, que el sum..."
Claraboyas | juan carlos lorenzo ha comentado: "Me encanto esta sección todas..."
Muerte de las Mirabal motivó el fin del terror | SILVIA GABRIELA MIRABAL ha comentado: "EL SABER DEL VIL ASESINATO D..."
De bienales e instalaciones | el mismo del otro dia ha comentado: "estoy completamente de acuerdo..."
¿Cuál revolución democrática? | teo dominguez ha comentado: "te sacaste la lotto, pues en m..."
Inseguridad | Angel Romero ha comentado: "Extendiendo el tema de la inse..."
Un código de bárbaros | Oliver Brito ha comentado: "Los siete años de vigencia de..."
Carta a Sonia Pierre | Viterbo De Los Santos ha comentado: "Excelente!..."
Un código de bárbaros | Mario Pérez ha comentado: "Es importante y urgente que de..."
inicio/Articulistas/Mons._Ramón_B._de_la_Rosa_y_Carpio/Hace_cincuenta_años