INTRODUCCIÓN
Tomemos la Carta Pastoral de los Obispos dominicanos con motivo del 21 de enero 2010 y repasemos rápidamente las 40 figuras sacerdotales citadas en ella como representativos de los “aportes de sacerdotes a nuestra identidad dominicana”.
Es el segundo gran tema de dicha carta (#17-36). Allí se pone de relieve, como un dato característico común a ellos, que “los sacerdotes se destacan, a lo largo de los siglos, por su indiscutible amor y dedicación a la Iglesia y a la Patria”.
En estos dos amores hay que colocar los aportes de los sacerdotes en la República Dominicana. Todo ello porque han sido llamados por Cristo a realizar su misma misión en medio de los pueblos.
Se puede decir que esta tarea comenzó ya en la primera misa oficiada en América, el 6 de enero de 1494, en La Isabela.
En la portada introductoria al tema, la Carta se refiere a la debilidad de los sacerdotes, a la cual, por otra parte, alude en otras tres ocasiones más a lo largo del texto: “Es aleccionador y muy significativo saber que desde el dramático encuentro de las tres culturas: la indígena, la española y la africana, la figura del sacerdote, a pesar de sus debilidades, siempre ha estado presente a lo largo de nuestra accidentada historia”.
He aquí, pues, aportes de sacerdotes, reunidos en diferentes grupos sacerdotales. Sin ser una lista exhaustiva ni mucho menos, es, sin embargo, significativa:
1. PADRES DOMINICOS
a) Fray Pedro de Córdova y Fray Antón de Montesinos: “Es reconocida la labor educativa y evangelizadora de la comunidad dominica, y particularmente la defensa de los indios, quienes sufrían horrible opresión. Así se agigantaron las figuras de Fray Pedro de Córdova y Fran Antón de Montesinos. Al pronunciar este último, con el total consentimiento y apoyo de su comunidad dominica, el famoso Sermón de Adviento, escenificó uno de los episodios más hermosos y conmovedores de nuestra historia en procura de la defensa de los derechos humanos”.
b) Fray Bartolomé de las Casas: “También es digno de mención para esa época Fray Bartolomé de Las Casas, otro dominico, que siendo primeramente encomendero, en el 1514 renuncia públicamente a sus posesiones y se dedica a promover la justicia en favor de los indios. Son muy bien conocidas sus apasionadas Cartas al Consejo de Indias, denunciando el trato despiadado a los nativos.”
c) Fray Vicente Rubio: “Más recientemente se han destacado otros connotados sacerdotes dominicos, tal como el Padre Vicente Rubio. Como una evidencia de esa gran labor, tenemos la hoy Universidad Autónoma de Santo Domingo, Primada de América y la obra de mayor prestigio de los dominicos”.
2. PADRES FRANCISCANOS.
“Esa misma titánica labor la reconocemos en otros sacerdotes misioneros de otras comunidades religiosas, quienes desde el inicio de la evangelización en esta tierra quisqueyana, han tenido un papel estelar en nuestra sociedad. Como muestra de lo que decimos, ahí está todo el trabajo evangelizador de los Padres Franciscanos Menores y Franciscanos Capuchinos, quienes han tenido figuras sacerdotales muy relevantes y marcaban la diferencia con los colonizadores; hasta los mismos indios reconocían su caridad hacia ellos”.
3. PADRES JESUITAS
a) “Digno de mención es también el protagonismo, que casi desde el inicio de la evangelización han tenido y tienen, los Padres Jesuitas; desde el comienzo de su labor apostólica fundaron el Colegio Gorjón, como una primicia de su gran aporte a la educación. Se destacan, además, por su labor social y misionera a lo largo de nuestra historia”.
b) “Como muestra en estos últimos tiempos, señalamos al Padre Luis Mendía, en la frontera Noroeste; al Padre Ramón Dubert, en la Línea Noroeste, pero sobre todo en Santiago. Los Padres Constantino García y Antonio Sánchez en el campo de la misión popular; los Padres Wenceslao García y Cipriano Cavero desde el Santo Cerro con su fundación de Radio Santa María; los Padres Juan Montalvo, Jesús Veiga, Mateo Andrés, Carlos Benavides y José Luis Alemán en la educación; o bien, los Padres Julio Cicero y Cipriano Quevedo con sus aportes a las ciencias naturales y a la cuestión social, respectivamente”.
4. PADRES DE SCARBORO. “No podemos dejar pasar por alto a los Misioneros Canadienses de Scarboro con sacerdotes de la talla del Padre John Harvey Steele (Padre Pablo), fundador del Movimiento Cooperativista en la República Dominicana; o bien entre otros muchos, la figura del siempre recordado Padre Luis Quinn, cuya labor social y pastoral traspasó las fronteras de San José de Ocoa, comunidad a la que se entregó de cuerpo y alma”.
5. PADRES MISIONEROS DEL SAGRADO CORAZÓN. “Desde Canadá también llegaron los Misioneros del Sagrado Corazón, quienes se han encarnado muy significativamente en nuestro País. Tenemos de ellos testigos muy cualificados en el campo de la pastoral y la espiritualidad. Basta citar sólo tres de esta valiosa legión de misioneros: los Padres Cipriano Fortín, Santiago Godbout y Emiliano Tardiff”.
6. PADRES DIOCESANOS
a) Billini, Meriño, Gaspar Hernández y Nouel: “Si nos aproximamos a la labor de los sacerdotes diocesanos, nos encontramos con auténticos pastores, cuyo testimonio es de gran trascendencia.
Tomemos, como ejemplo, al Padre Francisco Xavier Billini y su amor a los más pobres, para los cuales fundó varias obras.
Entre los muchos sacerdotes que constantemente se hacen presentes con su palabra y con su acción en defensa de la dignidad y el bien de la patria, cabe destacar las figuras de los Padres Fernando Arturo de Meriño, Gaspar Hernández y Adolfo Alejandro Nouel”.
b) Ayala, Fantino, Pérez Sánchez, Henríquez y Brea: “Digno de reconocimiento es el Padre Ángel Ayala, natural de Soto, La Vega, quien terminó el Santuario del Cristo de los Milagros de Bayaguana, y luego pasó 59 años en San Cristóbal, siendo uno de los fundadores de esa comunidad. Fue, además, uno de los constituyentes de la Constitución de San Cristóbal (6 de noviembre 1844), junto a otros sacerdotes.
No podemos dejar de hacer mención, del Padre Francisco Fantino Falco, por su labor de catequesis desde el Santo Cerro; su testimonio y labor evangelizadora perduran hasta hoy.
Posteriormente, Monseñor Eliseo Pérez Sánchez, modelo de humildad y entrega, no sólo a los pobres y a su vocación, sino también a la Patria en sus momentos más cruciales. Participó con mucho esmero y devoción mariana, en la Comisión Nacional Pro-construcción de la Basílica de Nuestra
Señora de la Altagracia. Recordamos también, a los Padres Luis Federico Henríquez y Juan Francisco Brea, especialmente por su labor en San Francisco de Macorís; insignes pastores, educadores y servidores de los pobres.”
7. OBISPOS YA MUERTOS O EMÉRITOS
a) Mons. Panal y Mons. O’Reilly. “Todavía está fresca en la conciencia nacional la postura firme y valiente de Mons. Francisco Panal, Obispo de La Vega, y de Mons. Tomás O’Reilly, Obispo de San Juan de la Maguana, en su enfrentamiento con la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo.
Ambos, junto con la Carta Pastoral de la Conferencia del Episcopado Dominicano en el 1960, contribuyeron a la caída de aquella férrea dictadura”.
b) Mons. Beras.“Cabe destacar muy merecidamente al primer Cardenal dominicano, Monseñor Octavio Antonio Beras Rojas, quien sirvió con esmero por muchos años a esta grey, impulsando significativamente el crecimiento de la Iglesia Católica en la República Dominicana.”
c) Mons. Polanco. “Pensemos en Mons. Hugo Eduardo Polanco Brito, un hombre visionario, cuyas huellas están ahí muy visibles. Como muestra podemos señalar que fue promotor y primer Rector de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, institución creada por la Conferencia del Episcopado Dominicano”.
d) Mons. Pepén. “¡Quién puede olvidar el testimonio de Mons. Juan Félix Pepén, en defensa de los campesinos y de la región Este!”.
e) Mons. Flores. “Y si nos trasladamos al Cibao allí encontramos a Mons. Juan Antonio Flores Santana, cuya autoridad evangélica trasciende el ámbito eclesial; un hombre emprendedor, que promovió la catequesis, luchó por la promoción humana, la educación superior y el fomento de las vocaciones”.
f) Mons. Adames. “Son conocidos por todo el país los aportes del recién fallecido Mons. Roque Antonio Adames Rodríguez, una persona innovadora y de gran visión, que supo redescubrir el valor de los diáconos permanentes y de los presidentes de asamblea, llamados también, “animadores de asamblea”. Hay que mencionar, además, su labor en el campo de la cultura, de la educación y del medio ambiente, siendo el Plan Sierra el mejor ejemplo en este campo”.
g) Mons. O’Connors, Rivas y Abreu. “Pero también reconocemos la vida y la obra de otros obispos nuestros, como Mons. Ronald O’Connors, Fabio Mamerto Rivas y Jerónimo Tomás Abreu, cuya labor en la región sur y noroeste ha sido tan preponderante para el desarrollo, la promoción humana y la evangelización”.
h) Mons. Arnaiz. “Nuestra sincera gratitud a Mons. Francisco José Arnaiz, S.J., por sus muchos años dedicados a la formación sacerdotal como Rector y Profesor del Seminario Santo Tomás de Aquino, por su ponderada labor en el campo de la reflexión cultural y teológica y como Obispo Auxiliar y Secretario por muchos años de la Conferencia del Episcopado Dominicano”.
8. DE MANERA GENERAL. “Por demás, son muchísimos los sacerdotes de congregaciones, órdenes e institutos seculares, que cada día van sembrando paz, justicia social, comunión, desarrollo, integración, ya sea en la pastoral social, educativa, cultural, religiosa o familiar. Su testimonio y sus aportes, de gran trascendencia, hacen posible que la Iglesia Católica sea tan valorada en la sociedad dominicana”.
CONCLUSIÓN
CERTIFICO que he respetado fielmente en mi artículo “Aportes de los Sacerdotes”, cuanto dice la Carta Pastoral de la Conferencia del Episcopado Dominicano del 21 de enero 2010 sobre el tema.
DOY FE en Santiago de los Caballeros el dos de febrero del año del Señor 2010.
† Monseñor Ramón de la Rosa y Carpio
es arzobispo de Santiago
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