INTRODUCCIÓN
En la primera entrega de “Ética y comunicación” afirmaba que “el problema de fondo de la compleja problemática del mundo de hoy (sexual, familiar, social, política y económica) es ético”; luego desarrollé la ética como “ciencia del bien y del mal”, la comunicación y sus medios como “dones a la humanidad” y la ética como “un dato universal”. En la segunda entrega traté los siguientes tres tópicos: “Los valores y la ética”, “Códigos de ética periodística” y “Papel de la ética en la comunicación social hoy”. En esta tercera y última hablaremos del comportamiento ético de los periodistas: visión mundial y visión nacional.
7. Comportamiento ético de los periodistas: visión mundial. Para este punto me inspiraré, fundamentalmente, en la voluminosa obra del profesor Niceto Blázquez, “La nueva ética en los medios de comunicación”.
7. 1. Con el desarrollo de las tecnologías de la comunicación, la libertad de expresión cede terreno de forma sostenida a los imperativos del lucro empresarial, mientras que la verdad –postulada por casi todos los códigos de ética periodística como meta suprema de todo buen comunicador- pasa por una crisis profunda imponiéndose el imperio de la mentira.
7. 2. El sensacionalismo, en los más variados modos, y la invasión de la intimidad son formas de expresión comunes, hoy día, mientras eran consideradas en otra época como impropias de los auténticos profesionales de la información.
7.3. Todo eso más la violencia, el interés de buscar situaciones de conflicto y ciertas formas de conducta aberrante, gozan de gran simpatía en los medios de comunicación por razones fundamentalmente económicas.
7.4. Un gran sector de los medios de comunicación está a las órdenes de grupos políticos y financieros, a quienes solo interesa influir y crear una opinión favorable a sus intereses partidistas.
7.5. Algunos analistas tienen la impresión de que existe una plaga de inversiones periodísticas, motivada por la presión de la competencia y unas audiencias ávidas de temas truculentos y espectaculares. El mundo de la información parece estar contaminado por las necesidades de espectacularidad y de exclusivas, que terminan siendo falsas. Muchos engaños informativos fueron protagonizados por periodistas que han pasado por estrellas de la información.
7.6. Hay informaciones cuyo origen desconocemos así como las estrategias que las guían.
7.7. Los analistas más agudos pronostican ya que los servicios de información clásicas podrían desaparecer al convertirse el periodista en mero proveedor de datos para las empresas fabricantes de noticias. De esa manera, la hipocresía se instala industrialmente en los medios y, así como las industrias fabrican cosas, los medios de comunicación, en lugar de informar aclarando y orientando al pueblo, producen hechos noticiosos.
7. 8. La globalización y la Internet están creando una situación nueva en la que los profesionales de la comunicación afrontan pruebas éticas rayando con el heroísmo ante el riesgo eminente de convertir la información en un mero producto subjetivo y mercantil.
7.9. En el marco de la comunicación actual, de modo general, hay que decir que el lector de prensa, los radioyentes y teleespectadores son tratados como meros espectadores de espectáculo, sensacionalismo y banalidades. Pero, como contrapartida, el veredicto final del pueblo más preparado suele ser implacable: políticos, economistas e informadores son condenados todos por igual a la desconfianza y a la sospecha.
7.10. “Por otra parte, es interesante constatar hasta qué punto las críticas más severas contra los malos usos de los medios de comunicación social surgen y son publicadas en el propio ámbito de los medios informativos. Son muchos los informadores que se tiran a degüello entre ellos mismos desde las columnas de sus periódicos respectivos y otras plataformas de información. El 3 de noviembre de 1997, por ejemplo, el diario madrileño El País publica un artículo titulado Periodismo y moral. En dicho artículo ciertos periodistas son llamados cuatreros, reptiles y mamarrachos por su presunta falta de honradez y ética profesional. El 4 de julio de 1998, el diario El Mundo hablaba de la vergüenza de la CNN norteamericana, que pedía disculpa a los espectadores por un programa, presentado a bombo y platillo por un reportero estrella, que resultó ser falso”. (N. Blázquez, 2002, pág. XX).
8.Comportamiento ético de los periodistas dominicanos. Prefiero, para esta parte, que hablen los propios periodistas dominicanos. Recogeré algunos testimonios de la interesante publicación Compilación de los trabajos ganadores del Concurso de Ensayos sobre el tema, año 2002, promovido por el Colegio Dominicano de Periodistas seccional Santiago. En esas páginas se encuentran párrafos, sobre cuestiones éticas prácticas, muy interesantes. Citaré solo cuatro, a modo de ejemplo. Cada una recoge una situación de vida relacionada con la ética del periodista.
8.1. Francisco Ortiz Terrero. “Para ser precisos tenemos que hablar de la honestidad en la labor informativa; y ser honestos puede implicar (y a menudo sucede) mantener una actitud hacia la verdad y el bien común como norte esencial, aun cuando la difusión de este hecho no nos beneficie personalmente; y más aún, puede incluso llegar a perjudicarnos en la obtención de ganancias colaterales, como ocurre con aquellas informaciones que tocan determinados intereses de quienes tienen la capacidad, la posibilidad y la vocación de proveernos determinadas ganancias en otras actividades profesionales, sean estas materiales o no. Es claro que en estos casos el dilema ética versus beneficios se presentará a cada paso, sobre todo cuando recordamos que el noventa por ciento de los periodistas son de origen humilde, regularmente mal pagados, que viven en sectores populares y que el apremio económico es el pan nuestro de cada día; pero al mismo tiempo tienen en sus manos el poder enorme que da a quienes usan diario los medios masivos de comunicación, con posibilidades de decir o callar, de promover o de omitir, de ensalzar o denostar, de hacer brillar u opacar, de sobresaltar o ignorar según sople la brisa del ejercicio correcto y ético del oficio o el de los intereses que a menudo invitan al amor a irse de campo un día…”. (Obra citada, págs. 17-18).
8.2. Luisa Rebecca Valentín. “La credibilidad es la pieza esencial del periodista; si la pierde, simplemente lo pierde todo. De manera paralela a su trabajo, arduo en verdad, el periodista se encuentra en su trayectoria con ofrecimientos, trampas éticas que le invitan a responder a ciertos intereses, a hacer ciertos favores y muchas veces se va envolviendo en un espiral que lo va alejando cada vez más de su verdadera misión en la sociedad, a través del ejercicio diáfano, apegado a la realidad y en bien de la colectividad y sus sanos valores. Esto no atañe solo a los periodistas, es como una cadena. Hoy en día los dueños de medios de comunicación son también grupos empresariales que indirectamente maniatan las informaciones que podrían perjudicarles, ante lo que los periodistas se ven acorralados. La mayoría de los dueños de medios tienen sus líneas bien definidas. Esto también podría promover prácticas deshonestas. Es decir, que no se trata solo de intereses o censura gubernamental, por ejemplo, sino de censura empresarial. Una manifestación contraria a la práctica de profesionales que se ciñen a la verticalidad ética, rehusándose a acciones deshonestas, encontrando por ello, en su propio ambiente de trabajo, una atmósfera hostil donde se les hace la vida imposible por no ser igual a los demás, pues las diferencias se hacen muy marcadas”. (Obra citada, págs. 37-38).
8.3. Leoncio Peralta. “El afán de lucro fácil, la obsesión por el confort y el consumismo alienan a los hombres, mujeres y niños. Nuestra sociedad en su inversión de valores ha convertido la doblez y el cinismo en un magisterio, donde los seres humanos exitosos son los que acumulan mayor cuota de poder político, económico, militar, religioso y social, sin importar los métodos y formas a utilizar para alcanzarlo. En esas condiciones maleadas es que los periodistas ejercemos nuestra labor profesional. Somos hijos de ese medio y tenemos por lo general sus mismos vicios y deformaciones, ya que con los demás ciudadanos no escapamos a heredar los vicios y virtudes del contexto en el que nos hemos formado, donde lo que puede determinar la diferencia por lo general son las diferentes características que tiene cada familia, como núcleo primario de modelar el individuo”. (Obra citada, pág. 51). “De todos modos, el periodista que ejerce apegado a la ética profesional, tiene que pagar un precio alto, de limitantes materiales e incomprensiones, ya que en medio de tantas divisiones, prejuicios y sectarismos, cuando alguien no está parcializado con un sector, cada uno piensa que sí lo está con su adversario. Claro está, que aunque mejoren los salarios y las posibilidades de empleos, cuando en el individuo no existe las bases estructurales en su personalidad para asumir valores éticos y morales, no hay forma de asumir un comportamiento digno sin importar que se haya logrado una sólida posición económica, social y profesional, ya que la sociedad de consumo convierte al ser humano en una máquina difícil de saciar su hambre de poder, fortuna y fama”. (Obra citada, págs. 58-59).
8.4. Francisco Infante. “La canalización creciente del periodismo dominicano tiene serias implicaciones morales en el desempeño de este oficio. Este fenómeno se pone de manifiesto en la fragmentación informativa o noticiosa (preeminencia del impacto sobre la investigación), en la espectacularización de la actividad periodística (predominio de la emoción sobre la objetividad y transparencia) y el predominio de lo singular y concreto (la violencia, el crimen pasional, la catástrofe natural) sobre lo abstracto (la evaluación y la interpretación de los procesos sociales, económicos, políticos y culturales)”. (Obra citada, pág. 69).
CERTIFICO que mi artículo en tres entregas, “Ética y comunicación”, corresponde al texto de la charla que di a comunicadores de Santiago bajo el título de “El papel de la ética en la comunicación”, el día 3 de diciembre 2009, invitado por la Comisión Nacional de Ética y Combate a la Corrupción.
DOY FE, en Santiago de los Caballeros a los 28 días del mes de enero del año del Señor 2010.
† Monseñor Ramón de la Rosa y Carpio
es arzobispo de Santiago
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