Sábado, 04 de febrero de 2012 | 1:40 am

Ética y comunicación (2 de 3)

Sábado 23 de Enero de 2010 Ramón B. de la Rosa y Carpio
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INTRODUCCIÓN

Como es mi costumbre para artículos largos en varias entregas, también éste de hoy se sostiene por sí mismo y puede ser leído como un todo independiente de los demás.  Éstos han de ser considerados, sin embargo, como partes complementarias de la totalidad.

En la primera entrega de “Ética y comunicación” afirmaba que “el problema de fondo de la compleja problemática del mundo de hoy (sexual, familiar, social, política y económica) es ético”.

Luego desarrollé la ética como “ciencia del bien y del mal”, la comunicación y sus medios como “dones a la humanidad”  y la ética como “un dato universal”.

Para mostrar continuidad en las entregas, puesto que toqué tres tópicos en la número uno, ahora tocaré los tópicos cuatro, cinco y seis.

4. Los valores y la ética. “Si se observa bien también, toda profesión universitaria está al servicio de uno o varios valores humanos y se constituye así en promotor y defensor de él o de ellos.

Así, los médicos están para servir la vida, no para matarla; los abogados para defender la justicia y los derechos de las personas y la sociedad, no para maltratarlos; los administradores para ser guardianes de la honradez y la honestidad, no para corromperse o corromper; los comunicadores para informar la verdad, no para manipularla; los matemáticos para ser testigos de la exactitud; los arquitectos, los diseñadores y artistas para propiciar la belleza; los filósofos para difundir la sabiduría y los teólogos para comunicar los conocimientos más profundos sobre Dios.

Todos esos valores ponen su impronta a la ética de cada profesión. Ponerlos en práctica es un deber e ir en contra de ellos sería violatorio de la ética en el ejercicio profesional.

Una buena reflexión, personal o grupal, sería explicitar los valores humanos, que encierra cada profesión y destacar los deberes y las consecuencias éticas que se derivan de ellos.

Más aún, un intercambio entre las diversas disciplinas universitarias sobre sus valores propios enriquecerían a unos y a otros.

Los médicos, entonces, aportarían su misión frente a la vida; los abogados su papel en el campo de la justicia y los derechos, y así sucesivamente” (R. de la Rosa, 2009, págs. 140-141). Considero que entre los grandes valores que ha de practicar un profesional de la comunicación hay que enumerar, al menos, estos doce:

1. Información de la verdad

2. Búsqueda de la objetividad

3. Difusión de una recreación divertida, no pornográfica

4.    Promoción del bien común

5.    Fomento de la fraternidad universal

6.    Desarrollo integral de todo ser humano y de toda la humanidad

7.    Respeto a los derechos de toda persona, no importando su edad, religión, condición económica, social o racial

8.    Promoción de la paz

9.    Defensa de la justicia

10. Voz de la solidaridad humana

11. Custodia de la libertad de expresión

12. Apoyo de todos los derechos y libertades humanas

Ajustarse a estos doce valores es ajustarse a la ética de un profesional de la comunicación, es decir, actuar bien; violar cualquiera de esos diez valores es actuar éticamente mal. Sin embargo, hay que decir que, de estos doce valores o criterios, “la verdad, la objetividad y la libertad de expresión responsable fueron por mucho tiempo las piedras angulares de la ética informativa.

Pero en los últimos tiempos, bajo el impacto de las nuevas tecnologías de la comunicación social y de la mentalidad posmoderna, se ha producido un giro copernicano hacia la veracidad, el ejercicio irresponsable de la libertad, el mundo virtual y de las apariencias y, sobre todo, hacia la rentabilidad económica del quehacer informativo” (N. Blázquez, La nueva ética en los medios de comunicación, 2002).

5.Códigos de ética periodística. “El código de ética profesional de los periodistas es el conjunto de principios que inspiran el comportamiento del periodista y del conjunto de reglas que le dictan su postura en todas las circunstancias frente al público, frente a los gobiernos y los organismos públicos, frente a sus colegas y frente a sus superiores, así como a la dirección de su empresa en general. El respeto al código de ética es un deber fundamental del periodista.

La violación del código trae consigo sanciones y su violación grave y repetida puede acarrear la expulsión de la profesión, al menos que el periodista pueda demostrar que su buena fe ha sido sorprendida o que ha sido obligado a actuar contra las prescripciones del código por un poder ajeno a su voluntad” (Definición dada en la Carta de los derechos de los periodistas canadienses de lengua francesa).

Los códigos de ética de la información han sido instrumentos por los cuales grupos profesionales de la comunicación buscan mantener a sus miembros en un elevado prestigio social, mediante la práctica de unos criterios éticos, en lugar de pretender la autosuficiencia y engreimiento de los mismos.

A través de ellos se adquiere un compromiso básico de quienes los suscriben ante la sociedad y la empresa a la que sirven.

“De los medios actualmente disponibles se saca la impresión de que surgen como intento de combinar la libertad de prensa responsable con la libertad de información y sus naturales limitaciones. Lo cual no significa que los códigos deontológicos de los medios de comunicación social representen un nuevo orden moral añadido y distinto de los principios universales de la ética humana.

Los códigos solo pretenden sensibilizar profundamente a los profesionales de la información sobre la conveniencia y necesidad de ser honestos y responsables en su forma de servir al público como la mejor garantía de autocontrol y de prestigio profesional, rechazando las presiones políticas y financieras, así como cualquier forma de manipulación voluntaria” (N. Blázquez, 2002, pág. 137).

Organismos internacionales, como la UNESCO y la Comunidad Europea, han elaborado sus propios códigos de ética periodística. Igualmente lo han hecho diferentes países como también, a manera de reglamentos internos, editoriales, periódicos, radios o empresas televisivas diversas. Nótese, a modo de ejemplo, esta norma contenida en el libro de estilo del periódico español ABC: “El arte de titular: Los títulos expresarán de forma sintética, pero gramaticalmente correcta, lo sustancial de la información (…) Las virtudes esenciales de todo título serán la imparcialidad, la precisión y la exactitud.

Lo que anuncie deberá ser cierto con respecto a todo el texto, no solo a una parte”.   También los periodistas dominicanos tienen su propio código de comportamiento ético, aprobado por la Asamblea Extraordinaria del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) en abril del año 1994.

Tiene 9 capítulos y 55 artículos. Cabe notar cómo una lectura, aunque sea rápida de dicho código, nos muestra enseguida los grandes mandatos de la ética universal y los valores propios de un periodista. Su función principal, como dice la introducción, es educativa y normativa.

Destaquemos, al respecto y a modo de ejemplo, los cinco artículos del capítulo I, que versan sobre la libertad de prensa e información:

Art. 1.- Como el periodismo es un servicio de interés social y la información un bien común, el periodista asumirá como su primer deber y derecho la defensa de la libertad de prensa, y se comprometerá a ejercer la profesión con plena conciencia.

Art. 2.- Será deber del periodista reconocer y defender el derecho universal de las personas a informar y ser debidamente informadas.

Art. 3.- Será derecho del periodista luchar por el libre acceso a las fuentes públicas y privadas de información, para comunicar e interpretar los hechos con objetividad, veracidad y exactitud.

Art. 4.- El periodista respetará todos los estatutos sobre comunicación, e información, consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Constitución de la República y otras normas jurídicas.

Art. 5.- El periodista estará en el deber de denunciar todos los actos dirigidos a violentar el derecho a la  información y a la libertad de expresión de los dominicanos” (Colegio Dominicano de Periodistas, Código de ética, 1994).

6.Papel de la ética en la comunicación social hoy. Ante las reflexiones que hemos hecho y el panorama situacional que hemos presentado, podemos volver sobre la pregunta: ¿cuál es el papel de la ética en la comunicación social hoy día?, ¿para qué sirve? Aparentemente y en la opinión de muchos para nada. Sin embargo, para otros muchos –quizás la mayoría- tiene un papel invaluable en la vida de los pueblos y es necesario por muchas razones. Enumeraremos solo las siguientes:

1. Recuerda a los desaprensivos que existen criterios objetivos y subjetivos que nos permiten hablar de buenos y malos profesionales de la información.

2. Crea y mantiene la conciencia de responsabilidad de los informadores, de las empresas periodísticas así como del público inteligente y honrado que no comulga con ruedas de molino.

3. Estimula la conciencia crítica de los destinatarios de la información.

4. Ayuda eficazmente a mejorar la calidad de los mensajes informativos.

5. Establece las bases racionales para la regulación legal de los medios informativos al servicio del bien de la comunidad humana.

6. Dignifica la profesión y la defiende de las críticas injustificadas.

7. Pone las bases para legitimar las actividades empresariales derivadas del proceso informativo evolucionado.

En suma, la ética de la información nos enseña a ser razonables reconociendo a los medios de comunicación social la noble misión de buscar transmitir de forma honrada y competente mensajes interesentes de actualidad en un contexto social donde reina la libertad de expresión responsable. En el peor de los casos, la ética de la información sirve para identificar y ensalzar a los que prefieren fracasar socialmente diciendo verdades antes que triunfar  difundiendo mentiras y falsedades” (N. Blázquez, 2002, pág. XXII).

CONCLUSIÓN

CERTIFICO que mi artículo en tres entregas, “Ética y comunicación”, corresponde al texto de la charla que di a comunicadores de Santiago bajo el título de “El papel de la ética en la comunicación”, el día 3 de diciembre 2009, invitado por la Comisión Nacional de Ética y Combate a la Corrupción.

DOY FE, en Santiago de los Caballeros a los 22 días del mes de enero del año del Señor 2010.
† Monseñor Ramón de la Rosa y Carpio es arzobispo de Santiago

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