INTRODUCCIÓN
Hoy, 16 de enero 2010, yo debía hacer, para Certifico y Doy Fe, la segunda entrega de mi trabajo “Ética y comunicación”, pero el terremoto del 12 de enero, registrado a las 5:53 p.m. con intensidad 7 en la escala de Richter, cuyo epicentro a diez kilómetros de profundidad se sintió a unos 15 kilómetros de Puerto Príncipe, tiene, por sus consecuencias, conmocionada el alma dominicana.
Mi mente, mi corazón, mis sentimientos, mis acciones y mi oración están colocados en Haití, como le pasa a la mayoría de los dominicanos. No puedo, pues, sino hablar y escribir sobre este sismo y sobre Haití.
1. Se sintió en Santiago. Hacía ese martes, justo a la hora del sismo, mi oración de la tarde, caminando en el Arzobispado de Santiago. Oí el ruido de las persianas en movimiento. Pensé que eran gotas de un fuerte aguacero que la golpeaban. Pero “las gotas” cesaron de repente. Sonó el teléfono y la voz de mi secretaria con estupor exclamó: “¡Está temblando la tierra!” La gente se tiró a la calle y cundió el pánico. Es normal: Santiago guarda en su historia tristes experiencias y recuerdos de terremotos pasados.
Pronto empezaron a fluir noticias sobre Haití, todavía muy parciales e incompletas, pero ya indicativas de la gran tragedia que conoceríamos luego con más detalles. Las primeras fueron: que el Palacio presidencial, la Catedral y un hospital habían colapsado. Tres edificios símbolos del país: ellos ya dijeron, sin nosotros saberlo aún, que en Haití todo se había derrumbado.
Con esas graves noticias, confirmadas y ampliadas a retazos por múltiples llamadas telefónicas, llegué a mi programa semanal “Conversando con mi Arzobispo”, cada martes, de 8 a 9 p.m., en el Canal 55 TV.
Por feliz coincidencia, nuestros invitados de esa noche eran la Lic. Walkiria Estévez y el Dr. Reynaldo Peguero para tratar el tema de la Corporación Santiago Solidario, Inc., una entidad creada, precisamente, para salir al paso de desastres y calamidades comunitarias, en los que intervienen las fuerzas desatadas de la naturaleza.
Por supuesto que, en pleno programa, tocamos el tema del sismo de Haití y de las tareas que, una vez más, debía asumir Santiago Solidario. Esta Corporación ciudadana ya se había hecho presente en los días aciagos de las tormentas Olga y Noel en el 2008 y en situaciones parecidas en Mao-Montecristi, Barahona, La Vega, Nagua, San Francisco de Macorís y el mismo Haití.
Cuando salí del programa y regresaba a casa, las calles del Centro Histórico de Santiago estaban totalmente desiertas: no había una sola alma en la calle. Ciertamente, el terremoto se dejó sentir en la gente de Santiago de dos maneras: por el movimiento mismo estremecedor de la tierra y por los sentimientos de solidaridad hacia Haití, que empezaron a despertarse desde los primeros momentos del cataclismo.
2.República Dominicana lo sintió. Los sentimientos de los santiagueros son una parte de los sentimientos de todos los dominicanos.
Un ministro del gobierno haitiano recogió este sentir en esta frase lapidaria: “La respuesta de República Dominicana a la catástrofe de Haití fue automática”. El país dominicano no se detuvo a pensar que también el sismo sacudió esta parte oriental de la isla, sino que, casi de manera instintiva, volcó todas sus energías hacia Haití.
Titulares de periódicos dicen algo parecido con otras palabras: “La primera nación que llegó en auxilio de Haití fue República Dominicana”, “Gobierno dominicano se vuelca en ayuda en Haití”, “Gobierno dispone ayuda masiva para Haití”, “Empresas, instituciones y personas se movilizan para ayudar a Haití”.
Un acercamiento a este conjunto, en el que se unen el corazón y la mano tendida, lo podemos encontrar en la respuesta que dimos a la Agencia Fides, de la Congregación para la Evangelización de los pueblos, la cual, desde Roma, en la madrugada del día 14, nos preguntaba sobre nuestras acciones de solidaridad hacia Haití. En ese momento, apenas comenzaban los gestos solidarios. Pero ya pudimos informar lo siguiente:
a) Lo que está haciendo el Estado dominicano:
1) El Gobierno dominicano ha suspendido las repatriaciones de nacionales haitianos.
2) El país ha abierto las puertas de todos sus hospitales para ofrecer ayuda a los afectados del terremoto en Haití. La Secretaría de Estado de Salud Pública ha enviado a la zona fronteriza especialistas en traumatología y anestesia. Se han creado centros móviles de atención primaria para atender a los heridos.
3) Ha sido reforzado el personal médico en todos los centros del país a fin de dar mayor atención a los necesitados.
4) Han sido instalados en la frontera comedores móviles para ofrecer raciones alimenticias a nuestros hermanos haitianos, ante la tragedia ocurrida el pasado día 12 de enero.
5) El Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones ha enviado equipos de técnicos que tratarán de restablecer el servicio telefónico en la hermana nación.
b) El pueblo dominicano, una vez más, ha demostrado su generosidad con el pueblo haitiano. Diferentes sectores de la vida nacional están organizando actividades pro-fondos para ser enviados a Haití.
c) En cada diócesis de nuestro país se están organizando actividades para llevar ayuda inmediata hacia Haití.
d) En la Arquidiócesis de Santiago de los Caballeros, cada parroquia está organizando colectas en especies para ser enviadas a Haití. Y Cáritas Arquidiocesana ya comenzó a recibir ayudas para esta causa.
e) El Servicio Jesuita de Migrantes y Refugiados también ha desplegado varias acciones muy puntuales para aliviar el dolor que embarga al noble pueblo haitiano”.
3.Un e-mail desde Haití. Como parte de las múltiples experiencias de estos días, el Ing. Jean Lucien, administrador de Cáritas Haití, organismo que nos sirve de enlace eficaz para hacer llegar nuestros aportes al pueblo haitiano, nos envió el siguiente correo electrónico en la mañana del 14 de enero, en el que nos comunica, como testigo de primer orden, sus vivencias personales:
“Una vez más Haití está golpeada en sus entrañas más profundas por los embates de la naturaleza. Es un golpe mortal del cual tenemos muchas dificultades para sobrevivir. Los gritos de dolor de casi todas las familias de Puerto Príncipe llenan el aire. Este terremoto desastroso que nunca hemos vivido en nuestra historia de pueblo va a dejar cicatrices y huellas muy profundas en nuestra carne y en nuestra alma.
Gracias por sus mensajes de solidaridad que nos ayuda a esperar que algo con ustedes sea posible. Solos no podemos evacuar los miles de cadáveres que hasta ahora yacen en las calles de Puerto Príncipe. No tenemos los materiales adecuados para sacar los numerosos muertos bajo los escombros de los edificios desmoronados. Ya comienza el proceso de putrefacción y el mal olor se está propagando en el aire.
Cáritas Haití lanza un llamado a la solidaridad activa de todas las Cáritas hermanas de la región América Latina y el Caribe, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad del mundo entero, para que aporten una ayuda moral y económica. Los que aun sobreviven necesitan agua, abrigos, kits de higiene, alimentos, etc. No tenemos los recursos necesarios para atender estas numerosas necesidades.
Nuestro banco principal, Citibank, por el canal del cual solemos recibir transferencias en caso de emergencia, también se derrumbó. Esperamos que mañana les haga llegar una cuenta bancaria en otro banco.
Por fin, a todos mis amigos personales en la red de Cáritas, he leído con mucha emoción sus diferentes correos. Me doy cuenta de que no estoy solo y Cáritas Haití tampoco. Gracias por sus oraciones, sus movilizaciones con el fin de colectar fondos. Les quiero asegurar que mis familiares y mis colegas de Cáritas están a salvo, excepto algunos cuyas casas se derrumbaron.
Anticipándoles mis sinceros agradecimientos por las acciones concretas que están tomando, les reitero, estimados amigos y amigas, mis altas consideraciones”.
4.Santiago Solidario, hoy por Haití. Finalmente, para visualizar la participación de Santiago ante la inconmensurable catástrofe de Haití, me parece que la nota de prensa, redactada por el periodista Lic. Apolinar Ramos nos ofrece datos claves:
“La Corporación Santiago Solidario, en sesión extraordinaria, resolvió sumarse a los esfuerzos que se realizan en nuestro país para acudir en auxilio del pueblo haitiano, azotado por el terremoto del pasado 12 de enero.
En ese sentido, se han instalado centros de acopio en puntos como el Centro Bellarmino, Cefasa, Coraasan, Asociación para el Desarrollo de Santiago, las parroquias y las principales universidades a fin de recaudar ayudas, fundamentalmente agua, alimentos y medicamentos.
Estas ayudas serán entregadas de inmediato a Cáritas Arquidiocesana y desde allí serán trasladadas a Caritas en Haití, cuyo personal e instalaciones, gracias a Dios, no fueron impactadas por la tragedia y están en condiciones de canalizar que las ayudas lleguen con rapidez a los afectados.
La Corporación Santiago Solidario decidió también, por unanimidad, realizar el sábado 16 de enero un telemaratón a través de los principales medios de comunicación de la ciudad agrupados en Medios Unidos del Cibao (MUCI), que tiene la doble finalidad de recaudar fondos y reflejar la terrible situación por la que atraviesa la vecina nación a fin de que cada dominicano se sienta identificado con la tragedia y dispuesto a respaldar toda iniciativa de ayuda. El telemaratón se realizará de 12 del mediodía a las 6 de la tarde, en el Palacio del Ayuntamiento Municipal de Santiago”.
CONCLUSIÓN
CERTIFICO que todas las informaciones y datos, recogidos en mi trabajo “Haití: crónica del sismo 2010” fueron vistos, oídos o pensados por mí.
DOY FE, en Santiago de los Caballeros, a los quince días del mes de enero, del año del Señor 2010, tres días después del potente sismo, acaecido en la isla Hispaniola, con el epicentro a quince kilómetros de Puerto Príncipe.
† Monseñor Ramón de la Rosa y Carpio
es arzobispo de Santiago
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Comentarios (4)
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