INTRODUCCIÓN
Es costumbre de la Iglesia levantar un acta oficial de los grandes eventos que en su seno acontecen. Hacen parte de su historia. Los originales de este y otros documentos reposan en sus archivos.
Siguiendo esta práctica, se levantó un acta del fallecimiento y sepelio de Mons. Roque Antonio Adames Rodríguez, Obispo Emérito de la –en ese momento– Diócesis de Santiago de los Caballeros, elevada ahora a Arquidiócesis.
He aquí, pues, el texto íntegro del acta original del fallecimiento y sepelio de Mons. Roque Antonio Adames, levantada y firmada, según praxis antigua de la Iglesia, por el Canciller de la Diócesis, esta vez, el padre William Antonio Arias Arias.
ACTA
La noche del 31 de noviembre de 2009, a las 8:30 p.m., víspera de la Solemnidad de todos los Santos, falleció en el Hospital Metropolitano de Santiago (HOMS), Su Excelencia Reverendísima Monseñor Roque Antonio Adames Rodríguez, Obispo Emérito de la Diócesis de Santiago de los Caballeros y segundo de la misma, después de más de 20 años de enfermedad.
El velatorio se comenzó a realizar a partir de las tres de la tarde del domingo 1 de noviembre, Solemnidad de todos los Santos, en la Parroquia Nuestra Señora de la Anunciación, de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM).
A las 4 de la tarde de ese día, Monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio, Arzobispo de la Arquidiócesis de Santiago de los Caballeros, junto a Monseñor Jesús María de Jesús Moya, Obispo de San Francisco de Macorís, Monseñor Fabio Mamerto Rivas, Obispo Emérito de la Diócesis de Barahona y Monseñor Valentín Reynoso, Obispo Auxiliar del Arzobispo de la Arquidiócesis de Santiago de los Caballeros, además de sacerdotes, diáconos y presidentes de asamblea, celebró una primera Eucaristía de cuerpo presente.
Hacia las 9 de la noche culminó este primer velatorio, el cual se reanudó al otro día, lunes 2 de noviembre, conmemoración de todos los fieles difuntos, desde las 9 de la mañana hasta las ocho de la noche.
Durante el día, autoridades y personalidades de la ciudad, fieles y movimientos apostólicos, desfilaron ante los restos de Monseñor Adames y fueron celebradas tres eucaristías: la primera, presidida por Monseñor José Dolores Grullón Estrella, Obispo de la Diócesis de San Juan de la Maguana, a las nueve de la mañana; la segunda, por su Eminencia Reverendísima Monseñor Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez, a las once de la mañana.
Le acompañaron Monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio y Monseñor Valentín Reynoso; la tercera por Monseñor Antonio Camilo González, Obispo de la Diócesis de La Vega, junto a Monseñor Valentín Reynoso; en las tres Eucaristías estuvieron presentes sacerdotes, diáconos y un gran número de fieles. Además, durante todo el día los profesores de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, de la cual fue Rector, Gran Canciller y Presidente de la Junta de Directores, hicieron guardia de honor.
Luego, el féretro fue llevado a la Funeraria Blandino, Santo Domingo, D. N., Capital de la República, para ser conservado, debido a que el sarcófago donde sería colocado, en la ya mencionada parroquia universitaria, no estaba aún concluido.
El miércoles 4 de noviembre se realizó otro velatorio en la Catedral Primada de Santo Domingo, ya que Monseñor Adames perteneció al clero de esa Arquidiócesis antes de ser elegido Obispo de Santiago de los Caballeros; a las 3:00 de la tarde sus restos mortales fueron recibidos en dicha Catedral por Mons. Rafael Bello Peguero, párroco de la misma; a las 4 de ese día, fue celebrada una Eucaristía presidida por su Eminencia Reverendísima Monseñor Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez.
En la misma estuvieron presentes el Nuncio Apostólico de su Santidad, Monseñor Josef Wesolowski, Monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio, Arzobispo Metropolitano de Santiago, Monseñor Juan Antonio Flores Santana, Arzobispo Emérito de Santiago Monseñor Freddy Bretón, Obispo de la Diócesis de Baní, Monseñor Amancio Escapa, Obispo Auxiliar del Arzobispo de Santo Domingo, así como numerosos sacerdotes y diáconos del clero de Santo Domingo.
En la celebración se dieron cita distintas personalidades de la vida política y académica del país, entre los cuales el Excmo. Sr. Vicepresidente de la República, Dr. Rafael Alburqueque y su esposa; la Primera Dama de la República, Dra. Margarita Cedeño de Fernández; el Dr. Julio César Castaños Guzmán, Presidente de la Junta Central y Electoral y su esposa; el expresidente de la República, Ing. Hipólito Mejía, entre otros. También se encontraban presentes, una considerable representación de profesores de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, Recinto Santo Domingo, y de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), a cuyo cuerpo docente perteneció Monseñor Adames.
La Eucaristía contó con la participación del Coro de la Catedral Primada de América, dirigido por el maestro José Delmonte, quien tuvo a su cargo la animación litúrgica. Luego, el ferétro fue trasladado de nuevo a la Funeraria Blandino en la ciudad Capital y permaneció allí por espacio de dos días.
El sábado siete de noviembre sus restos fueron traídos de nuevo a Santiago, a la Parroquia de la Universidad ,y se comenzó a las nueve de la mañana el velatorio final, comenzando con el recibimiento del cadáver y una celebración eucarística presidida por el Rev. P. Carlos Santana, junto a algunos sacerdotes de la Diócesis de Mao-Montecristi; luego, a las 4 de la tarde, Monseñor Agripino Núñez Collado, Rector de la Pontificia Universidad, celebró otra eucaristía en compañía de algunos sacerdotes.
Durante todo el día grupos apostólicos y fieles se hicieron presente y los presidentes de asamblea hicieron la guardia de honor. El féretro fue retirado, terminada la segunda Eucaristía, hasta el otro día en que se realizaría la misa exequial.
El domingo ocho de noviembre, día en que Monseñor Adames cumpliría 81 años de vida, se celebró la misa exequial a las diez de la mañana, presidida por Monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio, acompañado por el Nuncio Apostólico de su Santidad Monseñor Josef Wesolowski, Monseñor Juan Antonio Flores Santana, Arzobispo Emérito de la Arquidiócesis de Santiago, Monseñor Nicanor Peña, Obispo de la Diócesis de Nuestra Señora de La Altagracia, Monseñor Rafael Felipe, Obispo de Barahona, Monseñor Freddy Bretón, Obispo de Baní, Monseñor Pablo Cedano, Obispo Auxiliar del Arzobispo de Santo Domingo y Monseñor Valentín Reynoso, Obispo Auxiliar del Arzobispo de Santiago de los Caballeros, sacerdotes, diáconos, presidentes de asamblea, autoridades civiles y militares, profesores universitarios de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra y de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y miembros de la Academia Dominicana de las Ciencias y feligreses de esta Iglesia local, y animada por Monseñor Vinicio Disla y el Coro Arquidiocesano de esta Arquidiócesis de Santiago; transmitida simultáneamente por los canales de las televisoras locales y las dos emisoras de la Arquidiócesis: Radio Luz y Radio Jesús es el Señor.
Primeramente el Señor Nuncio leyó un mensaje del Santo Padre Benedicto XVI, expresando su pesar por la muerte de Monseñor Adames, firmado por el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado de su Santidad; dos de las lecturas fueron proclamadas por dos de los médicos que asistieron a Monseñor Adames durante su larga enfermedad: los doctores Manuel Lora Perelló y Benjamín Hernández.
En la homilía Monseñor De la Rosa y Carpio resumió en doce puntos la trayectoria eclesial y de servicio a la sociedad de Monseñor Adames, definiéndolo como pastor, amigo e intelectual. Después de la oración de postcomunión el P. William Arias, Canciller del Arzobispado de Santiago, dio lectura a un mensaje enviado por Monseñor Timothy P. Broglio, Arzobispo de la Archdiocese for Military Service, USA, anterior Nuncio Apostólico en Santo Domingo, a Monseñor de la Rosa y Carpio expresando su solidaridad, condolencias y plegarias ante el deceso de Monseñor Adames; luego Monseñor Juan Antonio Flores Santana, compañero de estudios de Mons.
Adames, tuvo las oraciones y ritos finales de la misa exequial, y obispos y sacerdotes marcharon con el féretro hasta el sarcófago, ubicado a la entrada del templo parroquial, el cual fue bendecido por Monseñor De la Rosa y Carpio, y antes de depositar los restos mortales de Monseñor Adames, los parientes y amigos más cercanos a él durante su vida, y los que le cuidaron durante su enfermedad, depositaron cada uno rosas blancas como despedida. Antes de colocar los restos en el sarcófago el P. Carlos Santana, maestro de las celebraciones litúrgicas del Arzobispo de Santiago y coordinador de las honras fúnebres, detalló cómo se labró el sarcófago y explicó que el cuerpo de Monseñor Adames sería colocado allí, debido a que la Catedral Metropolitana Santiago Apóstol estaba siendo sometida a un proceso de restauración y puesta en valor, y que al término de la obra, los restos de Monseñor Adames serán trasladados a la cripta de los Obispos de la Catedral, como en vida expresó el mismo Monseñor Adames.
Con la bendición final por parte de Monseñor De la Rosa y Carpio y los obispos presentes culminó la celebración a las 11:45 de la mañana.
Durante los días previos a la misa exequial, fueron dados a conocer en los diversos medios de comunicación del país, sobre todo en la prensa escrita, muchos trabajos y editoriales sobre la vida y obra de monseñor Roque Antonio Adames Rodríguez.
Se anunció, finalmente, que el novenario sería del lunes 9 al martes 17 de noviembre, tanto en la Iglesia parroquial, donde reposan transitoriamente sus restos, como también en todas las parroquias de la Arquidiócesis.
Paz y descanso a este gran pastor de nuestra Arquidiócesis.
Doy fe, en Santiago de los Caballeros a los treinta (30) del mes de noviembre del año del Señor 2009.
Firmado de puño y letra por mí,
Pbro. William Antonio Arias Arias
Canciller - Secretario
† Monseñor Ramón de la Rosa y Carpio
es arzobispo de Santiago
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