INTRODUCCIÓN
Siempre es interesante hablar sobre la sabiduría y, dada su importancia en la vida humana, se ha de volver continuamente sobre ella como tema para reflexionar, profundizar y ponerla en práctica.
Aquí en este trabajo, a la luz de esa finalidad (reflexión, profundización y práctica), deseo recordar u ofrecer algunos tópicos, que considero buenos y válidos, para cualquier persona, época o cultura.
En la primera entrega toqué cinco tópicos, a saber:
1. Definición de sabiduría
2. Docto, sabio, erudito
3. Libros de sabiduría en la Biblia
4. Salomón y la sabiduría
5. Solución dada con sabiduría
Ahora entrego los cinco restantes:
6. APRECIO POR LA SABIDURÍA. Ante los seres humanos aparecen como bienes apetecibles el poder (cetros y tronos en lenguaje figurado), la riqueza, la salud y belleza.
Todos estos bienes son buenos en sí mismos, pero la sabiduría es superior a ellos. Sin ella, incluso, éstos pueden desvirtuar, mal adquirir o mal administrar.
Por eso el ser humano sabio coloca la sabiduría sobre ellos y sabe, además, que si posee ésta aquellos bienes le vendrán como consecuencia.
El siguiente texto del Libro de la Sabiduría, Cap. 7, 7-14, pondera el valor y la importancia de la sabiduría:
“Por eso supliqué a Dios, y me concedió prudencia, le pedí espíritu de sabiduría, y me lo dio. La preferí a los cetros y los tronos; en comparación con ella, tuve en nada la riqueza.
Ninguna piedra preciosa me pareció igual a ella, pues frente a ella todo el oro es como un puñado de arena, y la plata vale tanto como el barro.
La amé más que a la salud y a la belleza; la preferí a la luz del día, porque su brillo no se apaga.
Con ella me vinieron a la vez todos los bienes, gocé de todos esos bienes, porque la sabiduría los gobierna, aunque no sabía que es la madre de todos ellos. La alcancé sin malicia, y la comparto sin envidia; no escondo para mí su riqueza.
La sabiduría es para los hombres un tesoro inagotable: quien sabe usar de ella, logra la amistad de Dios, porque ella, con sus enseñanzas, le sirve de recomendación”.
7. ORIENTACIONES QUE NO PASAN DE MODA. De los múltiples ejemplos, que se pueden extraer de los libros sapienciales, a los que nos hemos referido para orientarse en la vida o para aconsejar a otros citemos, como una muestra, el capítulo 10,1-22 del libro de los Proverbios, cada frase o versículo es, realmente, un óptimo consejo u orientación para la vida de cada día y para toda la vida, para la época antigua o moderna, para cualquier civilización o cultura.
“El hijo sabio alegra a sus padres; el hijo necio los hace sufrir. Las riquezas mal habidas no son de provecho, pero la honradez libra de la muerte. El Señor no deja con hambre al que es bueno, pero impide al malvado calmar su apetito.
Poco trabajo, pobreza; mucho trabajo, riqueza. Sobre el hombre bueno llueven bendiciones, pero al malvado lo ahoga la violencia. Al hombre bueno se le recuerda con bendiciones; al malvado, muy pronto se le olvida.
El que nada debe, nada teme; el que mal anda, mal acaba. El odio provoca peleas, pero el amor perdona todas las faltas.
Los sabios se reservan sus conocimientos, mas cuando los necios hablan, el peligro amenaza.
La defensa del rico es su riqueza; la ruina del pobre, su pobreza. El que atiende la corrección va camino a la vida; el que la desatiende, va camino a la perdición.
Es de mentirosos disimular el odio, y es de necios divulgar chismes. El que mucho habla, mucho yerra; callar a tiempo es de sabios.
Los labios del justo instruyen a muchos, pero el necio muere por su imprudencia. La bendición del Señor es riqueza que no trae dolores consigo”.
8. PRÉSTAMO, LIMOSNA Y RIQUEZAS. Para cualquier situación o temática de la existencia humana se necesitan luces, criterios, consejos, que estén avalados por la experiencia y muestren un camino para actuar sin temor a equivocarse.
Los libros bíblicos de la sabiduría y aquella acumulada por los pueblos nos traen muchos ejemplos al respecto.
Hay orientaciones sabias para todos los temas: la educación de los hijos, el amor, la amistad.
He aquí, como otra muestra, unas pistas sabias que sirven de guía para el préstamo, la limosna y riqueza, tomadas del capítulo 29, 1-23 de ese otro libro sapiencial llamado Eclesiástico o de Ben Sirá.
“Quien hace misericordia, presta al prójimo, quien le apoya con su mano, guarda los mandamientos.
Presta a tu prójimo cuando se halle en necesidad, y por tu parte restituye a tiempo al prójimo.
Muchos consideran el préstamo como una ganga, y a los que les han socorrido causan sinsabores.
Hasta que no recibe, besa las manos de su prójimo, y ante su dinero humilla la voz; pero al tiempo de la restitución da largas, responde con palabras negligentes y echa la culpa a las circunstancias.
En atención al mandamiento, acoge al indigente, según su necesidad no le despidas vacío.
Gasta dinero por el hermano y el amigo, que no se te enroñe bajo la piedra y lo pierdas.
Encierra la limosna en tus graneros, ella te preservará de todo mal.
Mejor que recio escudo y que pesada lanza frente al enemigo combatirá por ti.El hombre bueno sale fiador de su prójimo, el que ha perdido la vergüenza, lo deja abandonado.
No olvides los favores de tu fiador, pues él se ha expuesto por ti.
El pecador dilapida los bienes de su fiador, el ingrato abandona en su corazón al que le ha salvado.
La fianza perdió a muchos que iban bien, los sacudió como ola del mar. Echó de su patria a hombres poderosos, que anduvieron errando por naciones extrañas.
Pecador que se presta a la fianza buscando especular, incurre en juicio.
Acoge al prójimo según tus recursos, y cuida de no caer tú mismo.
Lo primero para vivir es agua, pan, vestido, y casa para abrigarse.
Más vale vida de pobre bajo techo de tablas que comida suntuosa en casa de extraños.
En lo poco y en lo mucho ten buena cara, y no escucharás reproches de tu huésped”.
9. FRASES CÉLEBRES SOBRE LA SABIDURÍA. A lo largo de la historia, la sabiduría ha sido tratada por muchos pensadores y nos han dejado sabias referencias sobre ella. He aquí solamente diez:
“El corazón de un sabio es como un espejo: refleja cada objeto sin empañarse” (Confucio, siglo V a de J.C., China).
“No basta adquirir sabiduría, es preciso usarla” (Cicerón, siglo I a. de J.C., Roma).
“Con frecuencia bajo un traje sucio, se esconde una gran sabiduría” (Idem).
“¡Qué importa saber lo que es una recta si no se sabe lo que es la rectitud!” (Séneca, filósofo latino, siglo I d. de J.C.).
“El signo más cierto de la sabiduría es la serenidad constante” (Montaigne, francés, siglo XVI).
El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho” (Cervantes, español, siglo XVI).
Si no plantamos el árbol de la sabiduría cuando somos jóvenes, no podrá prestarnos su sombra en la vejez” (Lord Chesterfield, inglés, siglo XVIII).
Grande es la sabiduría e infinito es su valor. Es la más alta victoria del hombre” (Carlyle, escocés, siglo XIX).
“El hombre sabio lee tantos los libros como la vida en sí misma” (Lin Yutang, escritor chino-norteamericano, siglo XX).
“El que no sabe es un imbécil. El que sabe y calla es un criminal” (Bertolt Brecht, alemán, siglo XX).
10. ORACIÓN PARA ALCANZAR SABIDURÍA. Inspirándose en la oración de Salomón, a la que nos hemos referido, el autor del libro bíblico de la Sabiduría pone en boca de Salomón esta otra bella oración (cap. 9, 1-11) para pedir a Dios el don de la sabiduría, que lo capacite para gobernar su propia vida y a otros con rectitud y justicia.
Es una oración que puede ser recitada en parte o totalmente por cualquier persona.
«Dios de los Padres y Señor misericordioso, que hiciste todas las cosas con tu palabra, y con tu Sabiduría formaste al hombre, para que dominara a los seres que tú creaste, para que gobernara el mundo con santidad y justicia e hiciera justicia con rectitud de espíritu: dame la Sabiduría, que comparte tu trono, y no me excluyas del número de tus hijos.
Porque yo soy tu servidor y el hijo de tu servidora, un hombre débil y de vida efímera, de poca capacidad para comprender el derecho y las leyes; y aunque alguien sea perfecto entre los hombres, sin la Sabiduría que proviene de ti, será tenido por nada.
Contigo está la Sabiduría, que conoce tus obras y que estaba presente cuando tú hacías el mundo; ella sabe lo que es agradable a tus ojos y lo que es conforme a tus mandamientos.
Envíala desde los santos cielos, mándala desde tu trono glorioso, para que ella trabaje a mi lado y yo conozca lo que es de tu agrado: así ella, que lo sabe y lo comprende todo, me guiará atinadamente en mis empresas y me protegerá con su gloria”.
CONCLUSIÓN
CERTIFICO una vez más que, desde la más remota antigüedad, la humanidad ha aprendido que sin sabiduría nadie puede conducir ni la propia vida ni la ajena.
DOY FE en Santiago de los Caballeros el 24 de octubre del año del Señor 2009.
† Monseñor Ramón de la Rosa y Carpio
es arzobispo de Santiago
| < Anterior | Siguiente > |
|---|
Comentarios (0)