INTRODUCCIÓN
En materia de desarrollo, para la Doctrina Social de la Iglesia y para cualquier otra orientación humanista, el tema de la solidaridad es absolutamente necesario.
Se puede afirmar de manera categórica que no se puede dar desarrollo sin solidaridad.
Por esta razón, dicho tema de la solidaridad está presente a lo largo de todo el discurso de la Encíclica CARITAS IN VERITATE (El amor en la verdad) del papa Benedicto XVI sobre el desarrollo humano integral. Es realmente muy interesante y diciente ese dato.
Dado ese hecho, me he propuesto en este trabajo recoger, como en una especie de repertorio o compendio, los textos que en dicha Encíclica se refieren a la solidaridad. Los voy a citar todos. Son 15 en total.
Cabe notar que los conceptos no se repiten. Cada texto presenta un aspecto diferente sobre la solidaridad. Visto así, el conjunto es muy rico, ya que nos va llevando poco a poco a profundizar sobre la solidaridad y a descubrir en cada uno una faceta distinta de la misma.
He aquí, pues, esos 15 puntos sobre “desarrollo y solidaridad”
1. El desarrollo humano integral, personal, comunitario o global, no se realiza solamente con las propias fuerzas ni sólo por las instituciones y organismos del Estado o la sociedad, sino que ha de ser visto también como una vocación y responsabilidad, asumidas de manera libre y solidaria. “El hombre no se desarrolla únicamente con sus propias fuerzas, así como no se le puede dar sin más el desarrollo desde fuera. A lo largo de la historia, se ha creído con frecuencia que la creación de instituciones bastaba para garantizar a la humanidad el ejercicio del derecho al desarrollo. Desafortunadamente, se ha depositado una confianza excesiva en dichas instituciones, casi como si ellas pudieran conseguir el objetivo deseado de manera automática. En realidad, las instituciones por sí solas no bastan, porque el desarrollo humano integral es ante todo vocación y, por tanto, comporta que se asuman libre y solidariamente responsabilidades por parte de todos” (#11).
2. El subdesarrollo está ligado a la falta de solidaridad. “En la Encíclica Populorum Progressio, Pablo VI señaló que las causas del subdesarrollo no son principalmente de orden material. Nos invitó a buscarlas en otras dimensiones del hombre. Ante todo, en la voluntad, que con frecuencia se desentiende de los deberes de la solidaridad” (# 19).
3. La humanidad ha de evolucionar hacia sociedades solidarias y bien educadas. “Pablo VI tenía una visión articulada del desarrollo. Con el término «desarrollo» quiso indicar ante todo el objetivo de que los pueblos salieran del hambre, la miseria, las enfermedades endémicas y el analfabetismo. Desde el punto de vista económico, eso significaba su participación activa y en condiciones de igualdad en el proceso económico internacional; desde el punto de vista social, su evolución hacia sociedades solidarias y con buen nivel de formación; desde el punto de vista político, la consolidación de regímenes democráticos capaces de asegurar libertad y paz” (21).
4. Los procesos actuales de globalización del mercado han estimulado, sobre todo en los países ricos, la búsqueda de áreas de bajo costo de producción. “Estos procesos han llevado a la reducción de la red de seguridad social a cambio de la búsqueda de mayores ventajas competitivas en el mercado global, con grave peligro para los derechos de los trabajadores, para los derechos fundamentales del hombre y para la solidaridad en las tradicionales formas del Estado social” (#25). En un mercado globalizado, que de por si no es malo, sin embargo si no se pone la debida atención, no sólo corre peligro la solidaridad de parte del Estado, sino que hasta las redes de solidaridad tradicionales de la sociedad civil, como los sindicatos, “se ven obligados a superar mayores obstáculos” (cfr. Ibídem).
5. La falta de alimentación persiste en muchos países y amenaza con aumentar, creando así extrema inseguridad de vida. “Por tanto, es necesario que madure una conciencia solidaria que considere la alimentación y el acceso al agua como derechos universales de todos los seres humanos, sin distinciones ni discriminaciones. Es importante destacar, además, que la vía solidaria hacia el desarrollo de los países pobres puede ser un proyecto de solución de la crisis global actual, como lo han intuido en los últimos tiempos hombres políticos y responsables de instituciones internacionales. Apoyando a los países económicamente pobres mediante planes de financiación inspirados en la solidaridad, con el fin de que ellos mismos puedan satisfacer las necesidades de bienes de consumo y desarrollo de los propios ciudadanos, no sólo se puede producir un verdadero crecimiento económico, sino que se puede contribuir también a sostener la capacidad productiva de los países ricos, que corre peligro de quedar comprometida por la crisis” (#27).
6. El mercado es la institución económica que permite el encuentro entre las personas, como agentes económicos que utilizan el contrato como norma de sus relaciones y que intercambian bienes y servicios de consumo para satisfacer sus necesidades y deseos” (#35). Pero, “sin formas internas de solidaridad y de confianza recíproca, el mercado no puede cumplir plenamente su propia función económica. Hoy, precisamente esta confianza ha fallado, y esta pérdida de confianza es algo realmente grave” (Ibidem).
7. También los valores humanos, incluida la solidaridad, han de ser vividos en la actividad económica. “La doctrina social de la Iglesia sostiene que se pueden vivir relaciones auténticamente humanas, de amistad y de sociabilidad, de solidaridad y de reciprocidad, también dentro de la actividad económica y no solamente fuera o «después» de ella. El sector económico no es ni éticamente neutro ni inhumano o antisocial por naturaleza.” (#36).
8. Gratuidad, economía y solidaridad. “En la época de la globalización, la actividad económica no puede prescindir de la gratuidad, que fomenta y extiende la solidaridad y la responsabilidad por la justicia y el bien común en sus diversas instancias y agentes. Se trata, en definitiva, de una forma concreta y profunda de democracia económica. La solidaridad es en primer lugar que todos se sientan responsables de todos; por tanto no se la puede dejar solamente en manos del Estado” (#38).
9. Ayudas internacionales y solidaridad. “La ayuda internacional, precisamente dentro de un proyecto inspirado en la solidaridad para solucionar los actuales problemas económicos, debería apoyar en primer lugar la consolidación de los sistemas constitucionales, jurídicos y administrativos en los países que todavía no gozan plenamente de estos bienes” (#41)
10 . La globalización ha de caminar hacia metas de humanización solidaria (cfr. #42). Porque , “la solidaridad universal, que es un hecho y un beneficio para todos, es también un deber” (#43). En cambio, como contraste notable, “las familias, pequeñas, o muy pequeñas a veces, corren el riesgo de empobrecer las relaciones sociales y de no asegurar formas eficaces de solidaridad” (#44).
11. La solidaridad ha de extenderse a las generaciones futuras.“Por tanto, los proyectos para un desarrollo humano integral no pueden ignorar a las generaciones sucesivas, sino que han de caracterizarse por la solidaridad y la justicia intergeneracional, teniendo en cuenta múltiples aspectos, como el ecológico, el jurídico, el económico, el político y el cultural”.
12. Ecología y solidaridad. “La protección del entorno, de los recursos y del clima requiere que todos los responsables internacionales actúen conjuntamente y demuestren prontitud para obrar de buena fe, en el respeto de la ley y la solidaridad con las regiones más débiles del planeta” (#50).
“Cualquier menoscabo de la solidaridad y del civismo produce daños ambientales, así como la degradación ambiental, a su vez, provoca insatisfacción en las relaciones sociales. La naturaleza, especialmente en nuestra época, está tan integrada en la dinámica social y cultural que prácticamente ya no constituye una variable independiente. La desertización y el empobrecimiento productivo de algunas áreas agrícolas son también fruto del empobrecimiento de sus habitantes y de su atraso” (#51).
13. La interacción entre los pueblos del planeta urge que la integración sea impulsada bajo el signo de la solidaridad en vez del de la marginación (cfr. #53). Así, “el tema del desarrollo coincide con el de la inclusión relacional de todas las personas y de todos los pueblos en la única comunidad de la familia humana, que se construye en la solidaridad sobre la base de los valores fundamentales de la justicia y la paz” (#54).
14. Subsidiaridad y solidaridad. “El principio de subsidiaridad debe mantenerse íntimamente unido al principio de la solidaridad y viceversa, porque así como la subsidiaridad sin la solidaridad desemboca en el particularismo social, también es cierto que la solidaridad sin la subsidiaridad acabaría en el asistencialismo que humilla al necesitado” (#58). Recordemos que “la subsidiaridad es ante todo una ayuda a la persona a través de la autonomía de los cuerpos intermedios” (#57).
15. Los estados económicamente más desarrollados y la solidaridad. “Los estados económicamente más desarrollados harán lo posible por destinar mayores porcentajes de su producto interior bruto para ayudas al desarrollo, respetando los compromisos que se han tomado sobre este punto en el ámbito de la comunidad internacional. Lo podrán hacer también revisando sus políticas internas de asistencia y de solidaridad social, aplicando a ellas el principio de subsidiaridad y creando sistemas de seguridad social más integrados, con la participación activa de las personas y de la sociedad civil. De esta manera, es posible también mejorar los servicios sociales y asistenciales y, al mismo tiempo, ahorrar recursos, eliminando derroches y rentas abusivas, para destinarlos a la solidaridad internacional. Un sistema de solidaridad social más participativo y orgánico, menos burocratizado pero no por ello menos coordinado, podría revitalizar muchas energías hoy adormecidas en favor también de la solidaridad entre los pueblos” (#60).
CONCLUSIÓN
CERTIFICO que las citas textuales están todas tomadas de la Encíclica CARITAS IN VERITATE (El amor en la verdad) del Papa Benedicto XVI, sobre el desarrollo humano integral, del año 2009.
DOY FE, en Santiago de los Caballeros, el día 25 de septiembre del año del Señor 2009.
† Monseñor Ramón de la Rosa y Carpio es arzobispo de Santiago
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