Han transcurrido casi seis meses de la ocurrencia del terremoto en Haití y aún no se ven los avances en la reconstrucción de la hermana nación.
La gran mayoría de haitianos aún pernocta en casas de campañas en las calles de Puerto Príncipe, con serios problemas de salubridad, alimentación y sanitarios.
A principios de este mes se realizó por iniciativa del Gobierno dominicano la “Cumbre Mundial sobre el Futuro de Haití”, con el objetivo de reconfirmar los compromisos contraídos en la reunión de donantes realizada en la ciudad de Nueva York por países y organismos multilaterales.
En Nueva York, los donantes se comprometieron a gestionar 11,000 millones de dólares para la reconstrucción del devastado país en los próximos diez años, de los cuales por los menos, de esa cantidad los primeros 5, 300 deben ubicarse en los primeros 24 meses a los fines de facilitar el proceso.
En la Cumbre Mundial celebrada en Bávaro, el compromiso real llegó a la cifra de US$6,712 millones, que sumados US$1,300 millones ofrecidos por Estados Unidos en la Cumbre de Nueva York se tienen ya comprometidos US$7,815 millones para la reconstrucción de Haití.
Ya es tiempo de que fluyan esos recursos, y que realmente se inicien las reconstrucciones prioritarias como centros de salud, escuelas y universidades, oficinas públicas y centros religiosos para en los próximos meses por lo menos tener levantada cierta infraestructura física, que pueda servir de base para reiniciar la vida cotidiana haitiana.
Se impone el establecimiento de mecanismos eficientes y fiables que permitan un flujo efectivo de donaciones y garantice la seguridad en el uso pulcro de los recursos.
La República Dominicana ha hecho cuanto ha estado a su alcance para ayudar al hermano pueblo en la primera etapa del siniestro y luego ha propiciado las reuniones necesarias para que la comunidad internacional brinde su apoyo para la reconstrucción.
Incluso hemos sido facilitadores para canalizar las diversas estrategias que permitan una rápida rehabilitación de las estructuras básicas y los servicios de primera necesidad. Haití no puede aguardar más tan hermosas promesas y requiere urgentemente que se lleven a la realidad todos estos proyectos que se han planteado para su reconstrucción.
La ayuda de los organismos internacionales para la buena administración de los recursos de esas donaciones y el seguimiento de los proyectos planteados resulta también una tarea prioritaria.
Miguel Reyes Sánchez, es abogado
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