Con la explosión el 20 de abril pasado de la plataforma petrolera Deepwater Horizon de la compañía British Petroleum (BP), el mundo ha sido testigo de la más grande catástrofe medioambiental que ha sufrido el planeta.
Las consecuencias nocivas a la fauna y flora marina son incalculables e inimaginables, la industria pesquera y camaronera más importante del sur de EE.UU. ha colapsado, y -lo más grave aún- los efectos permanentes sufridos por el ecosistema de la zona.
La mancha de petróleo sigue expandiéndose por todo el Caribe extinguiendo especies marinas y amenazando con la contaminación de importantes arrecifes de corales que se encuentran en el área.
Ya se habla de que en los próximos días la mancha llegará hasta los cayos de Florida y de ahí hasta la costa atlántica de Estados Unidos –debido a la denominada corriente rizo"-, afectando el Santuario Nacional de los Cayos de Florida, los manglares y los Everglades.
El presidente de EE.UU., Barack Obama, creó mediante una orden ejecutiva, el pasado día 8 de junio, una comisión bipartidista para investigar el derrame similar a las comisiones creadas para investigar la tragedia del trasbordador Challenger, ocurrida en 1986, y el accidente nuclear en Three Mile Island de 1979-, para indagar sobre el vertido de petróleo en el Golfo de México y recomendar medidas para evitar un desastre similar en el futuro.
Esta comisión está encargada de analizar la seguridad en las plataformas petrolíferas y las normas reguladoras y medioambientales, así como la estructura y funciones del Servicio de Gestión de Minerales (MMS).
Ya el Gobierno de Estados Unidos ha aprobado administrativamente nuevos y rigurosos requisitos para la seguridad de las explotaciones petroleras.
Entre las disposiciones adoptadas por la Secretaría de Interior y la Guardia Costera se encuentran: colocación de válvulas encargadas de bloquear un pozo si surge algún problema y certificación independiente y periódica de que éstas funcionan.
Asimismo, las plataformas deberán disponer de un sistema automatizado de apagado de los bombeos de crudo en caso de que la instalación se quede sin energía y disponer de un vehículo de control remoto capaz de actuar en caso de filtraciones.
Ante esta catástrofe medioambiental se deben tomar medidas definitivas, que no permitan que vuelva a ocurrir una calamidad como ésta, ya que hasta nuestras aguas pudiesen verse afectadas por la cercanía con el Golfo.
Miguel Reyes Sánchez es abogado
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (1)
Segundo: Revisense, periodicamente, el buen funcionamiento de todas las medidas de seguridad establecidas
Tercero: Apliquense sanciones severas a toda persona o grupo de personas que hubiesen violado una o mas de las medidas de seguridad.
Cuarto: Entonces, solo entonces,haganse las operaciones de extraccion de petroleo y de distribucion.
A veces nos cansamos de que nada ocurra, y descuidamos la guardia.