Desde la enfermedad de Fidel Castro, el 31 de julio de 2006, tras 49 años dirigiendo los destinos de millones de cubanos, sus cargos políticos fueron delegados a su hermano Raúl.
La permanencia de Fidel como presidente de Cuba desde 1959 –con el triunfo de la revolución cubana–, lo había convertido en el Jefe de Estado de mayor duración en el poder de todo el mundo.
En Cuba se está experimentando una paulatina transición –lenta y gradual–, no con el simple traspaso de la presidencia de Fidel a Raúl, ni con la incorporación aún de aires democráticos, sino con metas más auspiciosas como reformas de carácter coyunturales que permitan una economía más abierta al mercado, como los casos de China y Vietnam, la descentralización de toda la actividad productiva y la apertura a la inversión extranjera. En Cuba debe promoverse la privatización de aquellos servicios que el Estado no esté en condición de ofrecer.
Ya buena parte de la economía cubana sigue las fórmulas capitalistas, incluso en estos días las tiendas se han abarrotado tras la autorización para la compra de celulares. El campo es otro de los sectores de la economía que requiere reformas.
En la agricultura donde la productividad está ligada al tipo de propiedad sobre la tierra, los campesinos privados son el sector más productivo, mientras las granjas estatales alcanzan los niveles más bajos de producción. Esto tiene que servir de ejemplo para transformar también esta situación de manera que beneficie a las grandes mayorías cubanas.
El nuevo modelo que se perfila, con la participación de mano de obra privada, ya ha empezado a funcionar en algunos proyectos. Otro de los sectores que requiere un mayor dinamismo es el turismo, el cual ha sido centralizado, reduciendo la autonomía empresarial de los hoteles y diferentes empresas del ramo.
Pero como ha avanzado en una parte, asimismo subsisten los problemas de los presos políticos en la isla, que se ha convertido en una preocupación universal, en la medida en que se mantienen detenidos en condiciones deplorables más de 200 disidentes, algunos de los cuales han fallecido por huelgas de hambre.
Ya hoy en día se ha permitido a los cubanos hacer turismo interno en los hoteles, lo cual estaba prohibido.
El pueblo cubano debe mejorar sus condiciones de vida y resolver sus problemas de derechos humanos para que sirvan de base fundamental para erigir la esperada democracia política, económica y social.
Miguel Reyes Sánchez es abogado
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