Cuando se habla de mediación es porque las partes en conflicto han elegido o aceptado la presencia de una tercera parte imparcial que les ayude a alcanzar de forma voluntaria un acuerdo negociado. El mediador es un facilitador que propicia la apertura de canales de comunicación, que contribuyan a aclarar la percepción de una situación determinada, proponiendo opciones para llegar a una justa solución del conflicto.
Pero el éxito de toda mediación es que ambas partes hayan otorgado su aquiescencia para la negociación y estén realmente en la disposición de dialogar. Ante las tensiones entre Venezuela y Colombia –cuyas relaciones están congeladas desde julio de 2007–, en la Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe, efectuada en Cancún, México, se designó a Brasil, México y R.D. para que se constituyeran en Comisión de Mediación con el fin de disminuir las asperezas entre esas naciones.
El Presidente dominicano fue escogido por las naciones comisionadas como el coordinador de esa mediación –lo cual estaba avalado por la previa aceptación de los Jefes de Estado de Venezuela y Colombia–. No fue el presidente Fernández que se ofreció a ser mediador, fue un mandato expreso –primero de la Cumbre y luego de la Comisión– para que actuara en nombre del conglomerado.
No obstante la apretada agenda nacional, el presidente Fernández tuvo la cortesía de iniciar las gestiones correspondientes con el propósito de poner a las partes en conocimiento de la metodología de trabajo y las acciones emprendidas con el objetivo de paz, teniendo la primera reunión en Colombia con el presidente Uribe –incluso se desplazó a la frontera con Venezuela–, para luego intentar reunirse con el interlocutor del presidente Chávez.
El gobierno dominicano trató de mantener una comunicación directa con las autoridades de Venezuela, sin que se tuviera respuesta alguna.
Más bien, el mismo domingo pasado el canciller venezolano, Nicolás Maduro, expresaba que "todo pareciera indicar que hay que esperar el desenlace del proceso electoral colombiano y la llegada de un nuevo jefe de Estado en Colombia para avanzar realmente a paso firme en las relaciones”. Como expresa un conocido aforismo jurídico “a confesión de parte, relevo de pruebas”.
Cuando una de las partes se retira por motus propio de la negociación, la misión del mediador queda concluida.
Queda nota de la buena voluntad del presidente Fernández en tratar de limar las asperezas existentes entre Venezuela y Colombia, pero tendrán que ser las partes quienes brinden las condiciones para que se establezca un verdadero diálogo.
Miguel Reyes Sánchez es abogado
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