Los diversos sucesos que acontecen en una época determinada son los que van estableciendo el curso de la historia, cuando se van presentando una serie de eventos –normalmente inconexos, impredecibles e inesperados– que impactan de forma tal que se convierten en las coyunturas generadoras de cambio y desarrollo de la humanidad. Ortega y Gasset sostenía que “el hombre es él y sus circunstancias”.
Durante toda la historia se había establecido que el plumaje de los cisnes era blanco, hasta que 1697, exploradores europeos se dirigieron a Australia y encontraron entre la fauna que poblaba la isla, cisnes negros.
A esos sucesos raros y fortuitos con un amplio impacto en el desarrollo de la historia y por ende de nuestras propias vidas, se les ha denominado “Cisnes negros” por el autor Nassim Nicholas Taleb.
Para ser considerado “cisne negro” un suceso debe cumplir con tres características: ser impredecible e inesperado –fuera de toda expectativa posible–; tener un amplio impacto –con efectos considerables–; y “a posteriori” explicarse mediante razonamientos lógicos que pareciera evidente que sucediera.
Algunos ejemplos de los cisnes negros en la historia son las guerras mundiales, el terremoto de Haití, los avances tecnológicos, la Internet, los teléfonos celulares, las vacunas contra diversas enfermedades y la crisis financiera global.
En su libro Taleb distingue dos mundos contrapuestos: Mediocristan (el reino de las tendencias medias y las distribuciones normales) y Extremistán (el reino de los sucesos extraordinarios y las distribuciones fractales).
Resulta de vital importancia saber cuándo nos estamos moviendo en un reino u otro para establecer cuáles son las herramientas o paradigmas que podemos aplicar en cada caso. Aunque la mayoría de las veces nos movemos por Extremistán, aunque pensemos lo contrario.
A veces corremos grandes riesgos aceptando teorías basadas en información insuficiente, simplemente porque confirman nuestras creencias.
Taleb propone que sería mucho mejor prestar más atención a lo que estamos haciendo y a lo que está sucediendo realmente en cada momento.
La lógica del Cisne Negro hace que lo que no sabemos sea más importante que lo que sabemos. Ya que no podemos controlar los sucesos impredecibles, deberíamos aceptar la incertidumbre e intentar maximizar nuestra exposición a la casualidad, situándonos en el camino de las nuevas ideas y tendencias.
Taleb induce a descubrir los errores en los procesos de razonamiento cuando los humanos nos enfrentamos a la complejidad, la incertidumbre y la aleatoriedad.
Miguel Reyes Sánchez es abogado
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