El conflicto Israelí-palestino ha sido una historia permanente de vicisitudes, desconfianza y obstáculos, sin que se pueda hallar una solución viable para conciliar a las partes enfrentadas.
En el año 2005, bajo la tutela del primer ministro Ariel Sharon, Israel desmanteló sus asentamientos en la Franja de Gaza, y se retiró con las expectativas de que quedaba una frontera pacífica.
Pero milicianos del grupo radical “Hamas”, que había ganado las elecciones palestinas, continuaron su lucha por la reivindicación del espacio que ocupa el pueblo judío, disparando cohetes hacia Israel.
En una visita realizada por mí en el año 2006 a las diversas zonas en conflicto en Israel, en especial a la ciudad de Sderot, y a los kibutz “Moshav Nativ Haasara” y “Kibutz Zikkim”, poblaciones judías en la misma frontera con la Franja de Gaza, en unas tres horas que permanecimos en la zona observamos como caían a menos de 300 metros de nosotros diversos cohetes katiusca. La necesidad de responder a estos continuos ataques ha sido el leitmotiv argumentado por Israel para la invasión que se lleva a cabo en el territorio palestino de la Franja de Gaza.
Aunque se busca neutralizar a los milicianos de “Hamas”, el daño colateral de víctimas civiles del actual conflicto armado es sumamente preocupante, más cuando se ha revelado la enorme cantidad de niños que afectados en el mismo.
Se impone una negociación urgente de la paz en la zona. Francia, Egipto, la ONU y toda la comunidad internacional reclaman un cese al fuego y que se llegue a negociaciones concretas que estipulen acuerdos realmente respetables.
Por su parte, el presidente Obama se ha involucrado personalmente en buscar la paz entre judíos y palestinos, reiterando su postura de la creación de dos Estados: Israel y Palestina, “que pudieran convivir seguros y pacíficamente”.
Asimismo, en una reciente reunión en la ONU, exhortó tanto a Palestina como a los demás Estados árabes tomar pasos específicos para promover la paz; y a Israel, en cambio, solicitó garantizar la libertad de tránsito a los palestinos y detener los asentamientos.
Lo importante es que se detenga la pérdida de tantas vidas, un cese de las hostilidades, un corredor para la ayuda humanitaria y unas negociaciones francas entre las partes que puedan poner término a esta encrucijada de violencia.
Miguel Reyes Sánchez es abogado
| < Anterior | Siguiente > |
|---|
Comentarios (0)