Desde los inicios de la historia de la humanidad se reconoce el dolor de piedras en los riñones, uréter y vejiga como uno de los más intensos –solo comparable con los sufridos por la mujer al momento del parto–, que ocasiona diversas molestias en todo el organismo.
La litiasis –como se conocen medicamente las piedras-ha tenido presencia en los seres humanos desde la Prehistoria, induciendo a los magos, sabios y médicos de las diversas épocas a la búsqueda de métodos para extraerlas.
Desde Hipócrates -padre de la medicina- ya se tiene conocimiento de su existencia cuando las llamaba “piedras homicidas”.
En aquellos tiempos no había anestesia ni antibióticos, pero se aplicaban tres procedimientos para la extracción: El primero –la litotomía- haciendo una incisión hasta la vejiga urinaria a través de la zona situada entre el ano y los testículos (periné) – fue practicada por los antiguos cirujanos hindúes, griegos, romanos y árabes-.
Ammonius de Alejandría (260 a.C.) utilizaba este método, fragmentando las piedras muy voluminosas a través de la incisión con un instrumento en forma de tijera que atrapa la piedra y la fragmenta golpeando desde fuera con un martillo de madera.
Con el tiempo la técnica se fue modernizando con la talla celsiana –que solo requería un cuchillo y un par de pinzas o ganchos para extraer la piedra, y se conoció como operación menor o “de apparatus minor”.
El segundo es el paso de instrumentos a través de la uretra para llegar a la vejiga y allí poder aplastar y romper la piedra en pequeños fragmentos expulsivos de forma natural.
El tercero es abriendo la vejiga urinaria a través del abdomen. Todos estos métodos tuvieron un prontuario de éxitos y fracasos hasta llegar a nuestros días.
A partir del siglo XIX tres cirujanos franceses -Amussat, Civiale y Leroy d,Etiolles- hicieron eficaz el procedimiento de la litotricia.
Civiale diseño un instrumento, “el trilabo”, que se abría -después de introducido uretralmente en la vejiga- para retener la piedra y limarla por un estilete-fresa y los fragmentos extraídos para su análisis.
Hoy en día se tienen los adelantos científicos que permiten la destrucción de cálculos vía litotricia endoscópica con utilización de laser, que provee una cicatrización más rápida de los tejidos internos y una recuperación menos traumatica.
Esos dolores intermitentes que provocan los cálculos son tan intensos que en la historia de la humanidad volvió hasta loco a algunos personajes importantes, pero la satisfacción es que cada día el ser humano va descubriendo métodos que les permiten una mayor calidad de vida.
Miguel Reyes Sánchez es abogado
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