Un apreciado amigo, residente en una pequeña comunidad rural de la provincia de Puerto Plata, me reveló que actualmente subsiste, junto a su familia, gracias a la tarjeta Solidaridad, distribuida por el Gobierno a fin de disminuir la pobreza extrema.
Este amigo, cuyo nombre me reservo, manifestó que desde hace varios años no puede trabajar debido a quebrantos de salud, pero que gracias al programa gubernamental puede obtener alimentos para su sustento y el de su familia.
Me informó, además, que otras personas, residentes en esa misma comunidad, también disfrutan de la obtención de alimentos, gracias a la tarjeta Solidaridad, que constituye un paliativo a sus necesidades.
Atentar contra dicho programa, como supuestamente se ha sugerido, sería condenar al hambre a millares de familias pobres, en todo el país, siendo la tarjeta Solidaridad su único medio de subsistencia. El gobierno, cual que sea, que lo haga perdería el apoyo de más de 800 mil familias, que representan casi tres millones de potenciales votantes. Dicha tarjeta es un instrumento que valida al portador como beneficiario de la Red de Protección Social. Es otorgada a familias pobres que son identificadas por el Censo del Sistema Único de Beneficiarios (Siuben).
Esta tarjeta electrónica de débito, es intransferible. Permite hacer consumos a su portador en los lugares indicados.
También es un instrumento capaz de manejar múltiples subsidios al mismo tiempo, está concebida como un medio idóneo para la transferencia transparente de los subsidios sociales que el Gobierno Dominicano decida brindar a favor de los más pobres y necesitados del país.
Actualmente ofrece los beneficios para los subsidios Comer es Primero (PCP), Incentivo a la Asistencia Escolar (ILAE) y Bonogás para Hogares (BH) del Programa Solidaridad (PS); el Suplemento Alimenticio del Programa de Protección a la Vejez en Extrema Pobreza (Provee) que pertenece al Consejo Nacional de la Persona Envejeciente (Conape); el Incentivo a la Educación Superior (IES) del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT); todos destinados a familias que entran en la clasificación de extrema pobreza; a quienes se les canalizan estos subsidios en comercios ubicados en el mismo entorno del usuario adherido al Sistema de Pago de los Subsidios Sociales (SPSS), que están visiblemente señalizados.
Actualmente, la Tarjeta Solidaridad como parte de la Red de Protección Social resguarda a unas 800 mil familias que han sido identificadas a través del censo levantado por Sistema Único de Beneficiarios (Siuben), cuyos subsidios son canalizados por la Administradora de Subsidios Sociales (Adess), entidad del Gabinete de Política Social (GCPS) que recibe apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Miguel A. Matos es periodista
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