Jesucristo dijo que “a los pobres siempre los tendréis con vosotros”, (Juan 12:8). Esa realidad nos golpea fuertemente, pero nos da la oportunidad, si amamos al prójimo, a tenderles las manos a los pobres y desamparados a fin de mitigar sus más elementales necesidades que les permita sobrevivir.
Los últimos gobiernos que hemos tenido, en sus respectivos programas, hablan sobre la necesidad de disminuir la pobreza en el país, pero la realidad es que, aunque haya buenas intenciones, el asunto se ha abordado tímidamente y no con acciones contundentes.
Somos más de nueve millones de habitantes, con un alto porcentaje viviendo en pobreza extrema y en la indigencia, dependiendo algunos de los limitados programas sociales del Gobierno. Lo que necesita el pobre es la creación de fuentes de trabajo permanentes.
Empero, en el sector privado, existen empresas que especializan capítulos dirigidos a ayudar a instituciones benéficas y a personas pobres en particular, pero éstas prefieren mantenerse en el anonimato. Aunque son pocos, hay patronos que velan por el bienestar de sus empleados, reconociendo que son importantes productores de riquezas.
Para estas personas bondadosas, hay maravillosas promesas de Dios: “Bienaventurado el que piensa en el pobre; porque en el día malo lo librará Jehová. Jehová lo guardará, y le dará vida; será bienaventurado en la tierra, y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos. Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor, y mullirá toda su cama en su enfermedad”, (Salmos 41:1-3).
Si lo está haciendo por amor al prójimo y no por polítiquería, se destaca la labor a favor de los pobres, que viene realizando la Primera Dama, doctora Margarita Cedeño de Fernández. A través de su despacho, ha concebido, auspiciado y desarrollado una serie de programas dirigidos fundamentalmente a la familia y la niñez, tales como “Progresando”, “Unidad Ejecutora de Proyectos Especiales”, “Solidaridad Social”, “Centros Tecnológicos Comunitarios” y “Bibliotecas”, mostrando así su disposición de no cerrarse a los pobres, a los desvalidos, ancianos, jóvenes y niños.
También reconocemos, con mucho afecto, a otras primeras damas tales como doña René Klang, viuda Guzmán, creadora del Consejo Nacional de la Niñez (Conani), Rosa de Mejía y Flor de Molina, quienes laboraron a favor de los pobres. Sin ser primera dama, también hay que destacar la hermosa labor a favor de los pobres de doña Emma Balaguer, en la Cruzada del Amor. La labor realizadas por estas damas a favor de los desfavorecidos, no ha sido en vano. Dios dice: “A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho se lo volverá a pagar”, (Proverbios 19:17).
Miguel A. Matos es periodista
Comentarios (3)
Sabemos que estamos viviendo tiempo dificiles, pero abogado tenemos en Cristo y dice: " Pedid, y se os dará; Mat.7.7