Era la madrugada del 16 de mayo, día de las elecciones congresuales y municipales, Euripidito se levantó a las seis de la mañana para participar en las votaciones.
Hacía varios meses que había cumplido los 18 años y estaba deseoso de ejercer, por primera vez, el derecho al voto. Antes de salir el joven se bañó rápidamente, preparó un sencillo desayuno de un pan con mantequilla, queso y una taza de chocolate caliente, y salió raudo a votar en un colegio electoral, ubicado en la proximidad de su hogar.
Su amigo, Aquiles, al encontrarlo en el lugar le preguntó por la ausencia de sus viejos en el proceso electoral, y le dijo que tan pronto el doctor Joaquín Balaguer murió, sus padres don Eurípides González y su madre Enriqueta López, dejaron de votar, ya que lo hacían por agradecimiento al fenecido líder reformista por favorecerlos con el apartamento, donde residen actualmente.
Mientras Euripidito conversaba con su amigo, se presentó una anciana, doña Lola, que caminaba con ayuda de un andador, para ejercer el sufragio. Un activista que vio a la anciana le dijo que votara por el PRD, lo que incomodó a la señora, y dijo que votaría por quien le diera en gana y lo tildó de fresco y atrevido.
Al sentirse asqueroseado, el activista perredeísta comentó: “Pero qué vieja más malcriada”, y al oírlo, la señora le respondió que la vieja y malcriada era su mamá, y que si no moría joven también llegaría a viejo, lo que produjo una risotada entre los que oían el inusitado diálogo.
Para desgracia de la anciana, su mesa electoral se encontraba en una segunda planta, por lo que tuvo que pedir ayuda, y el mismo activista perredeísta y otros dos, la ayudaron a subir por las escaleras.
Y para darle cuerda, otro le preguntó ¿por quién votaría?, respondiendo que era balaguerista, pero que como éste ya no existe votaría por el PLD, cuyo líder es Leonel Fernández, al que considera como el “Balaguer joven”.
Tras realizar el sufragio la anciana se acercó al balcón, y pidió ayuda para que la bajaran, acudiendo los mismos activistas que la subieron.
En cuanto a Euripidito, tras llenar trámites fue a votar.
Miró las fotos de los candidatos, y pensándolo unos minutos, se decidió por el PLD. Luego, su amigo Aquiles, al preguntarle por quién votó, éste le respondió que por el morado, debido a que ese partido le simpatizaba desde niño. “Entonces tú votaste por seis años más de lo mismo”, le replicó Aquiles.
Euripidito, molesto, le manifestó que no creía que todos los políticos fueran malos, y que votó creyendo en las “promesas” hechas por los que repiten y los nuevos electos.
Miguel A. Matos es periodista
Comentarios (1)