Existe una gran preocupación en el mundo por el aumento de la actividad volcánica con el despertar de volcanes en distintos puntos del globo terráqueo, mostrando la naturaleza toda su fuerza, y poniendo en evidencia nuestra vulnerabilidad.
Muchos se preguntan a qué se debe que volcanes dormidos hayan comenzado a activarse precisamente en estos tiempos. Muchos atribuyen esta situación al calentamiento global que ahora nos está afectando o como parte de una inminente catástrofe mundial que se avecina, según presienten algunos científicos.
Las consecuencias de la reciente erupción volcánica en Islandia han tenido en los últimos días en vilo a toda Europa. En estos días, se habla mucho del posible impacto de las erupciones volcánicas en el clima, y también sobre su influencia en el cambio climático.
“Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora” (Romanos 8:22). Ignoramos, hasta el momento, qué alumbrará la naturaleza.
Por más que nos parezca imposible de igualar a un fenómeno de la magnitud de una explosión volcánica, las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero son mucho mayores que las de los volcanes. Cada año las erupciones volcánicas emiten entre 110 y 250 millones de toneladas de CO2. ¿Le parece mucho? Pues las actividades humanas multiplican por 100 esa cantidad. Somos los responsables de contaminar nuestro hábitat.
Los volcanes que están en erupción en Sudamérica son el Llaima, en Chile ha aumentado su actividad en los últimos días. De su cráter salen cenizas y columnas de humo de hasta 5,000 metros de altura.
Muchos ecuatorianos y los guatemaltecos tuvieron que abandonar, el pasado viernes 28, sus viviendas debido a que sendos volcanes empezaron desde temprano a escupir lava. El volcán Tungurahua, en el centro de Ecuador, registró sus mayores erupciones.
Mientras que en Guatemala, campesinos abandonaron un poblado después de que el volcán Pacaya eruptó ceniza y lava. Una persona murió y tres están desaparecidas.
Una erupción volcánica de intensidad media o alta libera una energía similar a la de un terremoto de magnitud 6.5 a 8.5 de la escala de Richter. La explosión del volcán es más peligrosa cuanto más bruscamente se libera la energía, lo que depende de la viscosidad del magma y de la cantidad de gases que libere.
La Biblia predice que “habrá grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencia; y habrá terror y grandes señales del cielo”, (Lucas 21:11). Dios nos alerta a refugiarnos en Él, para librarnos del juicio venidero por haber envenenado su creación.
Miguel A. Matos es periodista
Comentarios (5)
tiempos y hay posibilidad de que así sea. Sin embargo la palabra de Dios es precisa y nos dice "que el día y
la hora nadie lo sabe". En Mateo 6:34 dice: "Así que no os afanéis por día de mañana, porque el día de mañana tendrá su propio afán." Siga adelante, Señor Matos, su artículo es inspirador, y recuerde que "el maligno anda como león rugiente buscando a quién devorar." Dios lo bendiga
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