Felicité a mi amigo Gustavo por haber logrado su anhelado deseo de ser regidor, y le pregunté qué haría, porque prometió muchas cosas a la gente del barrio, respondiéndome, que cuando reciba su primer sueldo irá a la compraventa a sacar todo lo que empeñó para financiar “su campaña”, porque lo único que le quedó fueron sus desgastadas botas, y que primero tiene que recuperarse económicamente.
Asimismo, manifestó que todo lo que prometió lo cumpliría sobre la marcha, porque durará seis años en la papa, agradecido de la extensión del nuevo periodo congresual y municipal, avalado por la nueva Constitución.
Mientras conversaba con Gustavo, saludé a Julio que sonreía con la muela de atrás, por ser electo diputado, y diciendo que ahora su suerte iba a cambiar, y confesó, descaradamente, que pensaba divorciarse de su mujer, porque estaba vieja y fea, y que durante la campaña había conocido un bomboncito de 17 años con la que se iba “a enredar”.
Dijo que será un legislador que abogará porque se mantenga el “barrilito”, las exoneraciones de vehículos de lujo, y todo lo que signifique beneficios para él y los suyos, y que sólo pensó en su pueblo durante la campaña, pero que ya electo, es otra cosa. Así piensan algunos, por no decir la mayoría, de los nuevos electos y reelectos.
No sé si felicitar o compadecerme del Partido de la Liberación Dominicano (PLD), por su arrasador triunfo en los comicios congresuales y municipales celebrados el pasado domingo 16, pero qué esperamos, ¿algo bueno o malo? Eso lo sabrá Dios, pero si es seis años más de lo mismo, en el Congreso y en los ayuntamientos, entonces qué nos espera a todos.
La gente se pregunta “¿cuál es el interés de aupar y dominar las Cámaras Legislativas y los ayuntamientos?” Para algunos la respuesta es que el PLD está preparándose para modificar nuevamente la vilipendiada Constitución y establecer de nuevo la reelección presidencial, crear nuevos impuestos y otros fines inconfesables.
Prueba de ello, que no es un secreto, fue el despliegue de recursos millonarios del Estado invertidos por el gobierno a favor de sus candidatos, siendo denunciado en reiteradas ocasiones por la oposición y distintos medios de comunicación, ante la indolencia de la Junta Central Electoral (JCE). ¡Qué bien!, dos días antes de los comicios, fue que el organismo electoral dictó una resolución para que se paralizaran las distribuciones millonarias de alimentos y artículos para el hogar por parte del Gobierno a fin de conquistar más militancia.
Miguel A. Matos es periodista
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