Era la década del 30, mi abuelo, quien residía en San Pedro de Macorís, recibió un mensaje de un distinguido sacerdote, que se encontraba gravemente enfermo en el Hospital San Antonio de esa ciudad, para que lo viera de urgencia antes de dejar este mundo.
Don Gregorio Méndez, llegó tarde a la cita, cuando ya el sacerdote había expirado. Según me narró mi abuela materna, Maura Ramírez, el sacerdote quería dejarle una modesta herencia a su hijo ilegítimo, es decir, a mi abuelo, pero éste nunca la reclamó.
El religioso, cuyo nombre me reservo, desarrolló su ministerio trabajando entre los pobres, en ciudades del país, mostrando siempre una “conducta impecable”. Pero, como humano, en un momento de debilidad, procreó un hijo con una señora de ascendencia china. El caso no trascendió al público, quedando en secreto, en vista de que mi abuela, era muy reservada y una acendrada católica.
Traigo esto a colación por las declaraciones del Vicario General de la Legión de Cristo, el mexicano Luis Garza Medina, en una información servida por la agencia EFE y fechada en Roma, sobre la posibilidad de que esa organización podría ser intervenida, por el Vaticano, tras conocerse que su fundador Marcial Maciel, abusó sexualmente de menores y tuvo varios hijos. En una entrevista publicada recientemente en el diario “La República”, Garza Medina dijo que no se dieron cuenta de la “doble vida” que llevó durante años Maciel, y explicó que “el comportamiento del fundador parecía impecable”. Estos escándalos que han emergido en el mundo, y también en nuestro país, es por la cantidad de sacerdotes que han violado el humanamente impuesto voto de celibato o castidad.
Una de las principales razones por las que el celibato genera tanta polémica radica en que esta tradición no constituye un dogma de fe, sino una medida disciplinaria. De hecho, en los primeros siglos del cristianismo, el celibato no era una exigencia. Casi todos los apóstoles y sus discípulos fueron hombres casados y en los evangelios no hay indicación alguna al respecto (San Pablo sí recomienda elegir para obispo “a hombres de una sola mujer”). Ha habido seis Papas casados.
Pedro, tenía familia, igual que Félix III, Adriano II, Inocencio VIII y Alejandro VI. Mención especial merece Clemente IV, que además de casado, tuvo 10 hijos "ilegítimos" con su amante y con la madre de ésta. “Con el concilio de Letrán, en el siglo XII, se establece que el matrimonio de un clérigo es inválido”, señala Roberto Di Stefano. ¿Por qué? Los siglos XI y XII, explica, son testigos de la lucha entre el poder secular, del emperador, y el poder de la Iglesia. En esta última pelea por su autonomía, la Iglesia quiso evitar a toda costa que sus propiedades pasen a manos laicas. Y la mejor forma de hacerlo era mediante el celibato.
Miguel A. Matos es periodista
Comentarios (2)
y sus terribles consecuencias, siendo la mas terrible el despreciar el sexo opuesto para 'amar' el propio.
Y lo peor es que esa inclinacion por el propio sexo haya sodo haciendo dano a los ninos. La Biblia no se
equivoca por medio de San Pablo en Romanos 1: 18-32.