“Pero ese dragón que parece dormido ya se despereza”, dice la periodista Felivia Mejía al referirse a la juventud que encabeza las manifestaciones para exigir “protección al medio ambiente, respeto de los derechos humanos y defiende la democracia”. La joven comunicadora, en la columna Menos de 30, que publica este diario, titula su breve comentario “La fuerza de la juventud”, y se lamenta que a los jóvenes los acusan de vagos, de que prefieren llevar vida ligera, de ser amantes de parrandas y perezosos para labores intelectuales.
Y muestra su preocupación por los que dicen algunos que “se han perdido los valores” de esa juventud que vive en la ebullición de las facilidades tecnológicas.
Sin embargo, cree que todavía hay esperanza porque la juventud de hoy convoca por correo electrónico, se expresa en los blogs, y opina en las redes sociales virtuales.
Pero ese dragón que se despierta, que es nuestra juventud, no debe hacerlo solo, sino contar con la ayuda de toda la sociedad, incluyendo las instituciones privadas y gubernamentales que tienen que ver con el desarrollo de nuestros jóvenes para que dejen atrás los antivalores, que ahora mismo prevalecen en nuestra sociedad. Se debe crear conciencia a nuestros jóvenes sobre su importancia en esta generación que les ha tocado vivir, donde a lo bueno se le dice malo y a lo malo bueno, a fin de que puedan tener el discernimiento de elegir lo mejor para su vida. Eso debe comenzar con la educación hogareña, y luego seguir con las enseñanzas en las escuelas, colegios y universidades.
Es importante la enseñanza, pero nuestros jóvenes deben ser incentivados de una manera tal que la abracen, que la conciban como el alimento del espíritu, que los va a hacer crecer y convertirlos en los seres humanos que nuestra sociedad necesita para su desarrollo. Que sean los recursos idóneos con capacidad, para convertir nuestro país en un lugar donde se pueda vivir en paz.
En los ministerios de Educación, de la Juventud, de Educación Superior y Deportes y Recreación, así como en otras organizaciones afines, recae la responsabilidad de ofrecer todo su esfuerzo a nuestros jóvenes para que, como dragón que se despierta, puedan encontrar en estas instituciones y la sociedad las ayudas que requieren para canalizar toda su energía espiritual y física. Precisamente, dice Salomón que la gloria de los jóvenes es su fuerza (Proverbios 20:29).
Constituye una prioridad la ayuda a los jóvenes de los barrios pobres, que son atraídos por los antivalores, los desenfrenos y los vicios.
Miguel A. Matos es periodista
Comentarios (0)