El Día Mundial del Agua, cuyo lema es “Agua limpia para un mundo sano”, sorprendió al país con más del 90% de sus principales ríos, afluentes, arroyos y cañadas contaminados, cuyas aguas no son aptas ni para la agricultura ni el consumo humano.
Los principales ríos: Ozama, Yaque del Norte, Yaque del Sur, Yuna e Higuamo, han sido convertidos en vertederos para desechos de la agricultura y de la industria, sin que las autoridades del país tomen cartas en el asunto, en vista de la escasez de agua potable que actualmente sufre el país y el mundo, a consecuencia de la contaminación ambiental.
Los ambientalistas sostienen que la contaminación de nuestros ríos es debido a la presencia en el ambiente de uno o más contaminantes que degradan la calidad del aire, tierra o recursos naturales en general, y explican que se consideran contaminantes toda materia, organismos vivos o sus derivados que al incorporarse a los componentes del ambiente alteran sus características y obstaculizan el disfrute de la naturaleza, dañando los bienes o perjudicando la salud de las personas, animales y plantas.
La mayoría de las industrias que utilizan los ríos para verter sus desechos carecen de plantas de tratamiento, y no existe, hasta el momento, una voluntad política que obligue a tratar las aguas para que sean aptas para el consumo humano.
La contaminación del agua por sustancias químicas, puede tener terribles consecuencias, ya que los ríos son muy vulnerables al envenenamiento por los productos tóxicos que generan la minería y las industrias, tales como metales pesados, ácidos y disolventes.
Es cierto que estamos siendo azotados por una sequía, pero urge la limpieza de las aguas de los principales ríos, para preservar la salud de la población. Sin agua sana no hay vida.
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