Tuve la oportunidad de oír hablar a una persona que decía que iba a votar por determinada candidata porque en su casa le brindaron un plato de comida y ron. Otro en cambio manifestaba que votaría por tal candidato porque simplemente le simpatizaba. Durante todos estos días he escuchado a personas que esperan que los candidatos les ofrezcan dinero para echar el voto a su favor.
Realmente me sentí apenado por la ignorancia que exhiben millares de personas que no valoran la importancia de su voto, y lo comercializan al mejor postor. Esto ha sucedido en elecciones pasadas y lo mismo ocurrirá en los próximos comicios congresuales y municipales.
Parece que muchas personas, en este país, no han aprendido lo que significa la democracia. Tampoco se preocupan por conocer los programas o proyectos que enarbolan distintos candidatos si es que los tienen. He escuchado hablar a algunos candidatos a cargos congresuales y municipales, pero los programas que presentan al electorado, son insustanciales, y es como una especie de discos rallados.
Lo más penoso es la actitud de los partidos políticos importantes del país, que no le dan la oportunidad al pueblo de participar en las primarias para escoger a sus representantes en el Congreso y los ayuntamientos. Muchos de estos candidatos son señalados con el dedo y a otros le reservan el puesto, lo que ha creado disgustos entre algunos dirigentes y líderes de organizaciones políticas.
En este país el ejercicio de la democracia se ha constituido en un juego sucio, porque ganan los comicios aquellos que tienen la mayor capacidad económica para comprar votos y dirigentes de comités de base, y asegurar su nominación en las primarias.
Mi voto es importante porque con él puedo elegir al candidato que presente un programa, bien elaborado, que vaya a beneficiar al país. Con el poder de mi voto yo elijo o rechazo al que no me convenza con sus principios. Mi voto no lo echaría a favor de candidatos con conductas cuestionables, cuyo único interés es servirse de los dineros del pueblo.
Todavía muchos no entienden, ni aun los propios partidos, que el ejercicio de la democracia consiste en el predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado.
Un gobierno democrático es el que surge de las propias entrañas del pueblo, producto de unos comicios transparentes. La premisa de un gobierno del pueblo y para el pueblo, es lo que debe imperar en un sistema democrático, y evitar que grupos de politiqueros aprovechados, se hagan ricos de la noche a la mañana, como siempre se ha estilado en este país.
Miguel A. Matos es periodista
Comentarios (2)
porque muchos prometen pero a la hora nadie cumple.
gracias