En este país estamos viviendo un sistema que se dice ser democrático, pero de hecho no sabemos lo que es, porque está divorciado de la esencia y los principios de lo que debe ser la verdadera democracia como la concibieron y practicaron los griegos y los romanos.
La democracia es la doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno, pero no la que ahora quieren implantar en el mundo los estadounidenses, que es muy cuestionada, debido a que sus dos partidos Demócrata y Republicano están dirigidos por élites que sólo representan el poder económico y que con el respaldo de los denominados Iluminatis, abogan por el establecimiento de un Nuevo Orden Mundial.
El gobierno del pueblo tuvo un importante papel en la democracia de la era precristiana. A diferencia de las democracias actuales, las democracias de las ciudades Estado de la Grecia clásica y de la República de Roma eran democracias directas, donde todos los ciudadanos tenían voz y voto en sus respectivos órganos asamblearios.
En Grecia, la Asamblea popular asumía el poder legislativo, así como las diversas materias de política exterior. El Consejo de los 500 creado por Clístenes, era un órgano complementario de la Asamblea, cuyos miembros eran elegidos entre las 10 tribus del Ática.
La democracia romana era similar a la ateniense. El estoicismo romano, que definía a la especie humana como parte de un principio divino, y las religiones judía y cristiana, que defendían los derechos de los menos privilegiados y la igualdad de todos ante Dios, contribuyeron a desarrollar la teoría democrática moderna.
Aunque no pretendemos a una democracia perfecta como la de Atenas y la República de Roma, pero es erróneo que aquí sean los líderes de los partidos políticos, y no el pueblo, los que seleccionen a los candidatos a cargos electivos.
Pero, el sistema que nos gastamos, que es una “relajocracia”, perdurará no se sabe hasta cuándo.
Sólo se utiliza al pueblo, como borregos, para validar candidatos en los comicios, preseleccionados por los líderes de los partidos.
¿Vivimos hoy en democracia? Desde nuestra perspectiva no. Pero, para ser justo, esto no significa que no valoremos los pocos avances producidos desde la dictadura hasta hoy, aunque es necesario reconocer que el sistema en que vivimos hoy no es el ideal.
Esto tiene que ver con ciertos o determinados factores de nuestra vida socio-política-económica actual que nos insertan en un modelo no democrático. Debemos recordar que desde 1978, la democracia dominicana ha oscilado entre las crisis, el progreso y el retroceso. En la actualidad, ha entrado en una fase de crisis fuerte producida por el desequilibrio económico.
Para que nuestra democracia funcione, los líderes de los partidos políticos deben permitir que sea el pueblo, de acuerdo a su criterio, el que elija a sus candidatos, y así la democracia dominicana se consolidaría como el sistema de gobierno del pueblo y para el pueblo, y no en la “relajocracia”, que hasta hoy no logramos entender.
Miguel A. Matos es periodista
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