El proyecto de ley general de presupuesto es siempre un espejo que nos deja ver lo que serán las principales líneas de acción del gobierno. Al examinar el del próximo año 2011, se evidencia que este es un gobierno que procura ante todo mantener su alto nivel de gasto, el cual no responde a las prioridades nacionales.
En este tenor llama la atención el mantenimiento de un déficit fiscal de RD$33,548 millones y no su reducción, como se había previsto inicialmente en el acuerdo con el FMI.
Los egresos seguirán creciendo, por ejemplo el gasto corriente aumentaría 7% si comparamos el presupuesto final del 2010 y el del 2011; por lo que el gobierno se ha empeñado en buscar por todas partes nuevas fuentes de ingresos, sin recurrir a una reforma tributaria por las reiteradas promesas de que no la haría, aunque estas medidas tengan efectos similares.
Causa preocupación la actualización prevista en el proyecto de presupuesto de los precios de las viviendas sujetas al impuesto a la propiedad inmobiliaria, lo que significaría un aumento de los gastos de la clase media que, con dificultades puede acceder a una vivienda; así como la indexación del impuesto de circulación de vehículos y el aumento de los peajes a RD$50.00. Todas estas medidas constituirían sin lugar a dudas una reforma tributaria administrativa.
Alegan las autoridades que es necesario aumentar la presión tributaria, sin embargo no están tomando en cuenta para su análisis muchas cargas que pagan los contribuyentes.
Evidencia de esto es que el proyecto de presupuesto 2011 establece como fuentes potenciales de recursos fondos que deberían estar consignados en el presupuesto, pero que por la poca transparencia de nuestro Estado no lo están, como la tasa aeronáutica; lo que debería hacerse con todas las tasas cobradas por entidades públicas, para que en vez de ser administradas sin transparencia y control por las mismas, pasen a formar parte del presupuesto y de esta forma el gobierno tenga menos presión para identificar fuentes que impacten a los contribuyentes.
Lo lamentable es que la intención del gobierno sólo sea buscar fuentes coyunturales de nuevos ingresos y no la de implementar una política de transparencia y fiscalización de las tasas administrativas para sincerizar los ingresos del Estado y las cargas pagadas por los contribuyentes.
Este presupuesto refleja que como país no estamos buscando soluciones para hacer un mejor uso de los ingresos tributarios y disminuir el déficit; de forma que podamos desarrollar una economía verdaderamente sostenible. Parecería que la única preocupación es buscar ingresos por cualquier lado para tapar los pinches y cuadrar los números, en un ejercicio digno de un equilibrista de circo que más tarde que temprano se caerá si sigue elevando el peso de su abultada carga.
Marisol Vicens Bello es abogada
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