Esta es la segunda parte de mi traducción de “Great Debates in American History”, Vol-02, 1913, p7-9, documento del Estado norteamericano. Continuó Grant: “Santo Domingo se convertirá en gran consumidor de productos de las granjas y manufacturas del norte.
Los bajos costos a que sus ciudadanos pueden abastecerse de alimentos, utensilios y maquinarias harán... que (los habitantes)... de islas contíguas también busquen las mismas ventajas, para competir en la producción de azúcar, café, tabaco, frutas tropicales, etc. Esto abrirá para nosotros un mercado mayor aun para nuestros productos.
La producción de nuestro propio suministro de estos artículos suprimirá cien millones de nuestras importaciones anuales, además de incrementar grandemente nuestras exportaciones. Con este panorama es fácil ver como nuestra gran deuda externa será últimamente extinguida...”
“La adquisición de Santo Domingo es adherencia a la ‘doctrina Monroe’; es medida de protección nacional; es reafirmación de nuestro justo reclamo a controlar la influencia del gran tráfico comercial a fluir pronto, de oeste a este, por vía del Istmo de Darién; es construcción de nuestra marina mercante; es suministro de nuevos mercados para los productos de nuestras granjas, talleres y manufacturas; es hacer insoportable la esclavitud en Cuba y Puerto Rico... y, últimamente, en Brazil; es resolver las infelices condiciones de Cuba y terminar un conflicto de exterminio; es la provisión de medios honestos para el pago de deudas honestas; es la entrega a nuestros ciudadanos de las necesidades de cada día a tasas más bajas que nunca; y es, finalmente, paso rápido agigantado hacia la grandeza que la inteligencia, la industria y la empresa que los ciudadanos de los Estados Unidos dan como derecho al país para asumirlo entre las naciones”.
“En vista de la importancia de esta cuestión, Yo urjo, respetuoso del Congreso, acción temprana, expresiva de sus visiones respecto de los mejores medios para adquirir Santo Domingo. Sugiero que, por resolución conjunta de las dos facciones del Congreso, se autorice al Ejecutivo a nombrar una comisión para negociar un tratado con la isla, y que se hagan apropiaciones para financiar los gastos de tal comisión. La cuestión podría entonces determinarse, ya por la acción del Senado, o por la acción conjunta de las dos facciones del Congreso sobre la resolución de anexión, como en el caso de la adquisición de Texas.
Estoy tan convencido de las ventajas a fluir de la adquisición de Santo Domingo, y de las desventajas, que casi podría llamar calamidades, que fluirían de la no adquisición, que me hace creer que el sujeto solo tiene que investigarse para lograr su aprobación”.
Marcos Taveras es consultor privado
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