En el artículo anterior expresaba que el secretario de Estado William H. Seward había viajado a Santo Domingo el 2/01/1866, lo que hizo en compañía de su hijo Frederick, ambos como enviados especiales del presidente Andrew Johnson para negociar un tratado de cesión de la bahía de Samaná con el presidente Báez, quien los recibió el 15/01/1866, pero no llegó a concertarse porque éste fue derrocado por fuerzas de Luperón el 28 de mayo.
Ya desde antes que España aprobara la incorporación de la República Dominicana como provincia de España en 1861, el agente comercial norteamericano Jonathan Elliot escribió a sus superiores el 19/07/1856: “Les aseguro que en estos momentos, los Estados Unidos pueden obtener lo que desean de este gobierno.
Podemos establecer una base naval donde queramos y bajo nuestros propios términos, así como ayuda y asistencia de los habitantes; sólo tenemos que actuar. Enviando dos o tres buques de guerra, todo podrá arreglarse sin dificultades entre Estados Unidos y otra potencia.
Si los Estados Unidos determinan establecer una base naval, abrirá una gran riqueza para sus habitantes; igualmente asegurará la independencia y tranquilidad de la República. No hay tiempo que perder; en este momento, el gobierno está destruido, la República se está perdiendo y esto afectaría la presencia, comercio e interés general estadounidense si no actuamos”.
Así que cuando Frederick W. Seward retornó el 19/01/1867 a República Dominicana para negociar con Cabral la adquisición o arrendamiento de la península de Samaná, hacía ya al menos once años que agentes norteamericanos vigilaban el quehacer dominicano con propósitos expansionistas. En esta ocasión no hubo acuerdos definitivos por la oposición del ministro de Guerra de Cabral, general del Carmen Reinoso y de su ministro de Relaciones Exteriores, don José Gabriel García.
Sin embargo, la precariedad económica del gobierno dominicano obligó a Cabral a enviar al general Pujols a renegociar el arrendamiento de Samaná en Washington, adonde llegó el 8/02/1868, sin trascendencia, pues Cabral fue derrocado antes que terminara el mes.
Báez retornó al poder el 2/05/1868 y de inmediato comunicó al secretario de Estado Seward que estaba dispuesto a negociar la cesión de la península y la bahía de Samaná por 2 millones de dólares, 1 millón en oro y el otro millón en armamentos.
Al recibir la respuesta de que su oferta habría de ser estudiada, respondió proponiendo que el Presidente norteamericano emitiera un decreto proclamando que la República Dominicana se ponía bajo la protección de los Estados Unidos e hiciera efectiva la proclamación mandando buques de guerra a los puertos estratégicos de la isla.
Marcos Taveras es consultor empresarial
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