En nota al pie de página en “Destrujillización inconclusa,” Argelia Tejada Yangüela relata: “En 1992 realicé un estudio cualitativo en 28 escuelas de las tres regionales del oeste del país.
Pude observar que los directores de escuelas manejaban las asociaciones para fines de asistencia, sin ningún tipo de relación con el proceso de aprendizaje en el aula.
Los padres se encargaban de sembrar y mantener huertos escolares y las madres del cocimiento del alimento escolar. La reducción del tiempo escolar se entendía como normal sin ningún tipo de reclamo parental. Las reuniones del sindicato de docentes tenían lugar en horas laborables y niños y niñas eran dispensados por cualquier excusa y sin conocimiento de sus padres. Además, en diferentes reuniones encontré profesores que no sabían leer”.
Sentencia ATY: “El deterioro del sistema escolar público se produce por la salida de las escuelas públicas de hijos e hijas de padres de clase media y alta para entrar a colegios católicos o privados y por el traspaso de recursos de los contribuyentes del sistema público al católico”.
En el transcurso del presente mes, los medios de comunicación nos trajeron una noticia que se repite cada año cuando se conocen los resultados de las pruebas nacionales del Ministerio de Educación: el 40 por ciento de los examinados fue reprobado. También se reitera la posición relativa del estudiantado dominicano en relación con el resto de Latinoamérica, en último lugar o cerca de allí.
En el estudio del 2008 de la UNESCO, el 41.28 por ciento de los estudiantes dominicanos del tercer grado estaban por debajo del nivel I.
Escribe ATY: “Uno de los hallazgos importantes de este estudio es que la segregación basada en el status socioeconómico y cultural ocupa el segundo lugar entre las variables que predicen el resultado del rendimiento escolar, particularmente en lectura”.
“El clima escolar fue la principal variable determinante del rendimiento. De aquí la importancia de generar un ambiente amistoso y positivo para los estudiantes. En su conjunto, las variables que miden recursos en la escuela son importantes: infraestructura, servicios, libros en biblioteca y experiencia de la persona docente”.
El deterioro de la educación pública es tal, que todo el que puede pagar educación privada lo hace. Así tenemos una dualidad educacional de pudientes y no pudientes muy difícil de romper con la movilización de padres y madres porque, como dice ATY, “los niños pobres tienen padres de baja escolaridad y una existencia angustiada por lograr la sobrevivencia económica los limita para hacer valer el derecho a la educación de sus hijos.” Ayudemos la escuela.
Marcos Taveras es consultor empresarial
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