El 28 de octubre reciente celebramos el 472avo aniversario de la emisión por parte de Paulo III de la bula In Apostolatus Culmine que funda la Universidad de Santo Tomás, primada de América, hoy Universidad Autónoma de Santo Domingo, ubicada dentro del Convento de los Dominicos, donde nació la lucha por los derechos de hombres. Ese día también se cumplieron 50 años del acto de graduación de mi generación profesional en ella.
Era Santo Domingo la más importante ciudad de América, sede del gobierno y la justicia del sistema colonial y el único asiento construido para europeos en el Nuevo Mundo, con numerosas primicias institucionales que la hicieron conocer como la Atenas del Nuevo Mundo. Al terminar nuestros estudios era la universidad verdadero orgullo nacional, con excelentes profesores y estudiantes dedicados a sus obligaciones, aunque los protocolos de vestimenta, asistencia y laboratorio (prácticas) la hacían poco accesible a las clases menos pudientes.
El ajusticiamiento del tirano liberó casi todas esas trabas transformando la universidad elitista en una popular, en una época de gran efervescencia política que auspició la aparición de instituciones básicamente desconocidas hasta entonces y el surgimiento de valores y fines trastocados en toda la sociedad.
Así han aparecido por doquier traficantes de lo prohibido y organizaciones de mercenarios para echar por compensación convenida los pleitos ajenos, que reclutan lúmpenes, aunque también ideólogos y tecnócratas para sus desempeños, promoviendo las causas ajenas a través de la subversión, el desorden, el terror, el chantaje y el mensaje instantáneo.
Leer de Colombo su descripción de los topos como «banda delincuencial formada por “estudiantes”, “profesores” y “empleados” encapuchados, ciegos y cavernarios, que golpean, amenazan, extorsionan, roban e intimidan…Y lo peor: nadie hace nada», me ha causado gran dolor por prever oscuro el trayecto hacia adelante de las futuras generaciones, afectadas sus mentes por gente que hace lo que sea para enriquecerse, incluyendo negocios ilícitos.
Comentarios a la crónica y fotos colgadas en Internet por Aneudi Santos, estudiante, muestra la percepción en el centro universitario:
«Viejo, eso es NEGOCIO, son pandilleros pagados que son estudiantes de la UASD porque tienen carnet, pero no porque actualmente estén cursando. Esos son los conocidos TOPOS. Investígate un chin de ellos que te vas a sorprender….te lo dice una antigua colaboradora de la UASD».
Este tipo de organización voluntaria está presente en todos los sectores nacionales vendiendo sus servicios a otros tan subversivos y criminales como ellos aunque vistan de ropajes de legalidad y legitimidad.
Quienes amamos la nación dominicana tenemos que denunciar esta práctica para evitar que los demás sean engatusados por estos farsantes.
Marcos Taveras es consultor empresarial
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