Las noticias son preocupantes. Leímos que en una requisa sorpresa de la Policía Escolar a un centro educativo público, se encontró a estudiantes en posesión de instrumentos punzo-cortantes. Igualmente, El Caribe nos muestra que en el Liceo Fabio Mota, Los Mina, estudiantes ayudan a los delincuentes identificando víctimas potenciales.
Ambas noticias revelan la degradación sufrida por nuestros valores sociales que durante el transcurso de las últimas talvez cinco décadas ha producido una franca inversión de nuestro sistema de prioridades sociométricas, que hace que el medio se sustantivice convirtiéndose en fin último.
Habría que indagar las razones que pudiere tener un adolescente para procurarse un arma blanca y llevarla al plantel escondida entre sus útiles escolares. Resalta la percepción de inseguridad, lo cual sucede con la proliferación de la práctica.
Es decir, el jovencito decide llevar una navaja porque otros a quienes teme también la llevan. Más común y peligrosa motivación se da con la conformación de grupos estudiantiles opuestos, cada uno con un caudillo que los insta a derrotar a los adversarios, porque cuando eso sucede, los grupos incorporan a sus normas conductuales esquemas delictivos para la destrucción de instituciones y ruptura de normas sociales.
Este tipo de maleante rebelde es el que actualmente se da en buena parte de Centroamérica, siendo los mara salvatrucha el más famoso exponente.
Las principales instituciones para conformar la personalidad del individuo son la familia y la escuela, por lo cual están ambas obligadas a prestarle sus mejores esfuerzos a identificar las razones que tienen sus hijos para dejar de internalizar las normas y valores tradicionales de la sociedad dominicana, así como determinar por cuáles otros han sido permutados.
La familia tiene a sus disposición una buena estructura de apoyo comunitario, conformada por asociaciones de padres de estudiantes, las iglesias y otros tipos de organizaciones voluntarias dedicadas a la solución de problemas barriales e individuales.
La escuela tiene un problema mayor porque requiere de inicio un cambio cultural, por la permanencia de costumbres autoritarias arcaicas, por la falta de consideración por parte de maestros que castigan sin justificación al estudiante por faltas cometidas por otros, muchas veces en violación de la ley. No todo es negativo.
El Ministerio de Educación cuenta con los servicios de la Policía Escolar, que para inicios del año entrante habrá incorporado unos 500 miembros.
Por último, para realizar las modificaciones cualitativas y afianzar en las aulas el proceso de socialización formal, abandonado, hay que incrementar la inversión en educación. !Apoyemos la escuela!
Marcos Taveras es consultor empresarial
Comentarios (1)
Es en este preciso momento que el Ministerio de Educación debe promover la mediación.