El conjunto de gentes sanas y el de enfermas exhiben cada uno la forma de la distribución normal, cuya representación geométrica se conoce como campana de Gauss. Los subconjuntos propios de cada uno de éstos no necesariamente tendrán una geometría simétrica, aunque seguirá pareciéndose a una campana algo distorsionada.
De la misma manera se distribuyen el conjunto de personas que en la sociedad grande se dedican al chisme, de forma simétrica, y los subconjuntos propios de éste, el chismoso o la chismosa, su audiencia interactiva y las víctimas, estos últimos, con geometría un poco distorsionada.
Ha sido este último conjunto el que ha cambiado la perspectiva a la percepción de la fenomenología definida en términos científicos y generado la confusión resultante de su incorporación al lenguaje coloquial. Sin embargo, como el chismoso es personaje común al menos en esta sociedad, es también chismoso normal, aunque es discutible que sea sano.
Juzgue por usted mismo. Al chismoso se le ve como persona insegura que lleva una carga de prejuicios que le impide aceptar a los demás como lo que son, lo cual le genera una compulsión maníaca de criticar y clasificar a la gente dentro de ciertos estereotipos de comportamientos alienantes o rechazables, aunque para la Real Academia Española de la lengua, chisme es “noticia verdadera o falsa, o comentario con que generalmente se pretende indisponer a unas personas con otras o se murmura de alguna”. Define chismoso como “que chismea o es dado a chismear”, mientras chismear es “llevar y traer chismes”.
Hablamos de tres subconjuntos, 1) el chismoso, 2) el auditorio y, 3) la víctima. En los barrios, el chismoso es muchas veces auditorio que no se conforma con ser espectador pasivo, pero también podría ser víctima ocasional o frecuente. Parecería este embrollo un juego, un entretenimiento no malsano, en el cual los participantes se buscan frecuentemente para paladear las últimas noticias del barrio.
Pero no es así, el chismoso no transmite noticias inocuas ni tampoco se frena al momento de decidir sobre quien inventar o transmitir su chisme, por eso solo comunica noticias dañinas sobre personas que percibe como anormales, inferiores o enfermos. El chismoso vive en paz durante tiempo indefinido hasta que el barrio explota cuando alguien se entera de cómo lo perciben los demás, aunque puede que nunca se divulgue al culpable, al malsano que inventó el entretenimiento.
Desde ese momento se pierden entretenimiento, confianza y amistad.
Si deseas mantener amistad con tus vecinos, no aplaudas críticas malsanas que se hagan sobre otros, ni cuentes sus secretos ni divulgues los tuyos. Hacerlo mostraría debilidades que pueden perjudicarte personalmente y también a tus mejores amigos.
Marcos Taveras es consultor empresarial
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