Escuché por la radio que el Presidente se expresó con alegría del sin precedente apoyo de una mayoría de Senadores del PLD que lo quieren ver burlarse de sí mismo para que en el proceso se burle de los dominicanos. Parece que Leonel se siente orgulloso de tal invitación o lo ciega su visión de carismático líder, aunque ya obsoleto, sobresaturado y sobrevaluado, inclusive por sí mismo.
Digo a mi Presidente que he votado por él en todas las elecciones, como otros también han hecho, pero ahora, después de auspiciar el avance institucional de la nación, nada peor puede hacernos que desmeritar las instituciones que ha procurado desarrollar y hacer creíbles, haciéndolas trabajar en favor de la reelección.
Usted no necesita ya de gobernarnos para engrandecer su imagen, ni nosotros de su inspirado cuarto mandato, pero queremos que nuestro próximo presidente no sea ajeno a las prédicas patrióticas, libertarias, republicanas y democráticas de quien, proclamándolo como mina de oro, lo colocó en sitial preferente para ser presidente de la República.
Ninguna nación aprueba que sus estadistas usen recursos del Estado para conseguir apoyo de correligionarios o de políticos de otros partidos o de máximas figuras de poderes del Estado para mantenerse encumbrados, pero las críticas bien o mal fundadas, lo perciben como quien paga así las traiciones éticas, ideológicas y partidarias que han sido práctica corriente mientras nos gobierna.
Sería bueno que examine usted lo que entrega con su apoyo y sus nombramientos, porque parece que ahí está la clave de la rampante desconsideración que recibe usted de la conducta utilitaria para beneficio propio de los aliados que coloca en puestos importantes, quienes en mayoría parecen comportarse como entregadores de ventajas y no de servicios, en obvio olvido de las palabras de don Juan que nos decía que quien no vive para servir no sirve para vivir.
Esa práctica suya opera en contra de su propia imagen, su vida, su historial de conquistas personales, ideológicas, económicas y hasta de sueños, patriotismo y conciencia revolucionaria, si todavía se siente motivado por ello o aún le queda algo de esa energía política vital.
Me motiva escribirle esta misiva pública una admiración que no escondo por sus tres administraciones que han logrado para nuestro país una estabilidad económica desconocida hasta ahora, así como la seguridad de que esas conquistas de su crédito, las echaría a la basura el mismo factor que hizo posible su triunfo.
Me refiero a la credibilidad. Es, señor Presidente, que ya usted no tiene credibilidad. El silencio, aunque usted no lo crea y aunque permitió a Balaguer mantenerse en el poder por medio de trampas, ya no es factor determinante.
Marcos Taveras es consultor empresarial
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (3)