Aunque el año antepasado su escuela de entonces decidió no promoverlo de curso en aparente castigo a su desidia y falta de atención en las aulas, una decisión violatoria de la ley para con un niño de ocho años, Fabio Thomás se ha convertido en estrella que ilumina con brillo propio el quehacer escolar en su colegio, obteniendo reconocimientos por la calidad de su trabajo como estudiante.
Desde mucho antes de decidir cambiarlo a otra escuela, Fabio se enamoró de la astronomía, repartiendo su afición a los juegos de estrategia con la visita a los portales de la Nasa para mejor conocer ese universo maravilloso que lo fascina.
Hace alrededor de seis meses lo observé leyendo sobre astronomía en Internet. Le pregunté si podía entender lo que leía. Me dijo que sí, y me dio una cátedra sobre hoyos negros, colisiones de galaxias, planetas semejantes a la tierra en galaxias diferentes a la Vía Láctea, así como la posibilidad de otros tipos de vida dentro y fuera de nuestro sistema planetario.
Le dije, “déjame ver, papi.” Se separó del computador para que me sentara frente a la pantalla y leyera. Recibí una gran sorpresa. Ante mis ojos estaba un blog suyo, http://astronomiard.blogspot.com que subtitula “Aquí puedes obtener información de la astronomía una de las cosas más interesantes que hay.”
Talvez su afición le dure. El día de su undécimo cumpleaños, el 28 de octubre, también cumplirá un año del inicio de su blog de astronomía, aunque su búsqueda para entender el macromundo que nos rodea ya va por su tercer año.
A su inicio estuvo completamente imbuido en la información sobre Marte y Venus. Respiraba, desayunaba, comía, cenaba y dormía al planeta rojo, esperando encontrar siempre noticias de que en Marte hay agua y vida. De Venus sigue aferrado a su creencia de que podría desarrollarse algún tipo de vida allí. Luego su curiosidad lo encaminó hacia los fenómenos galácticos e intergalácticos, las colisiones, el nacimiento, vida y muerte de los astros, y otros fenómenos siderales interesantes, como él mismo los llama.
Concomitantemente con su interés sobre la astronomía, Fabio Thomás se ha enamorado de la nanotecnología y, aparte de su procura de entender el ámbito de ésta, está decidido a hacerla su carrera profesional. Ojalá mantenga ese espíritu curioso y la perseverancia que ha exhibido para comprender los fenómenos que hasta hoy ha estudiado. En sólo dos años borró de forma contundente sus errores escolares del pasado.
Por eso merece felicitación. La entrego hoy por este medio, con la esperanza de poder repetirla al final de sus estudios universitarios, aunque talvez por mis años, no lo logre.
Marcos Taveras es consultor empresarial
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