De las noticias recientes sobre contrabando de narcóticos, asesinato, violación del espacio aéreo, juicios escandalosos, podría inferirse que a todas las une un común denominador con el nombre de un extranjero fugitivo de su país de origen. Hace apenas unos años sucedía el mismo fenómeno alrededor de otro individuo de origen nacional.
La presentación de casos alrededor de individuos impide que la gente pueda darse cuenta de la verdadera dimensión del problema, porque en verdad no se trata de personas físicas, de delincuentes despiadados cuyos actos personales afectan la vida nacional, sino de verdaderas organizaciones multinacionales que entregan un bien de alta demanda en este nuestro mundo globalizado.
Son empresas que operan en un sector en el cual hay enormes inversiones de capital, algunas mediante integración vertical, con divisiones agroindustriales, logísticas, de gradación y estandarización, de comercio, mayoristas y detallistas, todas éstas al margen de la ley, así como otras empresas asociadas que actúan en apariencia dentro de la ley, pero cuyo objeto principal es apoyar las actividades logísticas, por un lado, así como blanquear los dineros generados por las actividades comerciales ilegales del otro grupo.
Ese sector también requiere bienes y servicios que les son suministrados por empresas que operan legalmente en otros sectores económicos, de quienes obtienen financiamientos, materiales y suministros para los procesos de transformación, equipos y otros activos fijos, y a las que entregan fuertes sumas de dinero en pago de los bienes y servicios adquiridos, y en la forma de aporte de capital.
Como empresas, son percibidas por sus fundadores como entes permanentes de la sociedad, convirtiéndose la permanencia en el principal objetivo empresarial. Esto lleva a los administradores a financiar a quienes necesiten de aliados coyunturales, incluyendo a legisladores, miembros del Poder Judicial y a figuras del Poder Ejecutivo. También a contratar la eliminación de quienes representen un peligro para la continuidad empresarial.
Lo ejecuta una empresa de sicarios que sirve no solo a la empresa ilegal. Es, por el contrario, una empresa organizada que se vale de especialistas en diferentes fases del proceso de eliminación de vidas y de pruebas de culpabilidad. Sirven a organizaciones e individuos que desean desembarazarse de obstáculos humanos.
Como la principal razón de la existencia de la empresa es la satisfacción de alguna necesidad, me parece que la mejor forma de resolver el problema que para la sociedad representan las empresas ilegales, es la legitimación de la demanda, conjuntamente con la de las empresas de producción, transporte y distribución de narcóticos, para que así puedan sus actividades ser controladas por los procedimientos legales establecidos y sus productos redefinidos y estandarizados.
Marcos Taveras es consultor empresarial
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