Las naciones sudamericanas se han comprometido a entregar una suma de US$300 millones, incluyendo un préstamo de 200 millones tomados al BID, que será asumido y pagado por éstas.
Ese monto deberá usarse, según lo expresara el presidente Préval, en reconstruir las infraestructuras viales, agrícolas y sanitarias.
Considera que es el momento de refundar su país, “porque no hacerlo ahora sería un error histórico” (El País, 10-02-10).
Por cuarta vez abordo el tema de la construcción de Haití como llamo a lo que Préval nombra refundación.
En términos de prioridades, y mientras se reconstruye la infraestructura, la primera gran tarea debería de inmediato proponerse la eliminación del uso del carbón vegetal como combustible para la cocción de los alimentos.
Es tarea que envuelve el diseño, ensamblaje e integración de varios subprogramas especializados, pues no se trata de un simple cambio de combustible, sino adicionalmente cambios culturales de importancia sobre el acceso al mismo, sobre la adopción de una nueva herramienta para cocer los alimentos, sobre la cesación de actividades consuetudinarias ejercidas en la búsqueda y corte de árboles para conseguir madera, sobre el cese de la producción de carbón vegetal en hornos improvisados, sobre la reforestación de los bosques y la recuperación de la fertilidad de la tierra.
Todos esos subproyectos, proposiciones, actividades y metas, exigen el diseño de programas de comunicación efectivos, entregados por la radio y personalmente por promotores sociales, para estimular a los hombres y mujeres haitianos a aceptarlos por conveniencias personales, familiares y nacionales, de manera que puedan visualizar un Haití de futuro frondoso y en camino de retornar a su riqueza perdida.
Por eso es imprescindible que, como consecuencia de la ejecución del proyecto, ninguna de las personas afectadas pase a una situación económica inferior a la actual.
Esto significa, que toda persona desplazada de la producción de carbón o de la tala de árboles debe ser empleada en la recuperación de la tierra, o en la reforestación, o en la reconstrucción del país, o simplemente ser subvencionada con ingresos regulares.
Cada hogar que actualmente utilice carbón vegetal como combustible deberá recibir gratuitamente una estufa y el combustible que necesite para cocinar, hasta cuando el hogar tenga ingresos regulares suficientes para asumir el costo del bienestar familiar.
Las actividades preproyecto habrían de orientarse a cuantificar los recursos requeridos para iniciar y mantener el proyecto en funcionamiento, y a la elaboración de un calendario de implantación que permita un progreso sostenido que haga llegar los recursos, lo que talvez involucre a más de ocho millones de los habitantes.
Marcos R. Taveras es consultor empresarial
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