Sobre Haití, Cristóbal Colón expresa: “las tierras della son altas y en ella muy muchas sierras y montañas altíssimas, sin comparación de la isla de centre frei, todas fermosíssimas, de mil fechuras, y todas andábiles y llenas de árboles de mil maneras i altas i parecen que llegan al cielo, i tengo por dicho que iamás pierden la foia, según lo puede comprehender, que los vi tan verdes i tan fermosos como son por mayo en Spaña, i dellos estauan floridos, dellos con fruto, i dellos en otro término, según es su calidad.”
Haití, en arahuac, tierra montañosa, cuando Colón cubierta de bosques, ahora ocupa, en Haití, el 2% del territorio con bosques, primero destruidos por franceses que los usaron como combustible de ingenios y, talados, para enviar sus extraordinariamente bellas maderas nativas a Francia, y luego por los haitianos que los usaron para cocer sus alimentos.
Adicionalmente, las lluvias torrenciales, por la progresiva carencia de árboles, ha escurrido casi toda la tierra convirtiendo a Haití en desierto de industria humana.
Sin tierra ni árboles que la protejan, ningún plan de desarrollo al alcance de Haití puede tener éxito sin la recuperación de sus bosques y sin devolver a la tierra su fertilidad.
Pero un ingrediente cultural adicional ha impedido hasta hoy el éxito de planes de reforestación iniciados bajo diferentes auspicios, multinacionales, naciones amigas, organizaciones voluntarias, públicas o privadas: la cocción de alimentos usando carbón, que siempre ha consumido una cantidad mayor de árboles que los sembrados. Es práctica que tiene que ser terminada.
Las prioridades para la construcción desde cero de Haití, obviando la imprescindible reconstrucción física de obras y de infraestructura, son las siguientes:
1. Cambiar la costumbre de usar carbón vegetal por otro que no afecte la foresta.
2. Diseñar y ejecutar un proyecto masivo de reforestación.
3. Montar un programa para atraer inversionistas hidro-agro-pecuario-forestales.
Para la gerencia de los proyectos nacionales, Haití tiene acceso gratuito al experticio de los organismos multinacionales a los que pertenece. Cuenta, adicionalmente, con la buena voluntad y asesoría del Estado dominicano y de su valiosa experiencia en la sustitución del carbón por el gas como combustible subsidiado.
La promesa que recibió de Venezuela de proveer a Haití del combustible que necesite durante este momento de crisis, debe extenderse al subsidio a todos los hogares para eliminar al carbón vegetal de todos los hogares haitianos.
Los bosques y la fertilidad de la tierra deben recuperarse.
Marcos Taveras es consultor empresarial
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