Cuando se estudie a profundidad la historia de los procesos institucionales del sector público vinculados al turismo, se encontrará que uno de los grandes pecados de las autoridades del Ministerio de Turismo del período constitucional 2004-2008 fue liquidar la intención del presidente Leonel Fernández de crear un “Gabinete Turístico”, que es una figura usual en países en los cuales los gobiernos procuran coordinar las acciones de los diferentes departamentos que inciden en el desarrollo del turismo, a fin de crear un mejor ambiente para impulsar este sector y afinar la acción del Estado.
El presidente Fernández creó esta instancia de acoplamiento al inicio de su segundo gobierno integrando en él a los Ministerios (entonces secretarías) de Obras Públicas, Medio Ambiente y Turismo y al Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados.
Debió incluir también a los Ministerios de Hacienda y Economía y Desarrollo. Faltaban actores fundamentales, pero aún incompleta era un buen inicio y sobre la marcha se harían evidentes las ausencias.
Pero desde Turismo se conspiró contra esta saludable intención que habría hecho mucho bien, como se ha demostrado con los hechos relacionados con el turismo registrados desde entonces. Los medios de comunicación de la época registran que en la XVIII Exposición Comercial de la Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (Asonahores), el presidente Fernández, al anunciar la creación del Gabinete Turístico, dijo con mucho entusiasmo que "el sector turístico contará en lo adelante con un gobierno amigo, que tendrá siempre las puertas abiertas para hacer del turismo el buque insignia del desarrollo en la República Dominicana".
Pero se equivocó al escoger a quienes encargó de hacer realidad estas intenciones.
El efecto pernicioso de la no coordinación se hace evidente en estos días en que desde los Ministerios de Hacienda y de Industria y Comercio se impulsa una política fiscal y de precios para la gasolina de avión que conspira contra el trabajo que hace el Ministerio de Turismo para mantener los flujos turísticos.
En los primeros siete meses del año se ha reportado una caída de un 23% (177 menos) en los vuelos procedentes de Europa hacia el Aeropuerto Internacional Punta Cana. Igualmente, la llegada de turistas desde el viejo continente se redujo en un 19% (33,150 menos).
La otra consecuencia ha sido una caída del 35% en la venta de combustible en este aeropuerto. ¿Cuánto gana el Gobierno con estas políticas y cuánto pierde el país? El Gabinete Turístico hubiera sido una buena instancia para que el Ministerio de Turismo pudiera discutir sobre estas y otras políticas anti turismo.
Manuel Quiterio Cedeño es periodista
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