La llegada de turistas rusos se multiplicó casi por cinco en el período 2006 – 2010. Pasamos de 16,459 a 79,868 visitantes de ese país.
El pasado invierno tuvimos 9 vuelos semanales desde Moscú y San Petersburgo; siete Transaero y dos Aeroflot. En el período enero-abril pasado recibimos 40 mil rusos, más del 50% de los que llegaron durante el 2010. En el año 2000 vinieron 451 mil turistas desde Alemania.
A partir de entonces las llegadas cayeron año tras año hasta llegar a 179 mil en el 2009. Después de una década negativa, el año pasado se registró un ligero incremento del 1.4% y en los primeros 4 meses del 2011 se reportó un aumento del 9%, una señal de recuperación.
Estas son notas muy positivas, pero es posible que en breve sean agua pasada y tengamos que sustituirlas por lamentos muy negativos provocados por la codicia fiscalista del Gobierno, que está encareciendo exageradamente el transporte aéreo al país. El combustible de avión en nuestros aeropuertos es el más caro del Caribe y éste representa el 29% del costo de operación de una aeronave.
Un informe de marzo indica que era un 21% más caro que en Puerto Rico, un 15% más que en Cancún y un 19% más que en Kingston, un 22% más que en Montego Bay. Además, los US$62 que cobra el Gobierno en los aeropuertos por cada turista, es la suma más alta del Caribe. El segundo lugar lo ocupa Cancún con US$48, que son 14 menos.
El costo del combustible es mucho más elevado que el de nuestros competidores porque el impuesto aumenta al mismo ritmo que lo hace el precio del carburante en el mercado internacional, porque está indexado. El impuesto aumentó un 35% en lo que va de año. ¿Por qué el Gobierno no establece un tope máximo a este impuesto? ¿Cuál será el resultado de la avaricia fiscal? Ya tenemos las primeras respuestas. La aerolínea rusa Transaero reducirá de siete a dos sus vuelos en el verano y de Alemania, para este verano, Condor canceló 10 vuelos y Air Berlin 30; TUI, el mayor operador turístico europeo, reducirá un 12% sus vuelos para el próximo invierno.
Para un avión 747 con un vuelo diario a Europa, el costo ha aumentado desde enero en US$2.2 millones mensuales y para 767, en US$1.2 millones.
Parece que por cobrar más aplicando un esquema legal pero absurdo, nos encaminamos a perder turismo y por lo tanto a que el Gobierno pierda ingresos.
Manuel Quiterio es periodista
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