Las encuestas Gallup (auspiciada por Hoy) y la de Penn, Shoen & Berland (auspiciada por Noticias SIN), tienen mucha credibilidad en la sociedad dominicana, razón por la cual están influyendo en los asuntos políticos de los últimos días.
Para Hipólito Mejía ambos estudios son una bendición. Hace años que el PRD no estaba en una posición competitiva y aparecía muy por debajo del PLD en las encuestas. Una tras otra mostraban que a pesar de la erosión de la popularidad del partido de gobierno, los perredeístas no lograban atraer esas simpatías perdidas y colocarse en una posición competitiva.
Gallup y Penn han revelado dos datos de gran trascendencia: 1)si las elecciones se celebraran en este momento, Hipólito Mejía podría ganarlas en primera vuelta; 2)existe una alta desaprobación al Gobierno del PLD y a la gestión del presidente Leonel Fernández. Diferentes aspectos de ambas encuestas lo confirman. Por ejemplo, los estudios de Penn encontraron en el 2008 que el 56% entendía que el país marchaba en la dirección correcta, pero en la encuesta publicada esta semana, solo el 21% comparte esa opinión, incluyendo el 54% de seguidores del partido de gobierno.
Los del PLD consideran a Fernández el principal líder del país y el gran activo político de su partido, sin embargo, Gallup y principalmente Penn muestran que esto se está erosionando, por el desgaste que produce el ejercicio extendido del poder y quizás por errores cometidos, como el excesivo retraso en descartar la reelección. La última encuesta dice que sólo el 36% hubiera votado en este momento por la reelección.
A pesar estos ingredientes negativos relativos al Gobierno y al PLD, estas encuestas hacen un valioso aporte a Danilo Medina como virtual candidato presidencial del partido de gobierno. No es un contrasentido. Ambos estudios de encuestadoras respetables presentados en tan corto tiempo han operado como la señal de alarma para la causa del PLD a un año de distancia de los comicios, que es mucho tiempo.
Le han recordado al peledeísmo-soberbio que el poder tiene sus límites, que se han estado haciendo cosas que disgustan a la gente, que la atención al reclamo ciudadano no se resuelve con exitosas operaciones de relaciones públicas porque la realidad es terca, que la permanencia en el poder no está asegurada, que tienen que reencontrarse con la gente y que les queda un año para ajustar el rumbo.
Parece también, que estas encuestas han tenido la virtud de convencer a muchos de que Danilo Medina puede ser una solución al problema y dar la batalla si lo dejan presentarse al país como una opción de cambio desde el PLD.
Manuel Quiterio Cedeño es periodista
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