Si algún hecho imprevisto de gran impacto no cambia el curso de los acontecimientos, todo parece indicar que Danilo Medina será el candidato a la presidencia por el PLD el año 2012. Se reeditará el enfrentamiento político de las presidenciales del año 2000 en la que Medina fue candidato contra Hipólito Mejía del PRD, estando Leonel Fernández en la presidencia de la República.
Casi lo mismo que ahora. No pocos entienden que el camino electoral de Medina está plagado de espinas porque Leonel Fernández no lo ayudará en el proceso.
Entre quienes opinan así se incluyen gente del PRD, principalmente quienes se tragaron el cuento de que si el actual presidente de la República no se lanzaba a buscar otro período constitucional, sus seguidores harían una alianza secreta para apoyar a Miguel Vargas Maldonado.
Algunos de los que opinaban así, ahora aseguran que Leonel Fernández traicionará su partido para apostar a que gane Hipólito Mejía, porque no tiene nada que temer si el candidato del PRD asume el poder. Según este retorcido pensar, a él le fue muy bien con Hipólito en el período 2000-2004. Tan bien, que regresó a la jefatura del Estado en el 2004 donde ha permanecido sin mayores dificultades y estará hasta agosto del 2012.
Así, ¿por qué no repetirlo? Quienes creen esto pierden de vista que si bien los actores del 2000 y el 2012 son los mismos, el escenario es diferente. Comenzando porque esta vez el PRD –si le ganara a Medina- gobernará cuatro años con importantes resortes del poder bajo diseño de Leonel Fernández, cuyos seguidores controlan el Senado, la Cámara de Diputados; designaron la Junta Central Electoral y la Cámara de Cuentas y el Tribunal Constitucional, y reestructurarán la Suprema Corte de Justicia.
En nuestra cultura, el presidente de la República es casi un rey y se respetan poco las formalidades institucionales. Pero eso tiene un límite y es más fácil cuando el jefe del Estado tiene en sus manos todos los hilos del poder, que no será el caso de Hipólito. Un partido fuerte, estructurado, disciplinado como el PLD y con el control de muchos estamentos del poder está en posición de aguarle la fiesta al presidente de la República.
Este posible escenario político abre muchas interrogantes, en general difíciles para Leonel Fernández, que es quien más lo sabe y quien estaría más cómodo si el ganador es Medina, porque difícilmente lo pondría en posición incómoda, mientras que si gana el PRD, debemos preguntarnos ¿qué hará Hipólito para contener al poderoso PLD? Nadie está seguro de la respuesta. Tampoco Leonel. Por eso apostará al PLD.
Manuel Quiterio Cedeño es periodista
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