Debo expresar mi admiración y respaldo a los ciudadanos residentes en Gazcue por su decisión de “ir a las calles” a reclamar el respeto para su derecho a vivir en paz y a exigir que las autoridades cumplan con sus responsabilidades en este pateado sector de la capital.
El desorden que allí se registra ante los ojos de los responsables de cuidar la ciudad es un ejemplo más de la actitud de irresponsabilidad que se ha entronizado en el Ayuntamiento del Distrito Nacional bajo la dirección de nuestro alcalde golfista, el señor Roberto Esmérito Salcedo Gavilán, que pasará a la historia como uno de los que más recursos económicos han recibido y mal administrado, y que más han contribuido a la desarticulación de Santo Domingo.
Gazcue fue en el pasado reciente la zona más hermosa de la ciudad, pero ha sido duramente castigado por los dirigentes municipales que con sus acciones irresponsables han provocado su arrabalización y la pérdida de su perfil urbano.
Este es un caso que ha servido para demostrar –y esto preocupa y apena- que los miembros del Concejo Municipal, con honrosas excepciones, están allí para lucrarse y no para representar a los intereses de los ciudadanos que los eligieron, incluyendo a los del PRD y el PRSC, a los que se supone la responsabilidad de hacer oposición activa para contrarrestar los desmanes y abusos del grupo peledeísta que encabeza el alcalde golfista, pero allí, la mayoría de quienes deben ser opositores y factor de equilibrio político, son en realidad facilitadores y cómplices.
Es necesario destacar que sus padecimientos no son exclusivos y, por el contrario, la situación es generalizada en todo el ámbito de la ciudad, en la que el desorden y la arrabalización arropan sin distinción desde las barriadas pobres hasta las de ciudadanos de altos ingresos, en un ambiente aupado por la indiferencia de los responsables del municipio, que negocia todo y hace de todo, menos atender los problemas de la ciudad. Como ejemplo, en los 10 años de Salcedo Gavilán, Piantini vive un proceso de arrabalización acelerada.
En sus dos calles principales, Manuel de Jesús Troncoso y Federico Geraldino, se han instalado más de 50 locales comerciales de todo tipo, pero sin cumplir las regulaciones de parqueo y se construyen cientos de apartamentos sin considerar si sus calles y precarios servicios públicos resisten la carga de población y activismo urbano que se les está asignando.
Repito de nuevo que los ciudadanos de Santo Domingo aprenderemos algún día que para dirigir la mayor ciudad del Caribe insular hace falta mucho más que ser combero, programero o cómico frustrado.
Manuel Quiterio Cedeño es periodista
Comentarios (1)
Ojala Gascue sirva de ejmplo a otros lugares y en las siguientes eleccionestenga mos gobernantes competentes y bien intensionados.