En estos días en que desde instancias gubernamentales se lanzan ataques para desmeritar al turismo, quiero compartir algunas de las ideas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en un estudio del 2008 elaborado para el Gobierno cuya presentación la firma nuestro actual ministro de Economía.
A continuación un resumen de estas reflexiones citando el texto original: El sector de servicios, encabezado por el turismo, es actualmente el de mayor peso y dinamismo externo en la RD, y los diversos escenarios planteados indican que continuará con este desempeño.
Por ello es fundamental dar prioridad a dicho sector, desde una perspectiva macroeconómica y estratégica, y particularmente al sector turístico y sus actividades afines.
El turismo se ha constituido en la principal fuente de divisas netas en la balanza de pagos del país. Igualmente, el turismo es el sector que parece mejor posicionado para generar mecanismos de arrastre con otros sectores de la economía dominicana, tales como la agricultura, la producción de bienes tradicionales y artesanales, la creación de infraestructura y comunicaciones y, por tanto, para impulsar la creación de empleos.
Tanto el ingreso de divisas como el número de empleos directos e indirectos creados por el turismo han crecido ininterrumpidamente en las últimas tres décadas en la República Dominicana.
Solo entre 1990 y 2007 el valor global de sus ingresos en dólares se multiplicó por un factor de casi cinco veces y el empleo total casi se duplicó.
La información disponible indica, además, que el efecto multiplicador de esta actividad se incrementó, pues mientras que, entre 1980 y 1995, por cada empleo directo se creaban dos indirectos, en los años subsiguientes esa relación escaló a 2.5.
Considerando que el turismo se ha convertido desde finales de los años noventa en el principal sector con superávit de la balanza de pagos, el sector requiere instituciones de apoyo, financiamiento y una mayor presencia estratégica en los sectores público y privado.
Su aporte actual a la economía y la sociedad en términos de inserción externa competitiva y de empleo ya es fundamental. Los escenarios sectoriales y del sector externo elaborados hacia 2030 confirman la enorme capacidad real y potencial de integración del sector agropecuario a la demanda del sector turismo.
Se asume que el sector manufacturero tiene diversos encadenamientos y un importante potencial en rubros como muebles, infraestructura, reparación de equipo y diversos servicios.
En el horizonte de la nueva etapa de desarrollo de la República Dominicana, resulta indispensable pensar estratégicamente una nueva organización de la actividad turística, de manera que compatibilice los intereses de todos los operadores internacionales con un mayor derrame interno y un incremento del valor agregado local.
Manuel Quiterio es periodista
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