La dirección del Partido Revolucionario Dominicano sigue dando tumbos inexplicables añadiendo un nuevo caso a su extensa lista de tonterías políticas. Ahora es el sorprendente afán para presionar por un debate acerca de una posible reelección del presidente Leonel Fernández.
El diputado electo Víctor Gómez es un joven y talentoso político iniciado en los medios de comunicación que conoce el “ABC” de este complicado mundo, por lo que difícilmente asumiría la responsabilidad de denunciar un plan para reformar la Constitución y posibilitar la reelección de Fernández por iniciativa propia, sin una orden de la dirección del “Nuevo PRD”, grupo con el que sostiene estrechos vínculos y a quienes debe acatamiento porque gracias a su padrinazgo estará ocupando una curul en la Cámara de Diputados.
En comunicación, como en cualquier otra actividad, toda acción obedece a un objetivo y se diseña a partir de una estrategia. Creíamos que el principal objetivo del PRD en este momento es lograr un puesto en el Senado, para lo cual necesita revertir el conteo provisional que otorga al PLD las senadurías de Pedernales, Dajabón y San José de Ocoa. En la primera la diferencia es de 14 votos, en la segunda 450 y en la tercera 463.
Tiene mucho sentido proponerse este objetivo, y lo que manda el “librito” es realizar -además de la gestión legal- un gran esfuerzo mediático y político para mostrar de manera contundente a la sociedad la validez de los argumentos que tiene la organización para reclamar estas senadurías. Más allá de los círculos militantes de los partidos, gritar: ¡fraude!, tiene poco eco, a menos que quien lo lance presente de manera muy convincente los datos y realice una acción de comunicación inobjetable. Lo que hizo Peña Gómez con el fraude de 1994.
¿Tiene el PRD los argumentos para su reclamo? Miguel Vargas Maldonado y su equipo no han logrado explicar clara y convincentemente lo que ocurrió. Quizás lo estén haciendo en la Cámara Contenciosa de la JCE, pero saben que estas batallas primero se ganan en la opinión pública.
Para Vargas y su grupo, fracasados en convencer que el PRD avanzó, evidenciar el fraude alegado es vital; y ayudaría mucho su causa revertir por lo menos uno de los resultados señalados.
Entonces ¿para qué quemar a Víctor Gómez lanzando el debate sobre la reelección, y distraer la atención de lo central que está en la JCE? ¿Una torpeza más? Se sigue alimentando la percepción de enanismo político. Parece que el PRD le ha quedado grande a su dirección.
Manuel Quiterio Cedeño es periodista
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