El proceso seguido por los partidos para llegar a las elecciones de mayo próximo está dejando a su paso muchas lecciones interesantes. La primera de ella es demostrar en la práctica que las campañas electorales pueden ser más cortas.
Los partidos llegarán al límite de la inscripción de candidaturas en una semana sin haber lanzado sus campañas porque muchas candidaturas no están definidas y porque los disturbios provocados por las negociaciones para alianzas han creado un ambiente de inseguridad o dudas en muchos otros, que sí han sido señalados o han ganado sus posiciones en la boleta en procesos convencionales.
Como los engaños se han convertido en asunto común y nadie está seguro hasta que su nombre no ha sido registrado en la Junta Central Electoral, muchos líderes locales no quieren hacer gastos y esperan el día siguiente al cierre de las inscripciones de candidatos para salir a las calles a buscar el voto en sus comunidades.
Una segunda lección es que las matemáticas electorales no funcionan como antes. Los mini y micro partidos aliados del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), por ejemplo, dicen no entender por qué tanta amplitud con el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), que en las últimas elecciones sólo obtuvo poco más del 4% de los votos, mientras ellos en su conjunto aportaron el doble y aseguraron la victoria de Leonel Fernández en la primera vuelta; pero al mismo tiempo, los estrategas oficiales descartaron la alianza con Amable Aristy Castro en Higüey, el único lugar donde los reformistas sólo han perdido una de las últimas elecciones. Al mismo tiempo que los mini y micro partidos pro morados entienden que se le ha dado mucho al PRSC, muchos dirigentes de lo que queda del reformismo expresan su inconformidad con la cantidad de posiciones electivas cedidas por el PLD.
El miércoles y jueves de esta semana circulaba con insistencia el rumor de que el disgusto es de tal magnitud que los del PRSC corren el riesgo de “ir solos” a las elecciones de mayo, salida casi imposible porque en muchos municipios y provincias no tendrían suficientes voluntarios para “sacrificarse” asumiendo una candidatura.
La tercera lección es sobre la fortaleza y control de los liderazgos de los grandes partidos. Sobre el PRSC no hay que hablar. No tienen ningún liderazgo a menos que se acepte la proclama de muchos de ellos reconociendo a Leonel Fernández como el nuevo líder reformista. La proclamación pública de los disgustos en el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y en el PLD, que se expresa también en la profusión de cambios de un partido a otro, dice existen muchas grietas en los liderazgos.
Manuel Quiterio Cedeño es periodista
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